Mi Luna Roja ( Mas Que Simples Mitos )

Primer Extra

Han pasado exactamente cuatro meses desde la última vez que vi a Ray… Desde esa maldita pelea que todavía se repite en mi cabeza como una escena borrosa, como una herida que ya no sangra pero tampoco termina de cerrar.

Mi pancita se nota más ahora… Si fuera un embarazo de licántropo, diría que parezco de seis meses. En cambio, si fuera humano, definitivamente parecería que ya voy por el séptimo. Es curioso cómo cambia el cuerpo, cómo te transforma por dentro y por fuera. A veces me miro en el espejo y no reconozco mi reflejo… no porque me sienta fea, sino porque todo esto es tan nuevo, tan abrumador… y tan hermoso.

Lucía se fue a vivir a la manada de Matías. La extraño más de lo que me atrevo a admitir, aunque a veces viene a visitarme para ayudar con los planes de la boda. Siempre trae una sonrisa, algún chisme y la misma energía radiante de siempre. Elizeo, por su parte, encontró a su Luna hace apenas dos semanas. Aún no lo asimilo del todo; verlo enamorado me hizo sentir feliz y nostálgica a la vez.

Los planes de la boda ya casi están listos. He puesto todo mi corazón en ellos, porque quiero casarme con Dereck lo más pronto posible. Quiero que todo sea perfecto, aunque sé que no hay perfección cuando se trata del amor verdadero… sólo verdad, entrega y un poco de locura.

Los padres de Dereck están más que felices por nosotros. La señora Monica, su madre, es dulce y cálida, como una de esas mujeres que parecen abrazarte con solo una mirada. El señor Dustin… bueno, él es otra historia. Es igual de machista que Dereck lo fue al principio, e igual de terco que Matías. Cuando se enteró de que las mujeres también formaban parte del escuadrón de combate, casi le da un infarto. Tuvimos una discusión fuerte por eso, y aunque al final no cedió del todo, algo en su mirada cambió. Tal vez una pequeña grieta en su férrea visión del mundo.

Sin embargo, con el tiempo, le he tomado cariño. A veces lo sorprendo mirándome con una mezcla de respeto y resignación, como si no supiera muy bien cómo lidiar con una mujer que no encaja en sus moldes. Pero cuando está con Monica… hay algo tierno en él. Algo que me recuerda que incluso los corazones más duros también aman.

Dereck, por supuesto, es una mezcla de ambos. Tiene la fuerza y el carácter de su padre, pero la dulzura y paciencia de su madre. Cuando estamos juntos, me siento en casa. Con ellos… me siento en familia, algo que no experimentaba desde hace mucho tiempo. Y eso… eso lo atesoro profundamente.

Esta tarde estaba con Monica en el jardín, sentadas bajo la sombra de una pérgola cubierta de enredaderas. Una mesa repleta de catálogos de vestidos de novia nos separaba. Ambas hojeábamos las páginas con emoción, señalando encajes, cortes, telas. Mañana iríamos al ginecólogo para el ultrasonido… por fin sabríamos el sexo del bebé. El corazón me latía con fuerza solo de pensarlo.

—Este —dije señalando un vestido con encaje en la parte superior y falda amplia de tul.

Ella lo miró, y una sonrisa tierna se dibujó en su rostro.

—Tienes muy buen gusto —respondió con calidez, aún observando el diseño con atención.

En ese momento, Dereck se acercó a nosotros, acompañado de su padre. Aquel “cabezota” ya me caía mejor… cuando no hablaba de cosas anticuadas. Dustin se parecía mucho a su hijo en físico: alto, imponente, con rasgos definidos. Solo que sus ojos eran de un tono café profundo, más severos que los grises de Dereck.

—Hola, amor —murmuró Dereck al acercarse a mí. Me dio un beso en la punta de la nariz y sonreí como tonta enamorada. Luego se sentó a mi lado, envolviéndome con su presencia cálida—. ¿Qué hacen?

Me acurruqué más en su pecho, dejándome envolver por su aroma —esa mezcla de menta y flores que tanto me gustaba— y respondí con ilusión:

—Mirábamos vestidos para la boda.

—¿Ya lo escogieron? —preguntó Dustin con curiosidad.

Asentí, embriagada con el olor de Dereck. Cerré los ojos y hundí mi rostro en su pecho, dejando escapar una risita suave. “Y pensar que un día escapé como pude de este delicioso aroma…” pensé, sintiéndome ridícula y feliz a la vez.

Dereck empezó a acariciar mi cabeza, sus dedos enredándose con delicadeza en mi cabello. Un ronroneo escapó de mis labios sin querer.

—¿Está… ronroneando? —preguntó Dustin, sorprendido.

Monica le dio un codazo y lo fulminó con la mirada.

—Está sensible por las hormonas del embarazo —explicó con firmeza—. Si se llega a ofender por algo, llorará como si no hubiera mañana, así que calladito.

Yo los ignoré por completo. Estaba en mi propio mundo, concentrada en las caricias de Dereck, en su respiración lenta, en la seguridad de sus brazos.

—Te amo —murmuré con voz somnolienta, sintiéndome segura, amada.

Él besó mi cabeza con ternura.

—Yo más, amor. Los amo… a los cinco —susurró en mi oído, con una complicidad que me hizo sonreír como una tonta.

Abrí los ojos lentamente y lo miré directo a los suyos. Le regalé una sonrisa suave antes de darle un beso casto en los labios.

—Tengo sueño y estoy agotada… ¿Vamos a dormir o solo me haces compañía? —pregunté con mi mejor cara de cachorro atropellado, sabiendo que no podría resistirse.

—Bien —dijo riendo antes de besarme con rapidez—. Pero antes vamos a comer algo… Te tengo una sorpresa.

Asentí con curiosidad. Me separé de su pecho a regañadientes y me puse de pie. Dereck tomó mi mano, entrelazó nuestros dedos y la apretó con fuerza, como si quisiera decirme algo solo con ese gesto. Sonreí mientras me guiaba hacia el interior de la casa.

—¿A dónde van? —escuché decir a Monica cuando nos alejábamos.

—Dereck le… —empezó a decir Dustin, pero ya no escuché más.

Cuando llegamos a la cocina, me sentó en uno de los bancos junto a la mesa.

—¿Qué quieres de comer?

—Pollo con papitas fritas —respondí de inmediato. Era mi antojo favorito desde el inicio del embarazo.

Él sonrió, abrió el refrigerador y sacó un pollo. Luego tomó unas papas crudas. Se puso a cocinar con esa calma que me enloquecía, y yo me quedé ahí sentada, viéndolo, sintiéndome completa, protegida… y, por primera vez en mucho tiempo, feliz sin miedo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.