Mi pecado favorito

Cap 4

Capitulo 4

Noah

Esa noche no tenía nada mas que hacer entonces le escribi a mi mejor amigo Alex si tenia algún plan para esa noche

ALEX

Noah: ¿tienes plan para hoy?

Alex: no siempre estoy desocupado y lo sabes

Noah: no quieres salir?

Alex: joder, que estoy ocupado Noah

Noah: aguafiestas

Pero si el no quería tenia otra opción…

HERMANO

Noah: quieres salir hoy?

Jack: tienes algo en mente?

Noah: que tal al nightshade?

Jack: Vale tio, me apunto

Va alguien mas?

Noah: no tio, no va nadie mas

Jack: a las 10?

Noah: 👍

Por fin tenia plan. Necesitaba liberarme del estrés del día. Eran las 8 asi que tendría 1 hora y media para poder alistarme y después encontrarme con mi hermano.

Mire el reloj y eran las 9:30, cogi el uber y llegue a el lugar. Entre buscando a mi hermano con la mirada, y aunque suene fácil es una tarea difícil por que digamos que el lugar no es del todo pequeño…

<ese pedazo de…>

Cuando lo encontré lo primero que lo vi haciendo era restregar su cuerpo contra el de una chica. El cabronazo no acepto venir a estar conmigo si no que vino a ligar. El le dijo algo a la oreja y ella se rio. Pero… su sonrisa era…wow. Me quede sin palabras, era una chica realmente atractiva, y no culpaba a mi hermano por tratar de tener algo de suerte con ella. Curvas definidas, pelo rubio, cara de ángel…y ese vestidito vinotinto que llevaba. parecía una modelo de victoria´s secret. Pero, aunque fuera preciosa, nunca había visto una sonrisa tan sincera… tan real.

Me acerque a ellos y cuando mi hermano me vio se quedo con los ojos abiertos.

-eemm…- empezó a tartamudear como si no supiera hablar el cabronazo.

-hola, hermano- dije friamente, y claramente enfadado por lo que sea que estuviera haciendo con la chica guapa.

-hola, Noah —respondió él.
-¿Nos vamos a la barra o qué? —pregunté, fulminándolo con la mirada.
-Estoy un poco ocupado…
-Venga, tío, que me muero por una copa.
-Pero estoy…
-Está bailando conmigo. Está bailando conmigo —soltó la chica con una voz suave, aunque bastante amenazadora.
-Ya… ¿y? —respondí, haciéndome el gilipollas. Y es que como siguiera mirándola mucho más, se me iba a caer la baba.
-Que estás interrumpiendo, idiota. Podrías tener un poco de educación y dejarnos en paz. - contesto ella para mi gran sorpresa
-Así que “idiota”, ¿eh? —respondí con calma, clavando toda mi atención en ella, esperando a ver por dónde salía.
-Sí. Y como no nos dejes tranquilos, te vas a ganar un mote bastante peor.
-¿Seguro que no prefieres saber mi nombre de verdad?
-No, gracias. No me interesa saber cómo se llaman los gilipollas.
-Ah, ¿así quieres jugar?…

Sabia, que si no caía bajo mis encantos era por que se estaba resistiendo. Era por mucho el mas guapo de este lugar, y aunque muchos dirían que mi ego esta por las nubes, primero tenían razón, y segundo mis genes desde crio habían sido excepcionales. Era guapo y era inteligente, tenia a las chicas a los pies y un futuro asegurado. No necesitaba nada más. Pero algo en esa chica me intrigaba y me hacía querer saber más de ella.

-Ve pillando sitio en la barra, que ahora voy- dijo mi hermano un poco confundido, seguro preguntándose si estaba coqueteando con la chica o si solo estaba siendo un gilipollas.

—¿Cómo te llamas, preciosa? —pregunté, más por molestarla que por otra cosa.

Ella levantó la vista lentamente.

—¿Por qué te lo diría?

Vaya. Carácter.

La mayoría sonreía, se sonrojaba o simplemente ignoraba mis comentarios. Ella parecía estar evaluando la forma más eficiente de acabar con mi existencia.

—Porque es de mala educación dejar a alguien con la duda.

—Sobrevivirás.

Solté una carcajada.

—¿Siempre eres tan amable?

—Solo con desconocidos molestos.

No pude evitar sonreír.

Era preciosa, sí, pero no de esa forma perfecta y aburrida que se ve todos los días. Había algo en su mirada. Algo desafiante. Como si el mundo entero le debiera una disculpa y estuviera cansada de esperar.

—Entonces tendremos que dejar de ser desconocidos.

—No recuerdo haber dicho eso.

—No lo dijiste.

—Entonces no inventes cosas.

Dios.

Cada respuesta era peor para mí y mejor para mis ganas de seguir hablando con ella.

—¿Siempre tienes una respuesta para todo?

—¿Siempre haces preguntas tan tontas?

Sentí una sonrisa estirarse en mis labios.

—Creo que me gustas.

Ella arqueó una ceja.

—Creo que deberías preocuparte más por tu criterio.

Y ahí fue cuando supe que estaba completamente jodido.

Porque no sabía su nombre.

No sabía de dónde había salido.

Ni siquiera sabía si volvería a verla.

Pero ya estaba buscando una excusa para seguir aquella conversación.

Ella me dedicó una última mirada y se giró para volver con mi hermano.

—Bueno, iré a buscar a mi amiga, disfrutad de la noche.

Mi hermano me observó como si acabara de protagonizar el espectáculo más ridículo de la noche.

—¿Ya terminaste de espantar a mis amigas?

—No la espanté.

—Claro que sí.

—Me estaba respondiendo.

—Porque estaba siendo educada.

—Me llamó molesto.

—Y aun así seguiste hablando.

—Porque me gusta la gente con carácter.

Mi hermano soltó una carcajada.

—No. Porque es la primera chica en meses que no cayó rendida a tus pies.

Pensé muy bien en eso que me había acabado de decir el. De verdad me interesaba ella porque era la única chica que se había resistido a mi en mucho tiempo o había algo más debajo de esa fachada de chica difícil.

Quizá era la primera vez que nos veíamos, pero algo me decía que no iba a ser la última.



#3030 en Novela romántica
#910 en Otros
#360 en Humor

En el texto hay: romance, romancesecreto, profesoralumna

Editado: 07.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.