Mi Luna Roja ( Mas Que Simples Mitos )

Tercer Extra

—Bien, Luna —dijo la doctora con una sonrisa amable mientras ajustaba los guantes en sus manos. Ya estábamos dentro de su consultorio, un lugar iluminado suavemente con un aroma tenue a lavanda, que buscaba generar tranquilidad. Yo me encontraba acostada sobre la camilla, con los aparatos de ultrasonido preparados a un lado—. No es la primera vez que hacemos esto, así que ya sabe qué hacer.

Asentí con una sonrisa ligera y levanté mi camisa, dejando al descubierto mi vientre, que ya no podía disimular su redondez. Mi pequeña sandía, como le decía en broma. Era extraño… aún no me acostumbraba a tener una vida creciendo dentro de mí. Dereck rió suavemente al ver mi expresión de ternura mezclada con nerviosismo y se inclinó para acariciar mi estómago con una delicadeza que me erizó la piel.

En ese momento, como si nuestro bebé supiera que papá estaba tocando, dio una patadita firme, sorpresiva.

—¿Puede patear ya? —pregunté con los ojos abiertos, mirando a la doctora con un dejo de asombro.

El bebé volvió a patear y Dereck soltó una risa suave, lleno de ilusión, dejando que su mano permaneciera sobre mi vientre, sintiendo esos movimientos pequeños pero mágicos.

—Así parece —dijo él, con una sonrisa que le llegaba hasta los ojos. Tenía esa expresión de quien está viendo un milagro.

—Con su permiso, Alpha —dijo la doctora, acercándose con el bote de gel en la mano. Dereck asintió, dando un paso atrás sin dejar de mirarme.

El gel estaba frío, como siempre, y solté una pequeña risa mientras me lo aplicaba con suavidad. Luego encendió el aparato y comenzó a pasarlo por mi abdomen.

La imagen apareció en la pantalla. Borrosa al principio, pero poco a poco se fue definiendo… y ahí estaba. Nuestro bebé. Pequeñito, con su forma apenas desarrollada, pero ya claramente un ser completo dentro de mí.

—Hola, mi amor… —susurré sin darme cuenta, con los ojos fijos en la pantalla.

Dereck se sentó a mi lado, tomando mi mano con fuerza pero con dulzura, como si al hacerlo pudiera sujetar también a esa pequeña vida que se formaba en mi interior. Sus ojos brillaban de emoción y no dejaba de mirar la pantalla como si temiera perderse un solo segundo.

—Felicidades, Alpha y Luna —dijo la doctora con una sonrisa aún más amplia—. Es un niño.

Me quedé en silencio por un momento, digiriendo esas palabras. Luego me giré hacia Dereck, quien me miró al instante, y ambos sonreímos con el corazón lleno.

—¿Quieren una foto del ultrasonido? —preguntó la doctora—. Como las veces anteriores.

Asentimos enseguida, casi al unísono. Ella presionó algunos botones y del costado de la máquina salieron las imágenes impresas. Las tomó, se volvió hacia nosotros y me las tendió.

—Tome, Luna. Y aquí tiene una toallita para limpiarse el gel.

—Gracias —dije con una sonrisa tímida.

Me limpié el vientre con cuidado y me incorporé con calma, sentándome en la camilla. Dereck se acercó con las imágenes en la mano, observándolas con atención y asombro. Las sostenía como si fueran un tesoro frágil.

—Es extremadamente pequeño —murmuró con ternura, acariciando con el dedo la foto como si eso lo acercara más a su hijo.

Lo miré con una mezcla de amor y picardía, y de pronto, sin pensarlo mucho, solté:

—¿No lo querrás más que a mí, verdad?

Él frunció el ceño con suavidad y me miró como si no pudiera creer lo que acababa de decir.

—Jamás… —dijo con total seguridad—. Los voy a querer por igual.

Se inclinó y me besó. Fue un beso lento, casto, lleno de amor. Un beso que hablaba más que cualquier palabra. Me sostuvo el rostro con ternura mientras murmuraba contra mis labios:

—Te amo. Los amo. Uno no va a reemplazar al otro… los dos son lo más importante que tengo en esta vida.

Sonreí, sintiendo mis ojos humedecerse de emoción. Le acaricié el rostro y volví a besarlo, olvidando por un instante que no estábamos solos. Era como si solo existiéramos nosotros tres.

La doctora carraspeó suavemente, con cierta incomodidad divertida. Me separé de Dereck soltando una risa nerviosa.

—Perdón… —murmuré mientras bajaba de la camilla—. Muchas gracias por todo, doctora.

—No hay de qué, Luna —respondió ella amablemente, con una mirada comprensiva.

Salimos del consultorio tomados de la mano. Sentía su calor, su amor, su firmeza. Con la otra mano acaricié mi vientre, donde se encontraba nuestro pequeño: Marcus Alexander. Y por primera vez, sentí que todo estaba bien, que todo tenía sentido. Que estábamos completos.

Al llegar a casa y darles la noticia, mis suegros quedaron atónitos. Estaban fascinados con lo rápido que estaba creciendo mi bebé. No podían ocultar su asombro al ver cómo mi vientre ya se notaba, redondeado y firme, cuando apenas llevábamos tres meses y medio. Para ellos —y para cualquier otro ser sobrenatural— eso era imposible. En los humanos el embarazo tomaba nueve meses; en los seres como Dereck, cinco a lo mucho. Pero yo, yo estaba rompiendo todas las reglas conocidas, como si mi cuerpo hubiera decidido tomar su propio ritmo, como si el amor que compartíamos hubiera acelerado la vida misma.

Cuando les mostramos el ultrasonido, la imagen del pequeño en la pantalla encendió una chispa de ternura en el rostro de mi suegra. Apenas podía contener la emoción. Y entonces, cuando revelamos que sería niño, fue como si el mundo se detuviera por un segundo.

—Va a llamarse Marcus Alexander —dije con una sonrisa temblorosa, que no pude contener.

—¿Marcus? —preguntó ella, llevándose las manos al pecho— ¿Marcus como tu padre?

Asentí. Mis ojos se llenaron de lágrimas, no por tristeza, sino por esa melancolía dulce que solo llega cuando honras el pasado con un gesto lleno de amor.

—Marcus por mi papá… Marcus Enrique —añadí con voz suave—. Y Alexander por el papá de Dereck… por Dustin Alexander.

En ese momento, el señor Alexander me miró con una mezcla de sorpresa, orgullo y emoción que nunca antes le había visto. Se acercó con paso lento, como si cada movimiento fuera impulsado por una ola invisible de sentimientos. Me rodeó con los brazos y me abrazó con fuerza, ese tipo de abrazo que te hace sentir segura, protegida… parte de algo más grande.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.