El bullicio del centro comercial Santa Aurora parecía un contraste cruel con la tensión que se respiraba entre Leonor, Ismael y Pedro. Mientras las familias paseaban y los escaparates brillaban con ofertas, ellos sabían que aquel lugar se había convertido en uno clave para los hermanos Ochoa.
Mariana, Julian y Clara habían usado el centro comercial como fachada: negocios, fantasmas, transacciones encubiertas y reuniones con cómplices. El proyecto sombra había revelado que allí se ocultaban pruebas vitales, y los tres investigadores decidieron arriesgarse a entrar en el corazón del territorio enemigo.
__ Ni hablar, tenemos que arriesgarnos a entrar para ver ¿qué están ocultando los hermanos Ochoa? __ dijo Leonor mientras ve sigilosamente a los hermanos Ochoa __ Solo hay que ser muy cuidadosos, un movimiento en falso y estaremos jodidos. _ dijo Pedro advirtiendo a Leonor y a Ismael.
Leonor caminaba con paso firme, fingiendo ser una clienta más. Ismael llevaba una carpeta disimulada bajo el brazo, con los documentos que podrían desenmascarar a los Ochoa. Pedro, nervioso, vigilaba cada esquina, consciente de que cualquier movimiento en falso podía costarles caro.
__ Diablos!! ¿Para dónde se fueron? __ susurro Ismael mientras lleva consigo mismo una cámara espía en su reloj inteligente __ Oh, ya los vi.
En una cafetería del segundo piso, encontraron lo que buscaban: un intercambio entre Julian y un socio corrupto. Grabadoras ocultas y cámaras discretas captaron la conversación. Las palabras eran claras, incriminatorias, y confirmaban la red de extorsión y lavado de dinero que los hermanos Ochoa habían construido.
__ *Risa* Así los queríamos agarrar hijos de su pelanada madre __ susurro Pedro mientras guardaba la conversación del socio corrupto con Julian Ochoa para el proyecto sombra.
Pero la tensión estalló cuando Julian noto la presencia de Pedro. Sus ojos se cruzaron por un instante, y el silencio se volvió una amenaza. Julian se levantó de golpe, derramando café, y comenzó a seguirlos entre la multitud.
__ ¡¡Rápido corran!!
Leonor aceleró el paso, Ismael trató de mantener la calma, y Pedro sintió la persecución. El centro comercial, con su música de fondo y risas de niños, se transformó en un laberinto de peligro.
__ Encuentren a esos tres!! _ grito Julian a sus guardaespaldas _ No saben en el lío en el que se metieron.
Al salir por la puerta lateral, lograron escapar con las pruebas en la mano. El proyecto sombra había dado un paso más hacia la verdad, pero también habían encendido la furia de los Ochoa. Julian no olvidaría aquel encuentro, y la sangre que ya habían derramado era solo un presagio de lo que estaba por venir.
Mientras Ismael manejaba, Leonor intenta calmar a Pedro por la persecución de hace rato. Pero Pedro mostró grabaciones sobre el socio corrupto y lo que los hermanos Ochoa estaban haciendo.
__ Todo estará bien Pedro, ya no hay por que temer __ dijo Leonor mientras tranquilizaba a Pedro detrás del asiento del vehículo de Ismael.
__ Yo no estaría tan seguro de eso Leo _ dijo Pedro preocupado mientras muestra a Leonor todo lo que alcanzo a grabar con su reloj inteligente:
__ “¿Estás seguro de que nadie sospechara de esto?” _ dijo Ricardo: el socio corrupto
__ “Por ahora no. Pero cada día aparecen más y más preguntas” __ respondió Julian visiblemente nervioso.
__ “Te dije que esto acabaría mal señor Ochoa”
__ “¡¡Y yo te dije que necesitábamos el dinero Ricardo!!” _ respondió Julian casi queriendo gritar frente a todos.
Ricardo golpea la mesa con el puño.
__ Mire señor Ochoa, una cosa es aceptar sobornos. Pero otra muy distinta es tener autoridades revisando cada documento, para obtener lo que quiere: La herencia de su padre.
__ Baja la voz.
__ ¿Bajar la voz? si esto sale a la luz, perderemos esa empresa ¿Lo entiende?
Julian guardó silencio unos segundos.
__ Entonces, debemos mantenernos unidos.
__ No. Debimos haber parado hace meses, pero usted. Con su maldito afán de querer lo que usted quiere. Es que termina de mal en peor.
__ Lo sé, pero. Ya es tarde para arrepentimientos.
__ ¿Y cuando empiecen las investigaciones? ¿Qué hará usted?
__ Negarlo todo.
Ricardo soltó una risa amarga
__ Usted siempre dice eso como si fuera tan fácil.
__ Por qué es lo único que nos queda.
Leonor quedó en silencio con la mirada atónita por lo que acababa de escuchar, por primera vez, ambos comprendieron de que el dinero de la herencia que tanto había perseguido podía costarles mucho más de lo que habían imaginado.
Esa noche Leonor no podía dejar de pensar lo que estaría por suceder.