Mi patrona...

0.2

—¿Tío estás enamorado? Pregunto Vanessa con toda la inocencia del mundo.

—No… además ¿Quién te enseño eso de “enamorado”?

—Mi mami.

—Diablos tu mami, ¿no tiene nada que hacer verdad?

—Si… afirmo ella con delicadeza.

—¿Y qué es?

—Salir a darse besos con mi papi. Dan casi sufre de un infarto con la respuesta de Vanessa.

—¿Y eso quien te lo enseño? Pregunto el con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

—Alexandra una comadre mía. Respondió la niña con confianza

—Ve a tu cuarto y mejor lee un libro.

—Si voy a leer este… Dan miro la portada “Cincuentas sombras de Gray”

La pequeña Vanessa haciendo caso a su tío, se fue de la habitación de Dan a jugar a la suya. Amor era lo que tal vez sentía, pero alguien que puede degollar y mata por diversión y trabajo tampoco puede sentirlo no era hipócrita como su hermana Rebecca. Además era un mafioso no tenía opción para sentir amor, ese precio no lo había pagado o tan siquiera así lo vivía el.

Los mensajes entre Sofía y Dan eran más frecuentes, adornando sus saludos y despedidas con adjetivos calificativos melosos. Cada vez con más cosas que contar y sin nada que guardarse, la confianza empezó a calibrarse poco a poco, como al mejoría de Carlos. Al que ahora casi no visitaba Dan pues estaba ocupado cuidando a su hija. Dan ceno un par de veces con Alison y la velada fue extraordinaria, que bella aventura tenía el mafioso afuera de la ciudad. Entre los cabellos rubios de la dulce chica y entre su pequeña Vanessa.

Este día no iba a ser diferente… parado desde muy temprano y con ganas de conquistar el mundo. Dan envió un mensaje a Sofía. Donde le escribió haciéndole saber que necesitaba la ayuda de sus manos para algo que iba a hacerle a Vanessa se vistió con la ropa más elegante que tenía. Un jeans negro ajustado, un saco de color azul oscuro y una camiseta negra por debajo, acompañado de varias cadenas al cuello. Un reloj de oro y un anillo de plata.

La chica acepto con un mensaje y quedarían en una  heladería del pueblo. Preparo a Vanessa y puso dirección a la casa de Sofía. Ella esperaba en si casa. El auto se paro abajo del edificio. Y Dan dio instrucciones a Vanessa para que no hiciera nada inadecuado.

—Ya sabes Vanessa, nada de juegos tienes que portarte bien, me vas a ayudar con Sofía.

—¿Te quieres tirar a Sofía tío?

Dan miro a niña haciéndola que se encogiera de hombros.

—¿Cómo dijiste Will que conducía el bólido. Apretando los dientes para no pegarle un coscorrón a la pequeña Y regresando la mirada a la niña clavo sus ojos con firmeza a los de la pequeña no escuche pequeña Vanessa?

—Que si quieres Hacer el amor con Sofía. La canguro.

—Deja ese vocabulario niña, que dirán los demás si ven tu comportamiento. Dándose golpecillos en la cabeza.

La niña asustada por la rudeza del tío hiso caso, Dan salió del carro y subió las escaleras como loco. —Aquí estoy Sofía sal— Grito dan aun estando en la escalera del piso correspondiente. Ella se estaba terminado de retocar y poner algo de maquillaje, después de una bonanza de pensamientos la chica cogió su bolso y como pudo después un brinco, se fue a la puerta a recibir a Dan. —Ya estoy lista— Dejo verse en la puerta. Un top de color azul, una mini falda, y unos aretes gigantescos colgando de sus orejas. Su piel más blanca de lo común, y su rostro fresco como una brisa de verano.

Dan se fijó en las piernas de infarto que ponían sus nervios de punta —y no solo sus nervios— los efectos de Alison Sofía, en su mente estaban causando estrambóticos estruendos. —Vámonos princesa— Dijo él con un tono pícaro en su lengua. Alzo sus brazos y ella lo agarro de los bíceps. Y bajaron al auto al auto.

Poniendo rumbo pasaron por varias tiendas. Paseando de aquí para allá. Como una pareja feliz y estable, con un matiz de color rojizo o una verde graduación de hipocresía llena de sentimientos acordes con la balada de mentiras que sonaban en la pista. La chica lo miraba y se reía, pasaba igual con el chico, y teniendo en cuenta que no estaba allí por trabajo, sino por placer. Este era el día —Después de mucho tiempo— en que Alison se había divertido tanto.

Más tarde todos se encontraban comiendo un helado —incluso Will— pero la pareja se alejó de los murmureos incesantes de la ciudad.  Quedándose en un pequeño parque, con muchos árboles pero escasas hojas, —el otoño ya las había hecho caer—  la brisa se encontraba algo fría. —Ella iba muy descubierta— estaban sentados en una de las bancas. El cielo estaba teñido de amarillo. El sol  se iba para la otra parte del mundo. Y Vanessa jugueteaba con Will en los columpios. El chico miraba con fijeza, y encontraba entretenido el como la chica comía su helado con aquella pasión. Mirando esos suculentos labios, color rojo reforzado por el labial. De repente una ráfaga de viento llego, haciendo que Sofía temblara del frio.  El muy hábil, con la rapidez de una bala —de las muchas que disparaba— y se quitó su saco, poniéndoselo a ella sobre su espalda.




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