Mi Peor Pesadilla

Capítulo 20

Austin

Mis padres no me apoyaron con lo de Anita y Jeremy, dicen que no tengo la edad y que no es mi responsabilidad así que no me permitieron mudarme con ellos, mi padre me amenazó con cerrarme las puertas de cualquier trabajo si me voy de casa, sin apoyo no puedo hacer nada y con mis grandiosos padres de enemigos menos. Gracias al cielo mi tía Tania me ayudó haciéndose responsable de los niños mientras vemos que se hace.
Hoy Mel me preguntó si los niños eran mis hijos y yo como gran tonto que soy le grité que sí.
Bravo Parker, volviendo a embarrarla grandísimo idiota. Merezco el premio al más imbécil lo sé.
Después de eso no la volví a ver, pero gracias al cotilla de Matt supe que se había ido a llorar al salón de música, eso me partió el corazón porque soy el responsable de esas lágrimas.
A la hora de la salida la vi irse con una de sus amigas fue entonces cuando me di cuenta cuán delgada está, su semblante es de tristeza, su mirada es opaca no tiene ese brillo que la caracterizaba, se nota cansada y sus ojeras no le ayudan. Quiero correr tras ella abrazarla fuerte y decirle cuánto la extraño y necesito, que es lo mejor de mi vida, no lo hice, no porque sea cobarde sino porque respeto su decisión de que me mantenga alejado de ella.
Hoy decidimos con mis amigos ir a tomar, sé que le prometí al viejo Dawson ya no beber y que no estoy cumpliendo pero es mejor pedir perdón que pedir permiso de todas formas ni que fuera mi padre.
Al llegar al bar inmediatamente busqué con la mirada a una mujer con quien entretenerme era claro que no había venido solo para beber, frente a la barra veo a una pelirroja de curvas bien formadas, cuerpo de diosa, en un momento ella ve para nuestra mesa, levanto mi vaso a lo que ella hace lo mismo mientras sonríe, me alejo de mis amigos voy directo hacia la chica. Platicamos un buen rato hasta que decido ir a un lugar más privado, cosa que no le sorprendió hasta parece que lo estaba esperando porque inmediatamente dijo que sí. Fui a despedirme de mis amigos y salimos rumbo al hotel, por supuesto no la llevé a uno lujoso sino a uno barato solo para el rato tampoco pienso dormir con ella.
Despierto sobresaltado al sentir como la pelirroja me tiene abrazado y su cabeza descansa en mi pecho, no soy de los que después del sexo me quedo a dormir con ellas, así que me levanto intentando no despertarla para cambiarme lo más rápido que puedo, tomo el pedazo de papel y lapicero que pedí en recepción a la hora de entrar escribiendo en está.
“La habitación está pagada hasta medio día, el dinero que está junto a la nota es tuyo tómalo, no intentes averiguar sobre mí o buscarme, lo que aquí pasó aquí se queda. Adiós.”
Al pasar por recepción devuelvo el lapicero no sin antes agradecer, subo a mi auto para dirigirme a casa. Por primera vez no me siento satisfecho con la noche de sexo que acabo de tener.
Días después
Sorprendentemente voy bien en mis clases y espero no suspender ninguna si no el director es capaz de colgarme del Big Ben.
En cuanto a Amelia llevamos unos días hablando, es muy raro porque la sigo queriendo y sé que ella también el problema es que ambos nos hicimos daño, nunca permitió ni una sola explicación de mi parte y a mis amigos les decía que yo no valía la pena, que era el peor hombre sobre la tierra posiblemente tenga razón pero de ella jamás hablé no tengo ningún motivo para hacerlo.
La estoy observando de lejos, veo como arruga la nariz y muerde la goma de su lápiz mientras estudia, es algo muy típico de ella, ahora me doy cuenta cuánta razón tienen cuando dicen NADIE SABE LO QUE TIENE HASTA QUE LO PIERDE eso me pasa con Mel no supe valorarla cuando la tenía a mi lado pero también recuerdo todas las veces que intenté hablar con ella yendo a su casa sin lograr nada, por lo mismo desde hace una semana seguí con mi vida no con una mujer a mi lado, pero si dejando atrás mi relación con ella, fue bonito mientras duró, me hizo darme cuenta de que no todas son iguales a mi ex novia y eso siempre se lo voy agradecer.
Siempre me pregunto que hubiese sido de mi vida si nunca me hubiera enterado del engaño de Irina quizá seguiría a su lado siendo el cornudo frente a sus amigos, después de eso pensé que no volvería a dejar entrar a mi corazón a otra mujer hasta que apareció mi princesa.
— ¡Hey, cariño! — me siento a su lado —vas a pasar el examen, nena. Ya comiste, recuerda que debes de alimentarte bien.
—Tengo miedo de suspenderlo, Austin— deja caer sus hombros —no, no he comido, no tengo apetito.
Me molesta que no tome en serio su salud. Se nota a kilómetros lo mal que está, pero iremos a comer sí o sí. Todo esto es mi culpa y mi deber es devolverle la alegría, la quiero tanto.
Mientras presenta su examen camino en busca de Jess y Alfred hace un buen tiempo que no salimos, extraño a ese par de locos. Los veo sentados cerca del aula de artes y si no me equivoco están terminando el trabajo que los puntos nos contará para el final.
—Quien diría que los cerebros de mi salón están terminando un trabajo que nos dejaron hace unos días atrás— me carcajee mientras negaba con la cabeza.
— ¿A qué se debe el honor de que su majestad esté frente a vosotros? — habló un Alfred divertido mientras me limité a rodar los ojos.
—Vengo a ver si los idiotas que están frente a mí aún son mis amigos y si desean salir a comer como en los viejos tiempos.
Jessica se abalanzó a mi haciendo que ambos diéramos vuelta cayendo de espaldas, solo escuchaba la carcajada de Alfred mientras intentaba levantarme, ¡Vaya amiga tan ruda que tengo!
Estuvimos hablando, accedieron a salir por la tarde, les conté que estaba intentando enmendar mis errores con ella, ambos me felicitaron y fue cuando me enteré que mi chica se seguía cortando, no podía seguir permitiendo eso. Escucho que gritan mi nombre.
— ¡Austin! ¡Austin! — volteó a ver y veo a una Amelia sonriente. Me levanto abriendo mis brazos para un abrazo, ella corre hacia mí.
—Lo pase, ¡Pase mi examen! — ella me besaba la cara y yo le daba vueltas, solo éramos nosotros dos no nos importaba nadie más ni que nos vieran.
Cuánto extrañaba tenerla así entre mis brazos, inhalando el aroma de su piel, esto era todo lo que necesitaba para que mi vida fuera mejor.
Cómo ya ninguno tenía exámenes o clases decidimos ir a comer, Alfred fue a decirle a su primo que se iría con nosotros, mi princesa llamó a sus padres diciendo que iría a comer con sus amigos y Jess pues Jess le llamó a su chófer para que no viniera por ella. Cómo cambiaban las cosas en tan poco tiempo.
Decidimos ir a comer hamburguesas y pizzas de Nando's. Se siente tan bien estar con personas importantes en mi vida y con la chica dueña de mi corazón.
Entre risas y chistes el tiempo se nos ha pasado volando, salimos del restaurante rumbo a mi auto.
Diez minutos y ocho chistes después aparqué frente a la casa de Mel como todo un caballero corrí para abrirle la puerta, al bajar uno de mis brazos rodeó su cintura y con la mano libre tome su barbilla para que me viera fijamente, poco a poco nos fuimos acercando hasta que después de unos meses nos volvimos a besar como la primera vez.




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