Sandra. 🍉
El dichoso día había llegado, y con eso venía una verdad que realmente estaba intentando negar desde hace un tiempo.
Me ponía nerviosa el hecho de ver a Alenda toda arreglada y actuando de mi pareja en la obra, su belleza era de ensueño.
Nunca pensé que un auditorio pudiera imponer tanto.
O sea, sí, ya había hablado frente a todo el salón antes. Incluso había hecho reír a medio colegio con mis tonterías. Pero esto era distinto.
No solo iban a estar presentes la mayoría de padres de familia, también estarían los docentes evaluando cada pequeño movimiento para elegir la sección ganadora.
Por supuesto que habría otras secciones listas para competir, y no hacía falta pensar que ciertas estudiantes estarían dispuestas a sabotear a otro grupo con tal de conseguir más puntos en su presentación.
Pero sobre todo, estábamos nosotras.
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Naomi estaba a unos metros, ya vestida como Huck. Con las mangas remangadas, el pantalón algo suelto y esa actitud relajada que le salía tan natural que parecía que ni estaba actuando.
"Si alguien se olvida una línea, improviso" dijo, tronándose los dedos "pero no me dejen sola, ¿ya?"
Su desenvolvimiento era totalmente natural, tal vez por eso éramos tan unidas.
"Tú naciste improvisando" respondió Roxana, recostada contra la pared "así que tranquila"
Le dirigí un mirada divertida, aunque igual sabía que ya era hora de descubrir el verdadero motivo del por qué había decidido cambiarse de salón. Era increíble que ni Naomi con su cargo de brigadier pudiera obtener información detallada acerca del conflicto que había envuelto a Roxana, me traía mala espina.
"Gracias por la fe" agradeció Naomi, su voz me sacó mis pensamientos.
Ahora no debía pensar en eso, tenía que centrarme en la obra teatral.
"De nada" contestó Roxana, dirigiéndose su mirada hacía mí.
Sonreí un poco, disimulando mis preocupaciones.
Eso me calmaba, ellas me calmaban.
Y luego estaba Xiomara.
De pie, perfectamente erguida. Con el vestuario del juez Thatcher impecable, luciendo como justamente ella solo sabía lucir con esa mirada totalmente desinteresada.
Parecía de verdad una autoridad.
"¿Siempre eres así de intensa o es solo hoy?" le lancé sin mucho rodeo, queriendo molestarla.
Su reacción esa última vez que había mencionado a Naomi era realmente entretenida.
"Siempre" respondió sin mirarme, apenas moviendo la boca para gesticular la palabra.
Clásico de Xiomara.
Suspiré sin poder evitarlo, a veces parecía estar cerca de entender todo; pero luego ocurrían cosas que me hacían volver a considerar mi análisis. Definitivamente las interacciones de las personas eran complejas por más que se viera simple.
Y entonces, mis ojos encontraron una figura de la cual no quisieron despegar la vista.
Alenda estaba sentada frente al espejo, mientras una señora le daba los últimos retoques al maquillaje. Su vestido de Becky caía con una delicadeza absurda, y su cabello estaba perfectamente arreglado.
Pero ella no estaba disfrutando nada. Estaba leyendo el guion, otra vez, con el ceño ligeramente fruncido. Como si memorizar cada palabra fuera lo único que la mantenía en pie.
Fruncí el ceño, ese lado suyo no era de mi disfrute.
"Oye…" comencé lentamente.
No terminé la frase, porque alguien se me adelantó.
"Quién lo diría" dijo Roxana, apareciendo a mi lado "la princesa no renunció"
Mi lengua rozó mis dientes instantáneamente, Roxana no eratan cercana a Alenda para llamarla por un apodo.
Parpadeé, con la curiosidad asomándose en mi rostro.
"¿Ah?" solté con genuina intriga, queriendo saber lo que ella sabía.
"Alenda" señaló con la cabeza "pensé que ya no iba a actuar"
Mi ritmo cardíaco volvió a lo antes, eso era algo que ya todo el salón sabía. Incluso personas externas del aula, como Haru.
"Bueno, parece que las palabras de la profesora la convencieron de quedarse" expliqué, recordando ese momento.
Aún no había hablado a fondo con Alenda sobre eso, pero prefería dejarlo pasar para no agobiarla con mis preguntas, era lo último que ella querría.
"Yo digo que también fue por Xiomara" dijo entonces Roxana.
La miré, no recordaba que la delegada le hubiera dirigido la palabra a Alenda en clase, solo escuché un suspiro como si estuviera aburrida de ver lo que ella consideraba un espectáculo.
"¿De qué estás hablando?" pregunté.
Roxana me observó, lento, como si me estuviera analizando.
"…¿no sabías?" cuestionó directamente.
"¿Qué cosa?" quise indagar.
Hubo un silencio, y luego esa sonrisa suya.
La de “uy, metí la pata”. Claramente ella sabía lo que estaba haciendo, ya conocía esa faceta de chismes.
"Nada" comentó en un tono distraído.
"Roxana" mencioné su nombre con firmeza.
"Bueno ya" alzó las manos "pero no te alteres, ¿ya?"
"Habla" contesté sin siquiera afirmar ante su pregunta, realmente me estaba muriendo de la curiosidad.
Suspiró dramáticamente, la diversión en sus ojos eran evidentes.
"El otro día la vi en la biblioteca con Xiomara" inició, hablando bajo.
Eso me tomó por sorpresa, pensaba que en la salida Alenda se había ido de frente a su casa, vaya que me había equivocado.
"¿Xiomara?" intenté asegurarme nuevamente, sin dar crédito a lo oído.
"Sí, estaban hablando bajito, pero escuché algo de la obra… y de dejar el papel"
Sentí algo incómodo en el pecho, pero esta vez pude reconocerlo totalmente. Era molestia, eran celos.
"¿Y?" dije, mientras una mueca sarcástica empezaba a formarse en mi rostro.
"Y…" se encogió de hombros "por cómo estaban, parecía que Xiomara la estaba convenciendo de quedarse" terminó, mirándome atentamente a los ojos.
Silencio.
Miré a Alenda, luego a Xiomara y luego de nuevo a Alenda.
Empezaba a ser difícil respirar tranquilamente en ese lugar.