El aire frío golpeó mi rostro apenas salimos del hospital.
Respiré con fuerza, como si fuera la primera vez en mucho tiempo que podía llenar mis pulmones. El edificio quedó detrás de nosotros, enorme, silencioso y oscuro. Desde afuera parecía un hospital cualquiera. Ventanas apagadas, paredes grises y un jardín perfectamente cuidado.
Era imposible creer que, detrás de esas paredes, estuvieran ocurriendo cosas tan horribles.
—Sígueme —dijo el chico sin dejar de caminar.
No pregunté nada. Mi cuerpo seguía avanzando por inercia.
Atravesamos un sendero rodeado de árboles... Arboles blancos . Mientras caminábamos, el silencio comenzó a hacerse insoportable.
Hasta que las escuché.
"No confíes en él..."
Me detuve de golpe.
Miré a mi alrededor.
No había nadie.
"Miente..."
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
—¿Escuchaste eso? —pregunté.
El chico se volvió lentamente.
—¿Escuchar qué?
Las voces desaparecieron tan rápido como habían llegado.
Negué con la cabeza.
—Nada...
Continuamos caminando.
Intenté convencerme de que todo era producto del miedo.
Pero entonces vi una silueta entre los árboles.
Era ese mismo ser .
Era exactamente como aquella noche en el hospital cuando asesino a la enfermera. Permanecía inmóvil, observándome.
Parpadeé.
Ya no estaba.
Respiré agitadamente.
No podía volver a perder el control.
No ahora.
—¿Cómo te llamas? —pregunté para distraer mi mente.
El chico tardó unos segundos en responder.
—Kael
—¿También eres otro de esos enfermeros?
Bajó la mirada.
—No
Esa respuesta me dejó más preguntas que tranquilidad.
Seguimos caminando hasta llegar a una vieja cabaña escondida entre los árboles blancas cuyas ramas parecían huesos.
Parecía abandonada desde hacía años.
Kael abrió la puerta.
El interior estaba lleno de cajas, papeles viejos y una pequeña lámpara que apenas iluminaba la habitación.
—Aquí estaremos seguros por unas horas.
Me senté en una silla de madera.
Todavía temblaba.
Kael buscó algo dentro de una caja metálica.
Sacó una carpeta amarillenta la colocó sobre la mesa.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
En la portada había una palabra escrita con tinta negra.
PACIENTE Ω-09
Debajo aparecía un nombre.
Helen Nyxareth.
Sentí que el aire desaparecía.
—Ese es mi expediente...
Kael asintió lentamente.
—No. Es una copia.
Abrí la carpeta con manos temblorosas.
Las primeras páginas eran informes médicos.
Luego aparecieron dibujos todos eran míos los reconocí de inmediato. Los había hecho durante las terapias.
Monstruos.
Pasillos interminables.
Símbolos idénticos a los que estaban grabados en las paredes del hospital.
Fruncí el ceño.
Yo nunca había dibujado esos símbolos.
Pasé otra hoja una fotografía cayó sobre la mesa.
Era yo.
Estaba sonriendo.
Pero no recordaba que esa fotografía hubiera sido tomada en el reverso alguien había escrito una fecha.
"14 de octubre".
Debajo había una frase.
"Primer episodio de contacto exitoso."
Sentí que el estómago se revolvía.
—¿Qué significa esto?
Kael permaneció en silencio.
—No lo sé con certeza.
—¡No me mientas!
Golpeé la mesa las hojas salieron volando por toda la habitación.
Entonces algo ocurrió.
Las luces comenzaron a parpadear una voz susurró justo detrás de mi oído.
"Te encontró..."
Me giré de inmediato.
No había nadie.
Pero la temperatura descendió de golpe las ventanas empezaron a vibrar.
Kael cambió completamente su expresión por primera vez desde que lo conocía...Parecía tener miedo.
—Tenemos que irnos.
—¿Por qué?
No respondió.
Miraba fijamente hacia la puerta como si hubiera alguien del otro lado entonces...
Tres golpes secos rompieron el silencio.
Toc.
Toc.
Toc.
Ninguno de los dos respiró.
Una voz tranquila habló desde el exterior.
—Se que están ahí ...
Sentí que toda la sangre abandonaba mi cuerpo. No reconocerí esa voz
Pero eso era imposible.
Nadie sabía dónde estábamos.
La voz volvió a sonar.
Esta vez mucho más cerca.
—Abran la puerta.... Están aquí