Mi patrona...

0.5

—Pero si él te quisiera no te hiciera eso.

—No tengo la culpa de que él no sea como Carlos.

—No nada de eso, los hombres deben entender que cuando es no, es no

La actitud de Any era implacable.

—Hermana déjame quedar en tu casa.

—Claro, no te voy a dejar sola tontita.

— Gracias. Con ojos llorosos Rebecca abrazo a Any.

—Tranquila. Primero durmamos, —Any pego un bostezo de león— después veremos que hacemos con esta situación. ¿ya comiste?

La chica afirmo con la cabeza.

—Entonces ponte algo mas cómodo para dormir.

—Bueno.

La chica se paró del sofá y con grandes ánimos renovados, y pegando un par de brincos llego al baño para cambiarse de ropa. Any estaba contenta de haber podido ayudar a Rebecca con su esposo, igual era abogada, era su deber. Pero más emocionada estaría cuando Carlos escuchara que nadie iba a evitar la boda, fue como un milagro caído del cielo.

 

 

 

 




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