Mi mejor desición.

~Capítulo30~

V d Laura:
Estaba trabajando en los presupuestos que me dio mi jefe, cuando comencé a escuchar que se armaba un revuelo fuera de la oficina. Clara y yo corrimos a la puerta para ver que sucedía, varias personas ya se encontraban en el pasillo viendo el griterío.

Vimos como Dereck, pasaba por delante nuestro a toda velocidad vociferando. Nosotras no entendíamos que pasaba. Pero mis sospechas se vieron acertadas, cuando vi salir de la oficina donde él trabajaba, a mi novio con un humor de perros. Lo podía notar por la expresión de su rostro con la mandíbula apretada.

Decido interceptarlo.

-Ven a mi oficia a la hora del almuerzo. -Me dice serio. Y me entra la intriga de saber que pasó realmente.

-Bueno, termino con lo que estoy haciendo y paso por allá.

Cuando terminé parte de mi trabajo, miré el reloj del ordenador y vi que ya era hora del almuerzo. Le avisé a clara que volvería dentro de un rato, que me llevaba el móvil por cualquier cosa que me necesitara y me fui a ver a James.

Fui hasta el piso quince. Al llegar, se encontraba Mara, la secretaria de mi novio.

-¿El señor Gonzalez se encuentra acá? -le pregunto.

-¿Laura? -pregunta ella y me sonríe amablemente.

-Si, soy yo. -Contesto con una sonrisa.

-Pase, el señor la está esperando.

Entro y lo veo parado frente al gran ventanal, observando hacia la calle.

-Pasa y cierra la puerta Laura. -Lo dice sin siquiera girarse, es más su voz está desprovista de toda calidez.

-Me dijiste que viniera a la hora del almuerzo ¿Qué fue lo que sucedió hoy a la mañana? -un nudo se forma en mi estómago.

-De eso quiero que hablemos. -Me responde, se gira y se acerca a mi, para luego tomar mis manos y llevárselas a los labios- Es que después de lo que contó tu mamá y lo que me contaste tú, no podía dejar las cosas así, tu eres muy importante para mi y no quería que te siga incomodando si se cruzaban.

-¿Y lo despediste? -le pregunté seria.

-Si, pero quedate tranquila que ya hablé con un contacto y en la semana lo llamará como si fuera por cuenta suya.

-Bueno, esta bien amor. -Le digo con una sonrisa de lado. Él se preocupaba por mi bienestar y mi tranquilidad.

-¿Te parece si vamos a almorzar? -me pregunta después de darme un tierno beso.

-Si, vamos. -Contesto y entrelazo mis dedos en los de él.

El almuerzo se sucedió en forma tranquila.

-Cariño, hay algo que debo decirte. -Mientras dice esto me acaricia la mano con su pulgar- Me tengo que ir de viaje a Estados Unidos por el trabajo.

-¿Cuando te irás? -le pregunté, todavía no se fue y ya siento que lo voy a extrañar.

-Mañana temprano.

-¿Por cuanto tiempo amor?

-Hasta el sábado cariño. ¿Me extrañaras? -mientras dice esto me dedica una sonrisa.

-Sabes que sí ¿y tú? -le pregunto mientras le devuelvo la sonrisa y juego con sus dedos.

-Por supuesto que te extrañare hermosa. -Respondió.

-Mañana te acompaño al aeropuerto antes de venir a trabajar.

-Bueno hermosa. Te amo ¿lo sabes? -Me dice y me pellizca la mejilla.

-Por su puesto y sabes que te amo con el alma.

Luego del almuerzo, ambos volvimos a nuestros puestos de trabajo. Yo al llegar a la oficina en la cual trabajo, seguí con el trabajo donde lo había dejado.

Cuando se hicieron las cuatro de la tarde, nos despedimos de los chicos y nos fuimos a casa juntos. Al llegar al piso donde vivíamos mi novio y yo, fui derecho a pegarme un baño, prepare una remera que me llegaba por debajo de la cola y un short.

Mientras me duchaba, mi novio preparaba su valija para el viaje de mañana. Cuando salí de ducharme, comencé a vestirme.

-Jamás me voy a cansar de decirte que te ves hermosa con mis camisetas -Dice James mientras mueve las ceja.

-¿En serio? -le pregunto mientras levanto una ceja.

-Creeme cariño, digo la verdad.

Al escuchar esto, rodeo la cama y lo abrazo por la cintura. Mientras él me abraza, me pongo de puntas de pie y le doy un cálido beso. Su aroma me invadió los sentidos de inmediato.

Cuando Miriam anunció que la cena estuvo lista, ambos salimos del cuarto y nos dirigimos a la barra donde ya estaban los platos puestos.

Una vez que nos sentamos a cenar, Miram se despidió de nosotros y se marchó. Había preparado una lasagna que sabía muy bien. 
Una vez que terminamos, llevamos las cosas al lavado y las lavé.

Cuando me acosté, James se metió a bañarse. Yo me puse de espaldas e intenté dormir, cuando él se acostó al lado mío me arrastró hacia él y me dio un beso en el hombro y ambos nos dormimos enseguida.

A la mañana siguiente luego de que la alarma nos despertó, nos vestimos y desayunamos lo que nos había preparado Miriam. 
Mi novio repasaba si tenía sus documentos, el pasaporte y los pasajes a mano mientras se llevaba bocados de fruta a la boca. Cuando ambos estuvimos listos, salimos a la calle a tomar un taxi.

al llegar al aeropuerto aún faltaban cinco minutos para que arribara su vuelo.

Lo acompañé hasta la sala de espera.

-Te voy a extrañar hermosa. -Mientras dice esto me toma entre sus brazos.

-Yo también amor, estos dos meses me has mal acostumbrado.
Luego de decir esto, le paso mis brazos al rededor de su cuello y me estiro para darle un beso.

El beso duró más de lo que esperaba, era evidente que no nos queríamos separar, pero la voz de una mujer por el altavoz nos volvió a la realidad.

-Por favor, pasajeros del vuelo 114 con destino a Boston, pasar por la puerta B.

Luego de escuchar esto, le extendí su bolso de mano y se despidió de mi con un beso corto a lo que le decié buen viaje.

Al alejarse, lo observé pasar por los controles de metal y luego cuando le entregó su pasaje a la empleada. 
Antes de desaparecer por el túnel, se giró y se despidió de mi con la mano, a lo que le respondí. Solo sería una semana, pero para mí sería la semana más larga de mi vida.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.