Mi patrona...

0.3

Carlos dudaba de las respuestas sin bases que le daba Elly. Pero seguro que esa chica estaba metida en algo grave. No la iba a dejar sola, antes debía conseguir un poco más de información. Carlos vio que la chica estaba algo incomoda, así que le soltó los brazos y pies, de las ataduras que la pegaban a la cama. —Te solté pero no me hagas daño. La chica recordó lo que le había hecho al abogado. Sintió un poco de culpa, en intriga, la cicatriz era llamativa, y parecía que le hubiera atacado una animal salvaje. —Bebe algo de  Té. El abogado extendió los brazos con una taza llena de té. La chica con una sonrisa en la cara recibió la taza. —Bebió un sorbo—

—Mmm de manzanilla es mi favorito Gracias. El abogado vio como ella sonreía y quedo mirándola.

—Es la primera vez que te veo sonreír.  —Elly produjo un pequeño rubor.                       

—Bueno es que tu no me has hecho nada malo, pero discúlpame por lo de la herida.                                                                                                                                                                —Tranquila solo era lo hiciste porque tenías miedo. Igual yo también te apreté muy fuerte el cuello discúlpame. —Bajo la cabeza.                                                                             

—Tranquilo no te disculpes. ¿Dónde está el baño? —Pregunto ella con gran ímpetu. Carlos señalo la segunda puerta de la habitación, ella salió corriendo como el viento al baño.

Carlos con parsimonia busco la laptop, prendiéndola, además tratando de acceder al sistema, pero no lo podía hacer, siempre le pedía una contraseña, busco en internet la forma de acceder,  pero ese proceso tardaba tiempo, con paciencia para la noche si todo iba bien tendría la computadora completamente a su merced. Elly salió del baño con el botiquín de primeros auxilios en una mano —Carlos frunció el ceño— Ella se acercó a la mesa del comedor donde estaba Carlos. Ella con suavidad mostro el botiquín a Carlos. —Oh quieres que te desinfecte la herida del cuello. ¡Bueno aquí voy! —Ella quito el botiquín— ¿Entonces qué quieres?

Ella señalo el sillón, Carlos cayó en su juego, y se sentó en el sillón. Elly con delicadeza toco su rostro, pensando en que su cuerpo estaba un poco cliente, producido por la lucha con todos esos hombres. El sentía el suave tacto de la chica, se sentía agradable, sus manos estaban frías, eso era reconfortante para él, que sin duda estaba sudado y con calor. La chica pasaba sus manos por la espalda rígida del abogado. El sufrió un respingo, la chica inocente no supo que ella era la causante del malestar. Ella acerco sus manos con total cuidado al rostro de Carlos.  Su rostro estaba sudado, brotaba un pequeño mador de sus poros.  Pero ella siguió con la tarea. El miraba los ojos oscuros de la chica se veían fabulosos,  y tenía unos labios apetecibles.

La chica mordía sus labios, mientras que veía lo apuesto que era el abogado, con suavidad saco el alcohol del botiquín y lo esparció en un algodón, ella lo puso al frente de la herida —Te va a doler un poco, si quieres pon tus brazos en mi cintura y apretarlas, para que resistas. Acto seguido Carlos puso sus manos en la cintura de la chica. Dándose cuenta que por fuera ocultaba su verdadero cuerpo. Esas caderas eran anchas y tenia de dónde agarrarse. Eran suaves y mullidas, también un poco duras en la parte donde se convertían en espalda, en fin una verdadera sorpresa para el abogado.  —Aquí voy— Dijo la chica. Y Carlos se apretó de sus caderas aún más, sintiendo en calor del cuerpo de Elly. Él ni rechisto por el dolor de la herida, las piernas macizas de la chica estaban a centímetros de él, sus senos quedaban al nivel de su cabeza. Y con sigilo movía un poco la mirada hacia en lado, para ver su  enorme trasero.




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