Mi mejor desición.

~Capítulo34~

Cuando los padres de James se retiraron, Comencé a ordenar todo y a lavar los trastos.

Al terminar, nos fuimos acostar, ya que mañana saldríamos a las nueve en busca del hermano pequeño de mi novio.

Me cambié y me metí en la cama a esperar a que él hiciera lo mismo.

-Fue un lindo gesto el de invitar a tu hermanito. -Le digo con una sonrisa sincera.

-Se me ocurrió en el momento. Espero no te moleste.

-¿Molestarme? Al contrario, me encantó que lo hayas invitado.

-Es especial para Sofi y para mí. Ambos lo adoramos.

-Es un buen niño, se nota que siente adoración por ti. -Le digo mientras él se acerca a la cama y se acuesta a mi lado- y por lo que veo se te dan bien los niños, lo digo por como fuiste con mi primito y como tratas a Ramiro.

-Si, puede ser que sí. Ramiro, tiene adoración por ti también. Lo noté desde el primer día que te llevé a casa de mis padres.

Luego de esta conversación, apagamos las luces y nos pusimos a ver una película hasta que nos quedamos dormidos.

A la mañana siguiente, nos levantamos temprano, nos vestimos, preparamos una cesta con todo lo que necesitaríamos y partimos a buscar a Ramiro.

Cuando llegamos, él se encontraba esperándonos con una mochila pequeña la cual contenía una muda de ropa extra.

Nos despedimos de mis suegros, y partimos rumbo al lugar donde James tenía planeado llevarnos. Luego de una hora llegamos a una especie de reserva en la cual había varias especies de animales vagando por allí.

Descendimos del auto los tres y entre James y yo acomodamos las cosas. Extendimos una manta, y nos tiramos en el piso, mientras observábamos a Ramiro que se encontraba en los juegos.

-Fue buena idea traerlo. -Dice mi novio sin apartar la vista del niño.

-¿Cómo? -Pregunto sin entender.

-Así podremos practicar para cuando tengamos los nuestros. -Al escuchar eso me quedé muda.

-Pues... -Intento decir- Creo que tienes razón, podríamos aprovechar de esta experiencia.

Ambos reímos de nuestra ocurrencia.

Para la hora del almuerzo, Ramiro volvió cuando lo llamamos y comenzamos a preparar los sándwich y empezamos a comer.
Las personas que paseaban por el parque, nos miraban como si fuésemos una familia, pues el niño se parecía bastante a James.

Cuando atardeció, el pequeño preguntó si podíamos ir por un helado, recogimos las cosas, y fuimos hasta una heladería del centro. Allí pedimos un helado para cada uno, y nos sentamos en una de las mesas.

Mientras comíamos nuestros helados, el teléfono de James comenzó a sonar.

-Hola ma. -Saluda al atender.

-...

-Bien, está aquí al lado mío comiendo un helado.
-...

-Se ha portado muy bien, tranquila.

-...

-Más tarde lo llevaremos.

Luego de cortar seguimos sentados un rato más allí.

Cuando se hicieron las seis de la tarde, fuimos hasta la casa de los padres de James para dejar a Ramiro y volvimos a casa.

A la noche después de cenar, nos pegamos un baño y nos acostamos para poder arrancar temprano al otro día.

V d James:

A día siguiente, luego de dejar a Laura en su oficina, yo seguí en el ascensor hasta mi despacho, una vez que cerré la puerta, tomé mi móvil y llamé a mi contacto experto en tecnología a que rastree el número.

Luego de esto comencé a trabajar, lo primero era, asistir a una reunión de directores y luego otra con varios arquitectos para ya destinarles los nuevos proyectos que estaban a punto de iniciarse.

Cuando se hicieron las dos de la tarde, salí del edificio en busca de mi auto, para ir a lo de Mauricio.

Mientras me deslizaba por las calles mi móvil comenzó a sonar al ver identificador supe que era Laura.

-¿Amor? -digo al descolgar.

-¿Por donde andas? Es que fui a tu oficina y Mara me dijo que habías salido.

-Si, estoy llendo a ver a un amigo por el tema del número anónimo. -Respondo sin despegar la vista de la calle.

-Oh, bueno, más tarde te veo entonces.

-¿Sucede algo? -pregunto alarmado.

-Oh, no no no. Quédate tranquilo que no. Solo era para saber si te gustaría almorzar conmigo cuando te desocupes.

-¿Aún no has almorzado? -pregunto atónito.

-No, es que hasta recién estuve trabajando.

-En ese caso, si quieres cuando vuelvo almorzamos en mi despacho.

-Comprarme una ensalada de arroz, remolacha, zanahoria y lentejas.

-Perfecto, cuando termino con esto voy derecho para allá.

Corto la llamada y sigo conduciendo.

Minutos después ya me encuentro en su casa recibiéndome con un apretón de manos.

-James, ¿Qué puedo hacer por ti? -preguntó Mauricio.

-Necesito que rastrees este número. -Se lo pasé y él lo anotó.

-Bien, esto va a tardar, apenas tenga algo te aviso.

-Perfecto, cuanto antes mejor.

-Quédate tranquilo que te aviso.

Luego de despedirme, volví a mi trabajo.

Antes de subir a mi despacho, pasé por la cafetería del entrepiso, y compré algo para almorzar y el encargue de Laura ya que no habíamos comido nada al mediodía.

Pasé por la oficina de Laura y juntos subimos a mi despacho.
Mientras probabamos bocado, mi celular comenzó a timbrar por centésima vez en el día.

Al ver el identificador, seguían llegando mensajes de ese número.

-"Falta cada vez menos para que tú seas mio."

Comencé a acumular rabia, nada de lo que hicieran podría alejarme ella.

A los segundos volvió a sonar pero esta vez fue el móvil de Laura.

-Amor, volvió a llegarme un mensaje del numero desconocido. -Dijo después de saludarme.

Lo leí, sintiendo como cada fibra de mi cuerpo acumulaba tensión. Esto ya era el colmo, juro que cuando sepa quién es él/la imbécil que está haciendo esto me las va a pagar.

-Tranquila hermosa, ya mandé a que rastreen el número. Con suerte pronto sabremos quien es el que nos esta haciendo esto.

-Tengo miedo de que logren separarnos. -Se notaba angustia en su voz.




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