Mi odiado y amado jefe

Capítulo 15

<CRISTOPHER>


Llegando a la iglesia estaciono mi auto y al entrar mire el lugar de esquina a esquina.  

—Aún no ha llegado. — murmure después de suspirar y tome asiento en uno de los varios lugares disponibles.  

El lunes fue la última vez que logre verla en la reunión, después de eso no logre comunicarme con ella debido a que tenía bastantes pendientes urgentes. Es la parte pesimista de tener una empresa a tu cargo, nunca tienes tiempo y cuando logras tenerlo, tienes que aprovecharlos al máximo.

A pesar de que hoy es seguro que nos encontremos, no tenía pensando buscarla para hablar sobre lo sucedido la última vez, el beso. Hoy es un día de felicidad para la familia Jonhson, y al no saber lo que pensaba sobre ese asunto, no quería amargarle la noche, así que solo la saludaría y otro día encontraría la manera de hablar sobre eso, pero justo ayer recibí un mensaje de ella, y mi paciencia desapareció al ver cómo se divertía con un moreno vestido de policía.

Y eso me molesto tanto, hasta el punto de rodar en la cama por toda la noche sin oportunidad de dormir un poco.  Y yo sé que no de mi incumbencia ya que se trata de su vida privada, pero necesito saber que tan lejos fueron.

Tuve que alejar esos pensamientos cuando miré pasar a unas chicas que parecían ser las mismas que se veían en el fondo de las fotos que Alisha me envió, así que, si ellas ya están aquí, es seguro que Ali también lo este, por lo que volví a mirar alrededor hasta que la encontré.

Sentí mi corazón acelerarse y abrí mi boca cuando la vi, esta hermosa. Nuestras miradas se encontraron, sentía como si mi corazón saldría de mi pecho cuando ella paso saliva nerviosa, pero entonces desvió la mirada avergonzada.

La seguí mirando, ella camino hasta los primeros asientos y se sentó a lado de un chico con el que no tardo en comenzar a reír, y luego recostó su cabeza en su hombro. Mi mandíbula se tensó y aprete fuertemente mis puños. Solo me quede mirándolos.

Cuando termino la ceremonia, todos se trasladaron al salón de la fiesta y Ali no se separó de aquel chico ni por un segundo, una molesta pulsada se instala en mi pecho al ver que la fiesta continua y no puedo ni acercarme. Pero después de la inesperable propuesta de matrimonio de Eduar hacia Denis, me alegre al encontrar una oportunidad cuando la veo sola en la mesa de los postres.

Me acerque de inmediato y hablamos un poco, pero un mesero nos interrumpió y ella salió para atender a alguien.

—Ey, Cris. — gire la cabeza hacia la persona que me llamo, es Jean.

—¿Qué pasa?

—Eso te lo pregunto a ti, solo estas sentado y te conozco lo suficiente para que me parezca extraño. El Cris que conozco ya estaría de camino hacia un hotel junto con una de las tantas chicas solteras que hay por aquí.

—Bueno, hoy no estoy de ánimo para eso. — mire hacia la salida.

—¿Te interesa mi hermana? — mis ojos se abrieron de más y me giro de golpe.

—Pero, ¿qué dices?

—Es más que obvio, anoche cuando recibimos las fotos tú eras el más furioso, aunque lo disimulaste muy bien. — se ríe. —Y ahora no le has quitado el ojo de encima ni un minuto.

—No sé de qué hablas.

—No hay peor ciego que el que no quiere ver. — sigue riendo y yo le doy una cara de pocos amigos. — ¿Adonde fue Ali? — pregunta, mientras limpia sus lágrimas.

—Un mesero le dijo que Daniel la espera afuera. — de la nada su sonrisa desaparece y me mira.

—¿No escuchaste mal? Daniel se despidió hace un rato. — mi piel se erizo y sentí un nudo en mi estómago.

—¿Estás seguro? — mis manos comenzarán a temblar y en mi mente me imaginé lo peor.

—Si, estoy seguro. — me llevé mis manos a la cabeza y salí corriendo. —¡Oye! ¡¿Qué pasa?!

Hoy les di el día libre a los hombres que contrate, pensé que no los necesitaría ya que Ali estaría rodeada de varias personas.

—Mierda, Mierda, Mierda.

Cuando salí no encontré a Ali, seguí buscando y solo encontré la copa que el mesero le dio, totalmente rota en el suelo.

—¡Mierda! — grite y golpe la pared tan fuerte que mis nudillos sangraron.

—¡¿Que demonio pasa Cris?! — preguntaron Jean y Eduar quienes me siguieron al verme correr como loco.

—Se la llevó. — susurré.

—¿De qué hablas? — los mire.

—¡El maldito se llevó a Alisha!

 

<ALISHA>

Abrí mis ojos lentamente.

—¿En qué momento me quede dormida? — me levante poco a poco. —¿Qué? — esta no era mi habitación, gire hacia la ventana que está con las cortinas cerradas, me pare, pero al instante caí en la cama. —Todo me da vueltas. — cerré mis ojos y segundos después lo recordé.

Me puse de pie, con una mano tocaba mi frente y con la otra me apoyaba en la pared mientras caminaba hacia la puerta, traté de abrirla, pero fue imposible.

—Tiene seguro. — un fuerte dolor de cabeza hace que regrese a la cama y me acueste.  

Rodeada por el silencio, cerré mis ojos por un momento y los volví a abrir al escuchar pisadas, trate de levantarme, pero el dolor me lo impide por lo que me arrastre a una esquina de la cama. Me quede mirando la puerta la cual se abrió lentamente.

—¡Oh! Ya has despertado. — un hombre entra y por su aspecto deduzco que no pasa de los 45 años. —Apuesto que te duele la cabeza. — optó por no decir nada. —El hombre al que le compre la droga me dijo que sería unos de los efectos secundarios de consumirla. — en ese momento más recuerdos vinieron a mi mente.

—¡Tú eres el mesero! — le dije y él sonrió.

—Si, lo soy. — se acerca. —Pero ahora que no tengo el traje ni la peluca, me recuerdas ¿verdad? — mientras más se acercaba más miedo sentía dentro de mí, pero con el poco valor que me queda seguí hablando.

—Creo que se equivocó de persona... es la primera vez que lo veo. — se sentó en la cama provocando que mi cuerpo comenzará a temblar.

—Pero que mala eres. — con una de sus manos acarició mi mejilla. —A pesar de que yo no te he olvidado en todos estos años... Alison. — lo mire con el ceño fruncido.




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