Mi patrona...

0.2

 

—Pregúntame lo que quieras.                                                                                                                     

—Ese tatuaje que tienes en la pierna ¿Qué significa? —ella lo miro a los ojos viendo su curiosidad reflejarse.                                                                                                                     

— ¡AY! es una larga historia pero digamos en resumen, que es algo malo.                       

— ¿Cómo? algo malo. —Él se paró en seco.                                                                                  

—No temas, es solo una tontería hazme caso sigamos bailando.   Any convenció a Carlos de seguir bailando.                                                                                                           

—A bueno, espero que me estés diciendo la verdad. Porque yo también te voy a decir la verdad.           —Carlos tomo la cabeza de la chica con su dedo índice y pulgar, haciendo que ella mirara hacia arriba— Lo que te voy a decir, es en última instancia. No quería hacerla hasta que nos conociéramos mejor… —Musito— pero después de esto no me veas como alguien raro. Pero desde la primera vez que te vi, sentí un chisporroteo en la barriga que no puedo controlar. —ella se sonrojo— que te pienso mucho, y que me vuelves loco cada vez que me tocas, que quiero pasar el resto de mi vida, contigo, y encima el calor que me dan tus manos solo tú sabes hacerlo. Y que esos ojos tuyos son los más bellos del mundo, y hoy cuando estábamos comiendo helados, me di cuenta de que estaba enamorado de ti. 

Carlos se calló la boca, mirándola fijamente a los ojos, viendo como su iris se dilataba. Ella en silencio vio los enormes ojos cafés, que se posaban en ella, y cerró los ojos mientras le dio una sonrisa más que sincera. Ella escucho la música mientras tarareaba, al acto Carlos pensó que ella había quedado loca. Que era demasiado lo que le había dicho. Y que la había cagado hasta la última gota de vino que tomo. Pero al acto se tumbó al suelo y agacho la cabeza. —Perdón es demasiado— la chica puso las manos en la barbilla del chico. Dejando ver sus manos desnuda por primera vez en toda la noche.

La verdad después de un momento de silencio ella rio, y el alzo la cabeza de inmediato. —Eres muy cursi— el también rio, y acto seguido la chica metió la lengua en la boca del abogado. Los labios carnosos, estaban más que dispuestos a dar lecciones al chico. Carlos emocionado por el momento y sintiendo emociones en su pecho que rebosaban de dicha y felicidad, se levantó del suelo. Y agarro la cintura de Any haciendo más intenso el beso, metiendo su lengua hasta lugares indómitos que ningún otro hombre había llegado, dejando humedad y jadeante la boca de la Patrona.

Ninguno de los dos paraba, se deseaban mutuamente, pero ella tenía que decirle algo también. Algo que ningún hombre iba a soportar según ella, la licenciada quería proteger a Carlos de un peligro inminente y solo ella sabía que era ese peligro, que de un momento a otro llegaría,




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