Mi Luz

8

Por primera vez en cuatro meses me despierto con una sonrisa sincera. Estoy tan feliz que juro que podría cantar. Bueno eso sería exagerar, pero si estoy feliz. No me importa ni un poco, haberme quedado a dormir en la habitación del hospital, ya que estaba con mi madre.

La veo durmiendo y una pequeña opresión aparece en mi pecho, al pensar que todo lo que ocurrió ayer fue un sueño, y sigue en coma. Me levanto y me acerco para abrazarla, y beso su sien.

—Buenos días—dice Manu, un enfermero. Me da una pequeña sonrisa, y le correspondo.

—Buenos días—canturreo, y el suelta una risa.

—Estoy feliz por ti. Tu madre al fin despertó ¿cómo te hace sentir eso?

—Muy, muy feliz—digo con una gran sonrisa.

—Ya me di cuenta—ríe.

—¿Cómo has estado tu?—pregunto alejándome de mi madre, para sentarme en el sofá.

—He tenido días mejores—dice con una mueca.

—¿Y eso?—lo miro confundida. Rara vez, lo ves con una mueca, o triste, me parece raro verlo tan triste.

—Nada...

—Nada, mis polainas—me quejo, y él me da una pequeña sonrisa.—Vamos Manuel, sé que no somos muy cercanos, pero cuéntame. Te aseguro que decirles las cosas a un extraño, es mejor que decirle a un conocido. No te juzgan—lo animo, y suelta un suspiro, sentándose a mi lado.

—Rompí con mi novia hace unas semanas.

—¿Por qué?—me atrevo a preguntar.

—Me engaño. Y no pude perdonarla por eso. Me sentí mal, por no darnos una segunda oportunidad, pero luego de unos días de haber terminado, estaba con otro. Creo que no sentíamos lo mismo—comenta con pesar, y contengo las ganas de decir “Lo siento” eso no arreglaría nada. Yo lo sé.

—Vamos... al menos te libro de un futuro engaño de matrimonio. Te hizo ver que no era la persona que pensabas, así que velo de esta forma. Saliste ganando—le codeo.

—Eso es cierto—dice con una pequeña sonrisa.—Gracias por escuchar.

—Fue un placer. ¿Qué te parece salir un día de estos?—le pregunto con una sonrisa. El me mira asombrado, y me sonrojo.—Claro, si quieres, no es necesario. Solo como amigos, obviamente—comento.

—Me encantaría. ¿Cuándo?

—¿El próximo viernes, quizás?—propongo, y asiente.

—Excelente. ¿Me darías tu numero?—pide y asiento dictándoselo.—Nos vemos luego—dice con un leve rubor en sus cachetes, y rojas orejas, cual veo como algo tierno.

—Nos vemos—digo con una pequeña sonrisa.

Ya cuando se encuentra lejos de la habitación, estampo mi cara en el cojín del sofá. Suelto un pequeño gritito, asombrada por lo que acabo de hacer. Escucho una risita y alzo la mirada a donde esta mi madre.

Ella me mira con su bella sonrisa, y se la devuelvo con una bien pequeñita, y apenada.

—Así que tienes una cita—dice y asiento ruborizada.—Esa es mi niña—me alienta, dándome una sonrisa socarrona.

—¡Mamá!—chillo tirándome el cojín, y ella ríe.

—¿No se me permite estar feliz por mi nena? Por lo que vi, es un chico muy lindo—comenta y yo ruedo los ojos.—Te ganaste la lotería.

—¡Ugh! Eres peor que Liana—digo tapando mi rostro con mis manos.

—Buenos días florcilla—dice.

—Buenos días, mami—respondo de vuelta.

—Dejando de lado a tu nueva cita. ¿Cómo amaneciste hoy?—pregunta, y le doy una gran sonrisa.

—Mejor que ayer, que el día anterior, y todos los días después del accidente. Y creo que todos los anteriores también—contesto parándome, y dándole un beso en la mejilla.—¿Y tú?

—He tenido amaneceres mejores—dice con una mueca, y me entra pánico—. Me duele un poco la cabeza—la veo y aguanto las ganas de llorar.

Ver este tipo de cosas, me recuerda, que cabe la posibilidad que mi madre, quede con una secuela postraumático permanente. ¿Y si no puede volver a caminar? ¿O escribir? Al menos, sé que no se le dificulta el habla, pero, eso es ahora, ¿y si luego se pone peor? ¿Tendrá problemas, con su memoria?

—Nena ¿qué pasa?—habla mi madre sacándome de mis tormentosos pensamientos.



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En el texto hay: romance, amor, saga luz

Editado: 03.11.2018

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