Mi mejor error

Capítulo 3

Valery, dejó escapar una risa cuando uno de sus alumnos se movió a su alrededor en busca de atención, esos niños eran tremendos y bien educados cuando estaban con ella. Siempre al pendiente de sus acciones para ganar regalos como incentivos por sus tareas realizadas. Seguía pensando en la conversación que tuvo antes con Harry. 

Eran muchas coincidencias en menos de veinticuatro horas y ni hablar de que su esposo se iba a poner furioso cuando supiera que tenía un amigo en el trabajo a medio tiempo en la escuela, se volvería odioso.

Los rumores de que su matrimonio estaba en picada no se hacían esperar por nada en el mundo. Ella no tenía idea de que las cosas estaban mucho peor que antes, Zeus no tenía ningún tipo de remordimiento a la hora de hacerlo con otras mujeres.

La última vez que estuvieron juntos, él se encontraba borracho y al día siguiente fue como un témpano de hielo…

— Señorita Bustamante —escuchó la voz de Harry desde la puerta del aula—. Es la hora del almuerzo, ¿no quiere salir?

— Voy a quedarme un tiempo más —se levantó de su asiento, para recoger el desastre del aula—. El director dijo que darán más horas de clases y necesito que estos pequeños demonios hagan sus deberes antes de irse a casa.

— ¿Quieres ayuda?

— ¿No tienes algo mejor que hacer?

— No, mis estudiantes se fueron a completar un par de cosas para los juegos que hay en el sector —Harry entró al aula—. Tus bebés son ordenados, los míos se la pasan tirando basura por montones.

— Son niños, pequeños seres que deben ser moldeados para personas de bien —bromeó—. Tengo que mostrarte un par de cosas que de seguro te van a gustar.

— ¿Ya no crees que soy un acosador? —Harry ladeó la cabeza, mirándola con un brillo en los ojos—. Eso me tiene algo asustado y más si viene de ti que estás siempre a la defensiva.

— Ayer estabas mirándome extraño, algo que no me gusta ni por asomo —murmuró arreglando las sillas—. Hoy te veo más relajado y hasta más simpático que antes y eso me gusta. No soy el tipo de mujer que anda detrás de un hombre y menos si este busca algo más que una amistad.

— Ya me dijiste que estás casada y que no tienes un matrimonio para nada bonito y eso es algo muy lamentable, puesto que eres una mujer muy hermosa que necesita de toda la atención posible —eso logró que sus mejillas se pusieran rojas—. Lo siento.

— No me conoces y andas diciendo ese tipo de cosas tan a la ligera —pasó saliva en seco—. Gracias por ayudarme, si quieres puedes irte a tu casa.

— Me dijiste que tienes que dar unas clases de baile y yo tengo que supervisarlas para qué nada malo pase —informó ladeando la cabeza—. Lamento que me veas de esa forma, no quiero hacerte daño o que pienses que soy una persona que…

— No digas nada, por favor —suspiró sentándose en una de las sillas—. Ahora hay una nueva política, tengo que informar al comité de la academia, con las remodelaciones que ha habido en la escuela, los padres seguirán inscribiendo a sus hijos aquí.

— Es que los cambios positivos, siempre traen cosas buenas y lo que está haciendo esa persona anónima, se nota que es de buen corazón —informó con una enorme sonrisa—. Esto no se quedará así, más cosas vendrán.

— Espero que sea de ese modo —estiró sus piernas—. Gracias por no mencionar que estoy embarazada.

— No es algo que a mí me corresponde decirle a alguien —él se sentó en la silla que estaba frente a ella—. Supuse que por las cosas que me dijiste anoche no querías que nadie supiera eso aquí en el trabajo.

— Anoche te dije esas cosas porque no pensé que nos veríamos otra vez y resulta que eres mi compañero de trabajo.

— Bueno, el destino hace muchas trampas y la ciudad es muy pequeña como para que dos personas no se conozcan. ¿No lo crees?

— Bueno, si lo pones de ese modo…

— No es que yo lo ponga de esa manera —río Harry—. En verdad supuse que te ibas a matar por culpa de algún novio y resulta que estás embarazada, que tu esposo te odia y qué tú quieres hacer las cosas por ti sola.

 — Voy a esperar unos meses antes de mudarme de ciudad —le confesó—. Dejaré todo listo hasta las clases de baile y que los niños puedan…

— ¿Te irás por mi culpa? —preguntó interrumpiéndola—. No vine a esta escuela para que salieras huyendo.

— No es por eso, no tienes nada que ver en mis decisiones. Es algo privado y no puedo hablar contigo en estos momentos —se aclaró la garganta—. No me mires de ese modo, luego podrás ver que lo que trato de decirte es más por tu bien y el mío, que mi esposo no tiene nada que ver en mis decisiones actualmente. ¿Estamos?

 — Lo dices de una forma que me hace creer que lo único que buscas en estos momentos es una alternativa a todos tus problemas y eso es algo que no puedo permitir y lo siento —Harry pasó saliva—. Eres una mujer hermosa, aunque, veo que estás pasando por un momento difícil en tu vida.

— Me hablas de una forma que me hace pensar que estás enamorado de mí y me asusta —se echó un poco hacia atrás—. No me hables así.

— Esa es mi manera de hablar y lamento que tengas pensamientos pecaminosos con mi voz, sé que soy un hombre irresistible para ti…

— Que no se te olvide que amo a mi esposo —enarcó una ceja—, y que ambos somos compañeros de trabajo.

— Lo sé, estás casada y eso no te hace prohibida —Harry acercó su rostro al de ella—. Te veo ahora mismo y quiero hacerte un par de cositas.

— Estás invadiendo mi espacio personal —intentó ponerse de pie, pero Harry fue mucho más rápido y la mantuvo en su silla, colocando ambas manos en sus piernas—. Harry…

— Valery —imitó su voz—. Es una broma, no te lo tomes personal —levantó las manos—. Te noto muy tensa.

— Es que no me gusta que me anden tocando y más si…

— Si no soy tu esposo —Harry suspiró—. Tienes que aprender a valerte por ti misma. ¿Qué harás cuando él se entere de que estás esperando a su bebé?




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