CAPÍTULO V: 자라다 (Jarada) Crecimiento
Ji-woo terminó de armar meticulosamente todo el material de la junta. Apagó el monitor, guardó las carpetas impresas en su elegante maletín ejecutivo de diseño y se levantó de su asiento. Mientras caminaba hacia la salida de la oficina de marketing, sintió la mirada persistente del gerente Cha sobre ella; el jefe de piso todavía se encontraba completamente deslumbrado por la nueva e imponente apariencia de su subordinada, incapaz de asimilar del todo el drástico cambio de imagen de la joven.
Caminaron en silencio por el pasillo principal hasta llegar frente a las puertas de roble de la gran sala de juntas, el lugar donde ya se encontraban reunidos los más altos directivos del corporativo del Grupo Bio Hwa. A Ji-woo le tocaba, por primera vez, exponer de manera directa las nuevas ideas, proyecciones y tendencias de marketing para el lanzamiento de las vitaminas. Al sostener el picaporte de metal, Ji-woo dudó por un segundo en entrar; la vieja timidez del patito feo amagó con paralizarle los pies ante la enorme responsabilidad.
En ese instante de debilidad, Tae-oh se colocó justo a su lado, ladeando la cabeza con una sonrisa repleta de orgullo y afecto.
—No te detengas ahora, Ji-woo ya —le susurró al oído con esa voz varonil e imponente—. Toda esta brillante estrategia salió de tu propia mente. Muéstrales quién eres. tu oppa está aquí, justo detrás de ti.
Ji-woo inspiró profundo, asintió levemente con la cabeza para agradecer el apoyo y empujó las puertas. Entró a la sala luciendo un porte excelente, manteniendo la espalda recta, los hombros firmes y su despejada mirada fija en el frente, desprovista por completo de los pesados armazones negros del pasado.
Se paró frente al gran proyector y comenzó su ponencia. Dio una presentación impecable, articulando cada palabra con una elocuencia y una seguridad técnica tan brutales que los altos ejecutivos no despegaron los ojos de la pantalla. Su mente analítica desglosó los mercados con una brillantez absoluta. Al ver la excelente recepción de los mandos, el gerente Cha no tardó en inflar el pecho y comenzar a alardear descaradamente ante los ejecutivos, gesticulando con las manos para intentar colgarse la medalla del éxito ajeno.
—¡Como pueden ver, directores, la estrategia que coordinamos en mi piso es perfecta! —soltó el señor Cha con una sonrisa hipócrita.
Ji-woo no se dejó intimidar por el descaro. Cuando terminó la exposición, dio las gracias al público con una elegante, pausada y respetuosa reverencia formal. Dejó a todos los presentes impactados por su extraordinario desempeño y su pulcra belleza; incluso las mujeres de la junta directiva, conocidas por su extrema exigencia y rigidez corporativa, asintieron con una sonrisa de aprobación y la reconocieron abiertamente por su innegable talento y liderazgo.
Cuando concluyó la reunión y los directivos abandonaron el lugar, Ji-woo y el gerente Cha comenzaron a caminar de regreso por el pasillo central de la torre. Animado por el rotundo éxito y la deslumbrante apariencia de su empleada, el señor Cha comenzó a acortar la distancia física, arrastrando los pies para acercársele de manera inapropiada mientras la miraba con una sonrisa ladina.
—Señorita Han, realmente se lució hoy… —comentó el hombre, estirando el brazo en una insinuación descarada, intentando colocarle la mano sobre el hombro—. Quizás deberíamos ir a celebrar este triunfo nosotros dos solos más tarde, ¿no cree?
Antes de que sus dedos rozaran la tela de su saco, Tae-oh intervino con una velocidad felina. Se interpuso en medio, bloqueando el avance del superior, y le tomó la oreja derecha con una fuerza descomunal, jalándosela hacia arriba sin la menor consideración.
—¡Aléjate de ella, idiota lunático! ¡Aprende a respetar las distancias! —le rugió Tae-oh con el rostro encendido de molestia protectora.
El gerente Cha soltó un alarido agudo que resonó por todo el pasillo y se vio obligado a tomar distancia de golpe, contorsionándose sobre sus propios pies debido al dolor místico e insoportable. Se sobó el cartílago con desesperación, mirando aterrado hacia los lados mientras intentaba recuperar la compostura, atribuyendo el malestar a otro extraño calambre nervioso.
Ji-woo apretó los labios con fuerza y desvió la mirada hacia el ventanal, conteniendo la risa a duras penas al ver la patética e hilarante escena de su jefe retorciéndose en el pasillo gracias a la invisible intervención de su guardián.
A la hora del almuerzo, Ji-woo se sentó a comer de manera natural con los cuatro integrantes de su equipo. Apenas acomodaron sus charolas en la mesa grande de la cafetería, las preguntas no se hicieron esperar.
—Daeri Han, de verdad nos dejó mudos —comentó Park Kang-min, rascándose la nuca con timidez—. ¿Cómo hizo para cambiar tanto? Se ve realmente bien.
—Es verdad, jefa —coincidió Song Hwan, dándole un sorbo a su bebida—. El estilo nuevo le asienta de maravilla.
Min-jung y su eterna compañera de chismes, Kim Moo-jin, la recelaban un poco desde sus asientos, escaneando sutilmente su piel tersa y el maquillaje delicado. Sin embargo, tras intercambiar una mirada de complicidad, terminaron aceptando de buena gana el drástico cambio de imagen de su superiora.
—Bueno… admito que los lentes de contacto fueron una gran elección, daeri Han —murmuró Min-jung, tragándose el orgullo y esbozando una sonrisa ligera—. El cabello suelto también le favorece.
A las dos chicas ya no les daba vergüenza pertenecer al equipo de marketing con una jefa a la que antes consideraban una "perdedora"; al contrario, ahora sentían que podían presumir con orgullo de ella ante los otros departamentos de la torre.
La semana transcurrió de una manera excelente. Con la nueva dinámica de la pizarra humana vigilada de cerca por el ojo invisible de Tae-oh, los subordinados finalmente agarraron el ritmo adecuado y eficiente de las tareas diarias. Ji-woo mantenía una postura firme y los presionaba con el trabajo cuando era necesario para cumplir los objetivos del Grupo Bio Hwa, pero en cuanto el cronograma lo permitía y las metas estaban blindadas, los compensaba dejándolos marcharse temprano.