Mi Peor Pesadilla

Capítulo 21

Amelia

Semanas después
¡Bendito despertador! Gruñó mientras estiro mi mano para aventar ese aparatejo lejos de mí. Cuento hasta tres para poderme levantar cosa que no es fácil para mí, no sé quién se inventó el estudio y el tener que madrugar. Mientras estiro mis piernas y brazos escucho como mamá pelea con los gemelos que de seguro no se quieren bañar.
¡No hay nada más relajante que una buena ducha temprano de la mañana con agua bien fría!... Nótese el sarcasmo.
—¡Mamaaaaaaaaaaaá— grito desde el baño. Está más que claro que así no me bañaré, ahora entiendo porque mis hermanos huían de ella, pobres. —mamaaaaaaaaaaaaaaá te estoy hablando— vuelvo a gritar.
—Ya veo que te diste cuenta que no hay agua caliente, lo siento hija lo arreglaremos en el transcurso del día, por el momento toca bañarte así— la veo recargada sobre el umbral de la puerta.
No hubo otra opción, al menos me despertó al cien por ciento y viéndolo de la manera amable, sí fue relajante el baño. Con todas las ganas del mundo me visto, hoy es mi último examen así que debo apurarme, solo horas y salgo del instituto, ya he conseguido trabajo en una cafetería para las vacaciones.
Bajo las gradas de dos en dos, hoy tampoco voy a desayunar, tomo una banana y un bote con agua. A salir disparada iba cuando papá me tapa el camino.
—¡Buenos días hija!, de aquí no sales si no desayunas— quitándome mi desayuno exprés. Me doy cuenta que mamá ya había dejado nuestro desayuno en la mesa, listo para ser devorado cosa que por supuesto yo no haría o pensaba hacer hasta ese momento.
Como en completo silencio mis deliciosos hotcakes que saben a gloria parece como si llevara semanas sin probar comida.
La verdad si llevo semanas sin comer bien, pienso.
Tal parece que el apetito volvió a mí, ¡Gracias, gracias! Digo en voz alta lo que provoca que mis padres y hermanos volteen a verme con cara de ¡Estás loca!
Salgo de casa al escuchar el claxon del auto de Sophie, sí, sus padres le habían regalado un hermoso Audi R8 rojo cuando cumplió sus diecisiete años hace unas semanas atrás.
—Hoy te veo mejor que ayer— dijo en cuanto subí de copiloto.
—Sí, hasta me sorprendí que después de tanto tiempo desayune muy bien y me siento mejor que nunca, ¡Buenos días! por cierto.
Ninguna dijo nada más, solo se escuchaban las canciones de la radio que estaban pasando y a Sophie tarareando, de repente en un semáforo en rojo me volteó a ver.
—Le gustas a mi hermano, Amelia. Quiere intentar tener una relación contigo y tratar de reconstruir tu corazón— se pasó la mano por el cabello —es absurdo lo sé, pero cómo decirle que tú no gustas de él, no seré yo quien destruya el corazón de Nick— le pegó al volante al mismo tiempo que el semáforo cambiaba de color.
—No sé qué responderte de lo que sí estoy segura es que no puedo ofrecerle nada a Nick, quiero recuperar a Austin y eso tú lo sabes muy bien.
Al llegar al instituto nos bajamos en completo silencio, no sé cómo sobrellevar esto, ni sé en qué momento se pudo enamorar de mí no tengo nada que ofrecerle soy una chica rota por dentro y una sonrisa falsa por fuera. ¡Qué difícil situación!
En la entrada de su salón veo a Austin hablando con Josh y Matt al verme sonríe y me saluda con la mano, imitó su acción saludándolo de igual forma.
Siento un par de ojos sobre mí discretamente busco a la persona que me observa me doy cuenta que es Amanda una compañera de mi salón empieza a reír haciéndome señas de que se me va a caer la baba, sólo niego divertida.
¡Que nervios! Espero que la profesora nos entregue nuestro examen de matemáticas, mis amigas y yo estamos separadas, a mí me tocó segundo lugar última fila a la derecha, al tenerlo nos dan las instrucciones, en dos horas debo de terminarlo.
Veo el reloj que llevo en mi muñeca me faltan tres ejercicios y me queda media hora, no creo terminarlos a tiempo. En mi frente se junta una capa delgada de sudor estoy nerviosa, disimuladamente volteó a ver a Skyler me doy cuenta que está igual o peor que yo.
Terminé justo a tiempo, con una gran sonrisa igual a la del gato Cheshire entrego mi bello examen de matemáticas, salgo del salón dando pequeños brinquitos de felicidad.
Detrás de mí, salen mis amigas. Solo falta esperar que el profesor ponga las calificaciones pero estoy muy segura que pasaré la clase, espero tener las mejores vacaciones de verano que nunca nadie haya podido tener.
—Estoy tan feliz de tenerlas en mi vida— grito emocionada.
—Te amamos Mel— dice Tamara.
—Eres una gran amiga, nunca imaginé llegar a quererte tanto y eso que hace pocos meses fuiste trasladada al instituto— me abraza Skyler.
—Es poco lo que te conozco chica y he llegado admirarte, lograste salir del problema con Austin y hoy te veo muy feliz, contenta, quieres adueñarte del mundo y esa es la actitud— veo a Sophie quien tiene lágrimas a punto de salir.
Vale, ya paren, me harán llorar y sin su apoyo no hubiese podido salir adelante, son el tesoro más preciado que la vida me dio.
Caminamos hacia la cafetería para esperar los punteos, Tamara está nerviosa tiene dudas cree que suspenderá la materia, tratamos de animarla. Austin y sus amigos entran a la cafetería, pero, sorprendentemente se separa de ellos para venir hacia mi mesa, toma asienta a mi lado y pasa su brazo por encima de mis hombros.
—Estás más guapa y radiante que nunca— susurra en mi oído, haciéndome estremecer.
Le doy una ligera sonrisa, levanto mi mano al ver a Jess y Alfred, a veces pienso que ellos deberían ser novios se ven tan lindos.
Ya pasó el tiempo de espera ahora nos dirigimos hacia donde el profesor pega las hojas de los punteos es como una pizarra o algo así. Empiezo a buscar mi apellido dando un gritito cuando leo APROBADO, hago un baile raro y mis amigas me imitan las cuatro pasamos todas las clases. Ahora ya podemos decir Oficialmente de vacaciones. ¡Libre soy!
—Mel, necesito hablar contigo— se me pone eriza la piel porque sé de lo que quiere hablar Sophie.
—D-dime, de que quieres hablar— veo como hace una cara de eres o te haces.
—Es obvio que no le diré a Nick que tú no estás interesada, nunca debiste ir a cenar con él muy bien sabías que él se había enamorado de ti. Por eso tú se lo dirás. Te quiero y aprecio pero antes de una amistad está mi hermano, mi familia.— tenía toda la razón pero no era capaz de romperle el corazón.
—Intentaré enamorarme de tu hermano, correré el riesgo, si él lo acepta por supuesto.— se le dibuja una gran sonrisa.
—Gracias amiga, Nick estará más que feliz.
Hoy tarde de amigas, no existe nadie más que nosotras cuatro, vale el mundo y sus habitantes.
No volveré a deprimirme por quien no me quiere mucho menos me valora, seré feliz dándome otra oportunidad tratando de unir los pedacitos de mi corazón, no veré hacia atrás ni para coger impulso, el pasado ya es pasado y de Austin solo seré su amiga.
Debo poner una barrera entre él y yo, no seguirá haciéndome daño, aunque Beth ya se regresó a su país, no borra el que me haya engañado con ella.
— ¿En qué piensas, amor? — unos brazos rodean mi cintura, brinco del susto.
—Hola, Austin. Pienso en que me voy a dar otra oportunidad para amar y ser amada, aprenderé de mis errores y dejaré mi pasado en el baúl de los recuerdos. — con disimulo me safo de su agarre. —no quiero ese tipo de demostraciones por favor tú y yo ya no somos nada, que no se te olvide.
Corro hacia mis amigas y veo que entre ellas se encuentra Nick, de donde salió no lo sé, lo que sí sé es que mi corazón palpita de emoción al verlo ¡Dios de los cielos! Voy directo a los brazos de mi futuro novio quien tiene una sonrisa de oreja a oreja.




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