Pov Liv:
Estaba en el asiento del acompañante del auto, mirando el frente de la escuela.
No estoy nerviosa, llevo años en esta escuela.
La Academia Crestwood era el infierno en la tierra. Nos enseñaban a ser los mejores y a competir, competir por quién era el número uno.
En la Academia Crestwood hay cuatro especialidades: Los de Artes escénicas, los de Música, los de Artes plásticas y los de Escritura creativa. Todos teníamos las mismas clases por la mañana, pero por la tarde nos centrábamos en nuestras especialidades.
Los mejores de cada especialidad tenían un título especial que los distinguía, eran llamados "Los Guardianes de Crestwood" o "Círculo dorado". Cada uno era la máxima referencia en su área y, claro, todos los demás los miraban con respeto... o con envidia.
Yo soy la guardiana de escritura creativa, obviamente la mejor especialidad de todas. Soy popular, sí, pero también tengo muchas rivalidades, no solo dentro de mi propia especialidad, sino con los capitanes de las otras tres. Las competencias, las peleas por los puestos, las miradas retadoras, hacen que cada día sea una batalla para mantener mi lugar.
—Principessa, ¿estás nerviosa? —dice mi papà, sacándome de golpe de mis pensamientos.
Su voz suena suave, como si ya supiera la respuesta.
—No… no, non lo sono affatto. —murmuro con una risa nerviosa, más para mí que para él—. Deberíamos bajar, el acto va a comenzar y no me desperté temprano para llegar tarde.
Él asiente, pero sé que no me cree. Nunca me cree cuando le digo que estoy bien.
Bajamos juntos del auto, y mientras caminamos,no puedo evitar que me distraiga el pensamiento: ¿cómo puede ser que después de más de diecisiete años viviendo en Argentina todavía confunda palabras, conjugaciones y hasta acentos?
A veces dice principessa, otras princesa, y a veces inventa algo en el medio.
Y lo peor es que lo dice tan natural que a mí ya ni me sorprende… a veces me olvido de que no es argentino.
O tal vez él no quiere dejar de ser italiano del todo. No sé.
Llegamos al salón donde se hace la ceremonia. Hay gente por todos lados: alumnos, padres, profesores, todos hablando al mismo tiempo. Siento un nudo en la panza que no admito frente a él.
—Bueno, Stella mia… tu Papà se sienta allá, ¿sí? Tú vas… eh… detrás del escenario, ¿no? —dice señalando cualquier lado porque nunca entiende la organización de los actos.
—Sí, Papà. Vos andá, que yo entro por atrás.
Él me da un beso rápido en la sien, torpe como siempre, y se pierde entre la gente buscando su asiento.
Yo respiro hondo, acomodo el pin en mi saco y camino hacia detrás del escenario.
La ceremonia está por empezar.
Detrás del escenario me encuentro con Mora, la guardiana de artes plásticas y mi mejor amiga. Me saluda con un cálido abrazo.
–¿Lista para el infierno? —le digo, con una sonrisa irónica.
—Nací lista, amor —me responde con una sonrisa pícara—. Este año promete ser... agotador.
—Por suerte, nosotras somos las mejores, así que podemos aguantar cualquier cosa.
—Claro, pero no te confíes. Los de Música tienen una nueva estrella y no piensan quedarse atrás.
–Entonces es verdad que hay un chico nuevo? ¿Sabes algo de él?
–Si, si, se cambió de una buena escuela. Parece que le robó el lugar al guardián de música
–En serio? eso es imposible, Zack es el mejor de su especialidad. – Miro alrededor, y efectivamente Zack no estaba, entonces era verdad lo que Mora me decía – Entonces… ¿Quién es el chico nuevo?
–Aun no lo se, solo me dijeron que viene de Blackwood Academy, y que le sacó el puesto a Zack.
—¿D-de dónde dijiste que viene? —pregunto, me pongo casi pálida mientras mi mente viaja al mensaje de hoy.
No... no podía ser. ¿Estoy completamente loca?
—¿Qué pasa? ¿No me querés ver? —escucho detrás de mí. Esa voz... esa maldita voz.
Siento que el estómago se me revuelve, de la repugnancia que sentía.
Me doy vuelta y mi rostro se torna serio.
—Nicolás Draven... ¿qué haces acá? —digo mirándolo de arriba abajo. El uniforme de Crestwood le queda mejor que el de Blackwood Academy.
Pero ¿qué mierda estoy pensando? Eso está superado.
—¿Así recibís a un vecchio amico, eh? —dice con esa sonrisa arrogante.
¿AMIGO? Amigo, mis dos ovarios. Encima viene con esa cara que me dan ganas de… mamma mia, calmate.
Respirá, Olivia Seren. Que no note lo que pasa en vos. Che no… che non si veda niente, ¿ok? Controlate. Controllati, Olivia.
La directora pasa a nuestro lado, dándonos la señal para que la sigamos. El acto de ceremonia estaba por comenzar. Los cuatro capitanes de especialidad la seguimos y nos colocamos a un lado mientras ella da su discurso anual.
Pov narradora:
Los cuatro capitanes de especialidad se posicionan uno al lado del otro mientras la directora sube al escenario con paso firme. Era una mujer elegante, de expresión severa y mirada filosa. Se acomodó frente al micrófono, carraspeó levemente, y comenzó a hablar con ese tono monótono y ensayado que cada año sonaba exactamente igual.
—Bienvenidos y bienvenidas a un nuevo ciclo lectivo en la Academia Crestwood.
Es un honor contar nuevamente con la presencia de tantos jóvenes talentosos, comprometidos con la excelencia académica, el desarrollo personal y el respeto por los valores que nuestra institución representa.
Crestwood se ha consolidado como una de las academias más prestigiosas del país, no solo por el nivel de sus estudiantes, sino también por la exigencia, la disciplina y el espíritu competitivo que caracteriza a nuestras cuatro especialidades.
Aquí, cada alumno tiene la oportunidad de destacarse en lo que verdaderamente ama, mientras aprende a superarse, a convivir con la diferencia y a sostener la excelencia como bandera.
Editado: 08.01.2026