Mi Peor Pesadilla

Capítulo 19

Amelia

Desde hace una maldita semana que parezco zombi con las grandes ojeras y mi mal humor es evidente cada mañana. ¿Porque no me saludó? O al menos darme una explicación de quienes son los pequeños, llevo preguntándome lo mismo todo este tiempo, “te recuerdo que tú y él ya no son novios porque no quisiste escuchar”, y ahí está clemencia haciendo acto de presencia.
Tamara estaba parada cerca de los casilleros, cuando me vio intentó hablarme fui más rápida y giré hacia otro pasillo realmente no estoy para darle explicaciones a nadie de porque mi aspecto físico, llevo dos semanas en las que he bajado de peso y ya mi familia empieza a preocuparse pensando en que padezco de bulimia, pero lo que no saben es por todo lo que estoy pasando.
Al entrar al salón saludé a todos mis compañeros como cada mañana a lo cual ellos respondieron como siempre. Pasé toda la clase distraída esa era ya mi rutina y a este paso terminaría perdiendo el año porque igual era en las demás clases, mis compañeros estaban muy preocupados me lo hacían saber dándome su apoyo, creo que nunca se enteraron lo que sucedió aquella tarde en el aparcamiento por eso no comprenden mi cambio radical.
Sabía por los cotilleos que Austin hacía dos semanas venía al colegio oliendo a licor, que se dormía en las clases y en la hora de la comida se iba a emborrachar y fumar, Josh uno de sus mejores amigos había intentado hablar conmigo en varias ocasiones sin obtener respuesta de mi parte. No quería saber nada de su amigo suficiente era el daño que me había causado no me importaba nada de lo que pasará con él, no tengo la menor idea de cómo he vivido con tanto dolor estos días.
Iba para el baño cuando choqué sin querer con Austin me disculpé, pero, no dijo nada solo ignoró mis disculpas y siguió caminando. ¿Por qué ahora me ignora? Se supone que yo soy la que debo estar enojada no él, me molesta su actitud debo aprovechar esta oportunidad para averiguar quiénes son los niños, así que corrí por el pasillo siguiéndolo hasta que quedé a unos pasos de él.
—Parker necesito saber algo— volteó a verme con el ceño fruncido caminando a dónde me encontraba parada.
—¿Y qué es lo que la señorita necesita saber?— dijo sarcásticamente.
—Quiero que me expliques quienes son con los que estabas cenando hace una semana en el restaurante— sé que no tengo derecho a preguntar pero la duda es más grande.
—A TI QUÉ MIERDAS TE IMPORTA, AMELIA. Me dejaste muy claro que no me querías más en tu vida y ahora vienes exigiendo explicaciones.
—S-se lo que te dije p-pero necesito saber si esos n...— fui interrumpida.
—Que, si son mis hijos, SÍ, SON MIS HIJOS. ¿Contenta? — no supe qué decir estaba tratando de asimilar la información.
Lo vi alejarse de nuevo solo que esta vez no lo detuve. Tiene dos hijos y nunca lo supe.
Lágrimas amenazaban con empezar a salir sin permiso, caminé lo más rápido que pude hasta el salón de música que estaba vacío, no sé si lloraba porque me dolía enterarme que tenía hijos o porque me hubiese gustado tener un hijo con él.
Escuché el timbre sonar e indicaba que la hora del almuerzo había terminado debía apurarme antes que los alumnos empezarán a llegar a este salón. Salí lo más rápido que pude para poderme mezclar entre los demás.
Al entrar a mi clase Skyler me esperaba en la entrada con cara de a ti qué te pasa intenté pasar a un lado de ella pero me fue imposible me sujetó del brazo.
—Tranquila fiera— me susurró —ya es tiempo que tengamos una conversación de amigas, te estás dejando morir por alguien que no lo merece— intenté soltarme de su agarre —quieta fiera te dije— volvió a susurrar.
—Está bien en la salida hablamos, pero por favor suéltame— asintió aflojando un poco su agarre.
—No intentes huir Amelia sabes muy bien que soy capaz de hablar con tus padres, esto lo hago porque te quiero.
Y así fue, cuando terminaron las clases espere a Sky, fuimos a una cafetería cerca del instituto, no estoy lista para exteriorizar todo lo que siento y llevo guardado todo este tiempo, ella tiene razón me estoy dejando morir mientras él, feliz de la vida.
Después de hablar con mi amiga me siento mucho mejor, lloré hasta más no poder, le conté que tiene dos hijos cosa que no creyó y me dijo que su lado de detective lo iba a sacar para ayudarme a averiguar si eso era verdad. Menos mal pude ocultar mis cortadas, sí, todas estas semanas me he estado cortando.
Caminando hacia mi casa me doy cuenta que realmente jamás lo dejé explicarme nada, a veces pienso que fue mi culpa que se fuera a los brazos de otra, así lo conocí siendo un mujeriego no pretendía cambiarlo en unos meses debí tener paciencia y no dar por terminada nuestra relación.
No valore lo que él hacía por cambiar solo vi su error más no su esfuerzo, debía de haber puesto en una balanza a ver qué pesaba más, si lo bueno o malo.
Aún estoy a tiempo de poderlo recuperar empezaré por ser su amiga de nuevo, apoyarlo en todo y para eso también debo de cambiar mi actitud hacia él, pedirle perdón así como me lo pidió en algún momento. Dicen que cometer errores es de humanos y corregirlos es de sabios, tomaré eso en cuenta para empezar de cero.




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