Definitivamente no había nada que estuviera bien en este lugar
Me levanté de mi lugar y empecé a buscar más información que confirmará mi teoría
Cada vez encontraba cosas peores, hasta que llegue a unos archivos que contenían imágenes.
No imágenes cualquiera de pacientes, eran imágenes perturbadoras, con partes del cuerpo mutilados, unos sin cabellos como si se los hubieran arrancados ellos mismos. Cada imagen era peor que la anterior
La última hizo que hasta me dieran náuseas, era una mujer con un ojo salido de su órbita, la boca cosida con agujas y le faltaba tres dedos de su mano derecha, su piel parecía muy pálida y en su rostro tenía un gesto de terror
Y al fondo de la habitación apenas si se podía distinguir una oración... Tu eres la siguiente.
Solte los archivos, a mi mente llegaron varios pensamientos, esto no puede ser real, no, no, no puede.
No me dí cuenta cuando unos enfermeros entraron, mi mente estaba hecha un caos, las imágenes aparecían una y otra y otra vez.
No puse resistencia de mi parte. Gran error
Los enfermeros me tomaron de los brazos y me guiaron hasta otra habitación, pero está estaba alejada de las demás, cruzamos un pasillo semi oscuro, apenas se podia distinguir
En mi mente las cosas empezaban a distorsionarse así que no me dí cuenta hacia donde me llevaban pero si algo noté muy tarde, es que había un enfermero que no había visto antes, la mitad de su rostro estaba cubierto por su mascarilla, su piel era blanca, cabello oscuro y unos intensos ojos color gris.
A parte mi vista de el para enfocarme hacia donde iba, al final del pasillo habían habitaciones, todas en mal estado, lo único que se miraba que habían restaurado era la seguridad de las puertas.
Cómo no me dí cuenta antes.
Al acercarnos, se escuchaban gritos, lamentos, como si del mismísimo infierno se tratase, me llevaron hasta la última de las habitaciones, por inercia observé cada una de las habitaciones, había una diferente, la mitad estaba cubierta por metal y la otra por vidrio pero interrumpida por alambres.
Sea a quien sea que hubiesen metido ahí se notaba que había intentado romper el cristal más de una vez, por eso añadieron los alambres, aunque estos ya estaban manchados de sangre.
La habitación estaba muy poco iluminada, y su contenido me paralizó al instante
La misma mujer que había visto al final de las imágenes estaba ahí. Era ella, lo sabía, lo podía percibir
Solo logré acertar en su rostro era el mismo... Me quedo viendo con un gesto de horror.
Pero que mierda, tengo que salir de aquí. Mi cerebro se activo al instante. Intente deshacerme del agarré de los enfermos, pero me inmovilizaron de inmediato.
— Ayudaaaaaa—Empecé a gritar enseguida, aunque sabía que nadie podia escucharme
Mis gritos hicieron que los demás que habían encerrado en esas habitaciones se dieran cuenta que habían más personas ahí afuera, por lo que sus lamentos se intensificaron.
—Que guarden silencio —hablo uno de los enfermeros.
Otro tomé un tubo de metal, que no ya hacía tirado en el suelo y golpeó fuertemente una de las puertas de metales, todos quedaron en silencio.
El mismo enfermero sacó unas llaves de su bolsillo y abrió la puerta, me di cuenta que estaba estaba más forzada en seguridad que las demás.
Lágrimas empezaron a brotar por mis ojos.
—No por favor —dije sollozando
—No debiste ser muy curiosa Helen, espera, siempre terminarías aquí
Respondió burlón el enfermero, a lo que los demás empezaron a reír. Excepto el enfermero de ojos grises, que era el único en cubrir su rostro.
—Dejala ahí adentro — ordenó.
El chico de ojos grises me tomó por el brazo y me guío hasta el centro de la habitación.
— Por favor —dije, pero estaba convencida que ya no saldría más.
—Te sacaré de aquí.
—¿Que?
¿Acaso escuché bien?
—Solo quédate aquí y no pierdas la cordura mientras vuelvo — contesto y me dejó sola en la habitación.
Se aseguraron que la puerta estuviera muy bien cerrada y se largaron entre risas.
Y yo.... Me quedé ahí, pensando en lo que había sucedido, me heche a llorar como nunca lo habia hecho, si no hubiera sido por esa maldita cosa jamas hubiera llegado ahí
Ahora solo me toca esperar a alguien que ni siquiera lo conozco
Pero por una extraña razón me transmite confianza.