Mi mejor desición.

~Capítulo53~

La noche llegó y una vez que los mellizos se durmieron, James y yo nos comenzamos a preparar para salir a cenar afuera, púes hoy era nuestro aniversario.

Luego de pegarme una ducha, entró James a bañarse.

Después de pasarme crema en el cuerpo, me quedé viendo mi cuerpo en ropa interior en el espejo, para ser que hacía poco había sido madre, había recuperado casi por completo mi figura. Me puse un vestido que se ajustaba a mi cuerpo en color negro, con mangas hasta los codos, de encaje.

Cuando James salió del baño, yo ya me encontraba casi lista. Me puse los tacones y por último me coloqué una campera.

Una vez que estuvimos listos, salimos del cuarto y bajamos las escaleras. Mis padres estaban en la sala conversando. Al despedirnos, cerramos la puerta detrás nuestro y subimos al coche rentado.

Arrancó el auto y nos pusimos en marcha.

Mientras nos deslizamos por las calles llegamos al centro de la cuidad. Se podía apreciar los restaurantes casi uno al lado del otro.

Entramos a uno muy fino. James le dio nuestros nombres al hombre de la recepción y éste nos acompañó a nuestra mesa. 
Un mozo se nos acercó con dos cartas y una botella de champán.

-Cortesía se la casa. -Dijo destapando la botella y sirviendo un poco del líquido burbujeante en ambas copas.

Luego de esto, se marchó a hacer el pedido ya que ambos pedimos lo mismo. Diez minutos después estábamos cenando.

-Me encanta este lugar. -Digo dejando la copa en la mesa.

-Me imaginé que te agradaría cariño. -Dice con una sonrisa en los labios - Mis padres estan organizando un viaje a Verona, Italia. Nos invitaron a ir ¿Qué te parece la idea?

-¿Verona? -Pregunto atónita.

-Si, irán a descansar un poco. Me pareció buena idea poder tomarnos unos días como familia.

-Me gustaría amor. ¿Con la empresa como harás?

-Le dije a Matt que se encargue mientras no estoy.

-¿Cuando iremos? -Me sentía anciosa. Ya quería que llegase el momento.

-Iremos en tu última semana de carpeta.

-Pues en ese caso vayamos. -Digo tomándole una mano y entrelazando nuestros dedos.

Mientras conversábamos de otros temas, el mozo llegó con nuestros postres.

Frente a mí se hallaba un plato con un hotcake con crema y frutillas mientras que frente a James se hallaba uno con miel de maple.

Llevaba comido la mitad de mi postre cuando James se levanta de su asiento y se acerca a mí. Deposita un dulce beso en mis labios con sabor a miel.

Estoy por preguntarle que esta por hacer cuando me hace poner de pie y luego él se agacha y apoya una rodilla en el piso y saca algo de su bolsillo.

-Laura Valerie de Franco, ¿Me harías el gran honor de ser mi esposa? -al escuchar esto me quedo sin habla. Siento como mi corazón estalla de alegría. Abre una pequeña caja de terciopelo rojo, y dentro se hallaba un anillo de oro con un pequeño diamante engarzado.

-Si... James, si. -Digo esto sin poder creerlo. Estoy realmente atónita.

Inmediatamente le doy mi respuesta, en el restaurante estallan los aplausos y silbidos de los demás comensales.

James tomó el anillo de la caja y me lo deslizó por mi dedo anular.
Apenas se puso de pie, me acerqué a él y uní nuestros labios, fue un beso tierno, mientras él me sostenía por la cintura yo le rodie su cuello con mis brazos enterrando mis manos en su pelo alborotándoselo.

Luego de esto volvimos a nuestros lugares y James nos sirvió a ambos otra copa del liquido ámbar para brindar.

-Por nosotros. -Dice elevando su copa.

-Por nosotros. -Respondo y ambos bebemos- Estoy impresionada amor.

-Lo se. -¿Qué? ¿Cómo que lo sabe? Desearía tener un espejo para ver mi cara.

-Es que estoy shoqueada, no puedo creer que me hayas propuesto matrimonio.

Me quedé pensando en todo lo qué vivimos este tiempo, el día que nos conocimos en el bufete del entrepiso, cuando me quedé a dormir en su casa la primera vez, cuando nos juntamos, el nacimiento de nuestros hijos y ahora nuestro compromiso.

-¿Te arrepentiste? -Al decir esto, salgo de mis pensamientos y le clavo mi vista hacia sus ojos. Lo noto preocupado.

-No cariño, no me arrepentí. Al contrario estoy más que feliz que voy a ser tu esposa. -Respondo con una sonrisa- Solo estaba recordando todo lo que hemos vivido desde que nos conocimos hasta ahora.

-Creo que haberme acercado a tu mesa aquel día en el bufet de la empresa, fue la mejor decisión que tomé en mi vida. Tengo mi propia familia a la cual amo y haría cualquier cosa por ella.

-Te amo James. -Digo dedicándole una sonrisa- Estoy feliz de ser tu prometida.

-Te amo Laura. -Responde- Y tú me haces feliz a mí.

Cuando terminamos de cenar, pagamos la cuenta y nos retiramos de allí.

Como no queríamos volver aún, comenzamos a dar vueltas por el centro, hasta que vimos un local inmenso con máquinas de sacar peluches.

-Mira cariño, -digo viendo hacia el local- ¿Qué dices? ¿Provamos?

-Espero sacar algo, Ramiro se volvería loco de solo verlas. Ya perdí la cuenta de cuanto dinero invertí.

Aparcamos el auto y luego de descender, entramos al recinto.
Tomamos posición delante de una de las máquinas, la cual tenía peluches grandes y James colocó un billete de diez euros. 
Llevaba perdidos dos intentos, y justo en el último, logró sacar una gran coneja. El grito de alegría que pegué, provocó que varias personas se giraran.

Como ya le había tomando la mano, volvió a jugar una vez más y en tan sólo dos intentos, le sacó un oso panda igual al tamaño de la coneja que James sacó para mí.

Luego de esto, volvimos al auto y James abrió la puerta del copiloto para que pudiera subir, después de eso, rodeó el coche e ingresó a este y nos pusimos en marcha rumbo a la casa de mis padres.

 




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