Mi Otra Realidad ~vida vacía~

Cap 32

Nos pusimos de pie el sin soltar mi mano entramos por la puerta que daba hacia el patio interno.

Los dos tipos que cuidaban esa salida giraron su cabeza para observarnos.

Aprete la mano de Brais para sentir mas seguridad al ver los rostros de Tavia e Itaro. La profesora Merila estaba a su lado su rostro lucia preocupado.

Varios alumnos observaban desde el piso de arriba.

Mire a Brais y él se detuvo solté su mano para acercarme primero a la profesora Merila.

—¿Por qué hiciste eso Dacia? —pregunto ella con sus mejillas enrojecidas y sus ojos todos brillosos.

—Lo siento —dije mirando también a Tavia y a Itaro.

—¡Es una completa locura lo que hiciste! —exclamo Tavia de repente enojada.

Hice silencio y volví a mirar a Merila.

—Encontré a los estudiantes… —dije a lo que Itaro se acercó a mí con paso firme.

Lucia entre molesto y cansado, pero parecía estar a punto de estallar de la ira.

—¿De que hablas niña? ¡Esto es completamente una locura! —exclamo el enojado.

A mi lado apareció otra vez Brais que cruzo mirada con Itaro.

—Los vi se a dónde están —dije dirigiendo mi mirada a Tavia.

—¿Cómo sabemos que lo que dices es verdad? —cuestiono Itaro mostrando su poca confianza que tenía hacia mí.

Sonreí para luego acercarme a la profesora Merila extendí mi mano para luego apoyarla en su mejilla.

Proyecte nuevamente la visión y ella me miro ahora dejando escapar una lagrima.

—Lo hiciste —dijo ella cubriendo su boca con una de sus manos— sabía que lo lograrías.

Aquellas palabras me hicieron sentir mejor de lo que me estaba sintiendo.

<< Estas haciendo algo bueno… >>

Sonreí para luego seguir a los directivos miré otra vez a Brais que lucia tan cansado como yo.

Nos dirigimos hacia el comedor tomando asiento en una de las mesas vacías.

—¿Cómo supiste que estaba afuera de la casa? —pregunte a lo que el levanto su cabeza.

—Desapareciste luego de que me enseñaste el libro… —el hizo una pausa para luego mirarme a los ojos— hicieron recuento de estudiantes y faltabas tu.

Trague saliva al ver la expresión de su rostro al decir lo último.

Apoye mis brazos sobre la mesa recostando mi cabeza sobre ellos.

—Siento paz cuando estoy contigo… —dije a lo que él se puso en la misma posición que yo.

El me miro con aquellos hermosos ojos celestes. Hasta que el cansancio se apodero de mi y me dormí.

El ruido de la puerta abriéndose me hizo despertar. Observe a mi alrededor y por la ventana se asomaban los rayos de sol.

Un grupo de personas entro al comedor, mire a Brais que también lucia confundido.

—Iremos en grupo de muchos a buscar a los demás —dijo el profesor Gaslor.

Me puse de pie al ver entrar a Itaro y a Tavia.

—Hemos tomado la decisión que iremos en busca de los alumnos confiamos en ti Dacia… —dijo Itaro que ya no parecía tan enojado.

—Los profesores Gaslor… Armenia y Lorenz los acompañaran —Tavia no me miro a los ojos— elegimos a los alumnos que los acompañaran que son los mas destacados en sus habilidades…

Asentí con mi cabeza y vi cruzar a una sonriente Eider, acompañada de Tigor y Louis. Y otros chicos que no había visto antes o quizás si.

Caminamos todos juntos hacia la entrada de la gran casa Fiimburg.

Mire a Eider con algo de desconfianza por lo que íbamos a hacer.

—Por favor no se separen —volvió a repetir por decima vez la profesora Merila.

Me acerque a ella mirándola a los ojos. Ella extendió su mano mostrando un pequeño frasco con un contenido de color celeste.

Enarque una ceja tomando dudosa el frasquito.

—Bébelo necesitas estar con todas las energías —dijo ella tratando de mostrar confianza con su sonrisa.

<< Es Merila… >>

Tome aire y bebi el contenido del frasco, sintiendo como el cansancio que hace segundos atrás estaba experimentando, empezaba a desaparecer.

Brais apareció a mi lado y también tomo del frasquito que le había entregado a el.

—El propósito de esto es encontrar a los demás estudiantes —mire a Tavia que hablaba fingiendo seguridad— y traerlos sanos y salvos.

—Irónico que tengamos que arriesgar nuestras vidas —comento Louis con gracia.

Todas las miradas fueron hacia el de tez morena que sonreía mientras masticaba una manzana.

—Solo es una opinión —dijo el para luego darse la vuelta.

Trague saliva al sentir la mirada de Tavia sobre mi, esa mirada que exigía tanto pero a la vez se veía tan vulnerable.

—Confiamos en ti… ten cuidado —dijo ella con seriedad.

—Si es necesario que utilicen sus habilidades háganlo y de ninguna manera permitan que los lastimen —indico Itaro para luego asentir con su cabeza.

Los enmascarados que estaban de pie a cada lado de la puerta abrieron las dos alas a la par.

—Buena suerte —dijo Merila recorriendo con su mirada al grupo de alumnos.

Salimos de allí cruzando el resto del camino de césped hasta llegar al límite del bosque.

Me detuve en frente del arbusto y observé por unos segundos a los profesores que se habían dividido.

<< Eres valiente… debes ser valiente >>

Tomé aire y vi a Eider volverse hacia mi para mirarme con una sonrisa.

—Vamos —asentí para luego mirar a Brais que también asintió.

Íbamos uno detrás del otro el profesor Gaslor iba al frente y yo a su lado con mis compañeros. La profesora Armenia iba en el medio y el profesor Lorenz al final.

El resplandeciente sol iluminaba nuestro camino entre aquellos arboles gigantes.

Ellos confiaban en mi y no debía defraudarlos.




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