Mi paciencia se agota

La resistencia silenciosa

La empresa parecía un campo de batalla invisible. Cada decisión se veía contaminada por la disputa de los herederos, y los empleados que trabajaban bajo la sombra de un futuro incierto. Sin embargo, Leonor, Ismael y Pedro se negaban a dejar que sus proyectos se desmoronaran.

Leonor tomó la iniciativa. Reunió a sus compañeros en una sala de juntas vacía y desplegó su libreta llena de apuntes.

__ Si dejamos que la herencia nos distraiga, nunca terminaremos la plataforma. Tenemos que mantenernos unidos, aunque todo alrededor se derrumbe.

Ismael, que solía ser el más despreocupado, se mostró sorprendentemente firme.

__ Ellos pueden pelear por el testamento todo lo que quieran, pero nosotros tenemos que demostrar que el proyecto valga la pena. Si logramos avanzar, quizá la empresa vea que somos indispensables.

Pedro, con su carácter decidido, golpeó suavemente la mesa.

__ No podemos esperar a que nos den instrucciones claras. Si Ramiro está atrapado en sus problemas familiares, nosotros debemos seguir adelante.

Así nació una especie de resistencia silenciosa. Mientras los demás empleados se paralizaban por el miedo y los rumores, los tres compañeros comenzaron a trabajar con más empeño. Se repartieron tareas, estableciendo metas diarias y se apoyaron mutuamente para no caer en la desesperación.

El caos seguía creciendo dentro de la empresa: discusiones en los pasillos, reuniones interrumpidas por llamadas de los herederos, decisiones postergadas. Pero en medio de esa tormenta, Leonor, Ismael y Pedro encontraron una fuerza inesperada. El proyecto se convirtió en su refugio, en la prueba de que podía resistir y proteger lo que habían construido juntos.

La herencia maldita seguía acechando, pero ellos habían decidido no rendirse. Y aunque sabían que la batalla apenas comenzaba, también comprendieron que su unión era la única arma capaz de enfrentar el desastre que se avecinaba. Horas siguientes lograron terminar el proyecto después de 7 semanas, así que decidieron guardarla para la presentación para el mes siguiente que se aproximaba.

__ ¡¡Si!! _ dijo Ismael cansado _ perfecto, ahora solo tenemos que guardarlo en un USB. No vaya a ser que uno de los hijos de Ramiro rompa nuestro portátiles por alguna razón _ dijo Pedro dudando _ Buena idea _ asintió Leonor.

De la nada, uno de los empleados: Don Ruben y Don Macario entraron apresuradamente a la sala de juntas porque ya no podían con el peso del miedo. Y don Ruben no pudo contener las lágrimas frente a la puerta de la entrada de la sala. __ Don Rubén ¿Que pasa? _ preguntó Ismael mientras que Don Ruben empezó a llorar desconsolada y Don Macario le responde por él mientras intenta calmarlo:

__ Ya no podemos seguir más, el ambiente con los hijos del jefe es un infierno. Los demás colegas se iban a sus casas, debido a un gran estrés que conllevaba mientras que otros estaban con la duda si renunciarían o no.

__ ¿Qué tan mal están ellos? _ preguntó Ismael mientras guardaba el proyecto en un USB.

__ Como un volcán estallando, lanzando meteoritos _ dijo Don Macario.

__ Peor… Mataron a Matilde por las escaleras. _ dijo llorando.

Leonor, Ismael y Pedro quedaron en shock con lo que dijo Don Ruben, mientras ellos estaban tan ocupados con el proyecto. No se dieron cuenta de que uno de los hijos de Ramiro cometió un feminicidio dentro de la empresa. Don Ruben explicó que lo peor de este caso, es que Matilde estaba embarazada y que habrá consecuencias legales contra Mariana si se llegara a enterar el jefe.

__ Oímos el sonido de una ambulancia… pero, nunca imaginamos que ellos serían capaces de hacer algo así _ dijo Pedro paralizado.

__ Ay no…




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