Mi Mate Broken Heart

Capítulo 4

Había decidido quedarme ahí parada, por alguna razón mi cuerpo no respondía, a ninguna orden que le mandaba.

—Bastian, ¿Que estás haciendo?, la estas asustando —dijo Alex interponiéndose entre Bastian y yo, haciendo que se alejara.

Eso hizo que me relajara, y por fin recuperara el aliento, tenía un poco de miedo, pero tan solo un poquito, mentiras, a quien engaño estaba que me orinaba.

Te amo Alex. Me has salvado la vida.

—Alex nunca he permitido que nadie me falte el respeto, como para que ahora llegue ella y lo haga — Espeto enojado

—Bastian ella no es como nosotros, no notas el olor —dijo Alex, y Bastian empezó a olfatear.

Estaba un poco lejos de ellos, pero no tanto como para no oír lo que estaban diciendo, lo que entendí de lo que dijo Alex.

Era que yo olía mal y ellos bien, quizás se me había olvidado ponerme desodorante me olí y no olía mal. Decidí olerme las axilas y no olí ningún olor desagradable.

Estaba claro que estas personas están locas, tal vez ese era el secreto de Alex que era una psicópata y por eso decía que yo no era como ellos, claro yo normal y ellos locos.

Me fui yendo de ese lugar poco a poco para que no se dieran cuenta, después de varios minutos, lo logre, seguía caminando por el instituto por ahora no había rastro de Alex ni de Bastian para mi suerte. Seguía caminado cuando se la nada se escuchó un estruendo proveniente de un lugar desconocido, me fui acercando cada vez más hasta que llegue a la cafetería corrí a ver que estaba pasando, si soy de esas personas que no huyen sino, que corre a ver qué es lo que está pasando, me fui acercando cada vez más al lugar de la pelea, me sorprendí al ver que Bastian estaba peleando con otro chico, eso era lo que me esperaba con esa actitud de chico malo, no es nada raro que este metido en una pelea, Bastian empujo al otro chico y salió VOLANDO si volando, pero que clase de personas son estas. ¿Súper humanos?, no lo creo, ellos eran algo más, la opción de que ellos eran psicópatas ya no era viable.

Estaba mirando donde había caído el chico después de haber recibido ese golpe, pero me topé con la mirada de Alex, ella se fue acercando a mí, mire a los lados vi que unos chicos estaban pasando delante de mí y aproveche para salir corriendo, realmente no quería en este momento estar cerca de esos dos, con sus secretos, tenía que aclarar mis ideas, seguía corriendo hasta un parque, estaba vacío, sucio y el día nublado, estaba mirando mis zapatos, cuando me fije en mi collar, aquel collar que mi padre poco antes de morir me había regalado, me dijo que cuando lo tocara el collar sabría qué hacer, nunca había entendido a que se refería. Mi papa antes de morir estaba en un centro psiquiátrico, los ultimo meses de antes de su muerte solo decía cosas sin coherencia. Acaricie el collar, pensando en cómo había volado ese chico, me recordaba cuando Troncha toro había lanzado a esa niña rubia, espere que pasara algo al acariciar el collar, pero no pasó nada, que tonta fui al pensar que pasaría algo.

Empecé a caminar, y sentía que me estaban siguiendo miraba atrás y la calle estaba vacía, no pasaba ni un carro, sentía que me observaban y empecé a correr y a correr para llegar a mi casa lo más rápido posible, llegar a mi casa, estaba muy agitada de tanto correr y del miedo que tenía, cerré las ventanas, y las puertas con llave, tenía miedo que alguno de ellos me estuviera siguiendo, tenía miedo de la misma Alex esa chica dulce y amable podía ser algo más y en este momento no quería saber que podía ser.

Estaba mirando por un costado de la ventana y vi a Alex mirando a los lados, me estaba buscando mis sospechas eran ciertas ella me había estado siguiendo.

Respire hondo y me dirigí a la puerta principal, abrir la puerta, que me está pasando que tal que esta chica que haga algo, cerré la puerta, no quería que supiera a donde vivía, así que salí por la puerta trasera, y camine dos calles más abajo, luego di otra vuelta, y fui en su dirección corriendo.

—Hola Alex, ¿Qué haces por aquí? —pregunté lo más tranquila que pude.

—Amara es que he visto que tú estabas en la cafetería cuando sucedió eso —dijo

—De que hablas Alex, pase por la cafetería y vi a ese chico tirado en el suelo —pregunte

—Pero si fue así, ¿Por qué saliste corriendo? —pregunto dudando de mi respuesta

—Mi madre me había llamado, porque necesitaba que le llevara unos papeles a su oficina con mucha urgencia, por eso salí corriendo — dije

Siempre he sido muy buena mintiendo.

—Ahhh Amara te gustaría ir a mi casa a almorzar y pasar la tarde allí y no acepto un no como respuesta —dijo

—Ok vamos —dije rendida, aprovecharía para mirar su casa, no sabía si tuviera a gente encerrada allí.

 

(...)

 

Caminamos por 30 minutos hasta llegar a un bosque.

—¿Alex vives en el bosque? —pregunte

—No Amara, en una casa que está a 5 minutos de acá cuando la veas te sorprenderás —dijo

Caminamos los 5 minutos, y nos encontramos con una mansión pude ver una gran piscina por un lado y una cancha de tenis, tenía muchas plantas y flores diferentes, estaba hermosa esta mansión, Luego entramos a la casa. Estaba decorada con colores claros que combinaban perfectamente con toda la decoración y los muebles, era la casa perfecta, con dos escaleras para poder subir al segundo y tercer piso, si es de tres pisos la casa.

—Pasa Amara, Como si estuvieras en tu casa —dijo

—Porque le dices eso Alex si esta no es su casa —dijo saliendo de la nada Bastian

—Gracias por tu hospitalidad, por cierto, Bastian pobre de la mujer que vaya a ser tu esposa —dije

—¿Y por qué? pobre te aseguro que será la mujer más feliz del mundo —dijo

—Con esa forma de ser, no sé ni cómo tu familia te aguanta —dije




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