Austin
—Amigo es mejor que la dejes ser feliz, ella ya eligió serlo con alguien que no eres tú— Alfred tiene razón.
—Pero la quiero, creí que estábamos empezando de cero, fuiste testigo de cómo nos estábamos llevando de bien nuevamente.
—Ese es el problema querido amigo que fuiste tú quien confundió todo, si de verdad la quieres ya no la lastimes más y trata de controlarte.
— ¿DE PARTE DE QUIÉN ESTÁS? A MI NO ME VENGAS A DECIR QUE ME CONTROLE, PORQUE SE ME VA A OLVIDAR QUE SOMOS AMIGOS— perdiendo los estribos estrelló el vaso que tengo en la mano contra la pared.
En qué momento llegué a perder el control de mi ira no lo sé, desde que supe que MI PRINCESA anda con ese tal Nick las posibilidades de recuperarla se volvieron nulas, que ni crea que no voy a luchar por ella, es falta de respeto meterse con la mujer de otro y Amelia es mía solo mía.
**
— ¡Hey bro! — saluda Josh al verme bajar del auto.
— ¿Listo para irnos a tomar ese exquisito café? — pregunto con una pizca de diversión.
—No hay quien te gane Austin y estoy más que listo, solo espero no terminar con mis bolas o nalgas pateadas por tu bella doncella.
— ¡Bien! Ahora a esperar a que Scotti nos envíe la ubicación del dichoso lugar— y como si lo hubiésemos invocado en ese instante me llega el mensaje.
Scott
17 Berwick St, Soho, café Flat White. Esa es la dirección donde trabaja tu princesa, nos vemos ahí en veinte.
Subimos al auto y sin perder tiempo nos dirigimos a ese café. No sé cómo la voy a recuperar, haré lo que tenga que hacer para lograrlo.
—Hubieras visto la cara de Amelia cuando nos vio entrar y lo peor fue cuando le tocó venir a tomar nuestras órdenes— le contaba Josh a Scott, porque obviamente nosotros llegamos primero.
—Ustedes son un par de cotillas— les digo mientras bebo de mi capuchino.
Observo detenidamente cada movimiento que tiene y sonrió al darme cuenta lo tonto que estoy por ella, pero solo de pensar que le dio una oportunidad a otro que no soy yo hace que mi sonrisa desaparezca de inmediato.
—Mira quienes acaban de llegar— dice Scott.
Mi mirada recorre toda la cafetería hasta llegar a la entrada de la misma, ¡Sorpresa! Sophie y el bastardo de su hermano Nick están ahí parados buscando una mesa desocupada, la mirada de ella se encuentra con la mía quién no se preocupa en disimular su molestia por encontrarme justo en el trabajo de su amiga y futura o si no es que ya cuñada.
—Si las miradas mataran ya estuvieras bien tieso por parte de Sophie— bromea Josh.
—Lo sé— me limito a responder.
Al instante aparece Mel frente a ellos, para su suerte no hay una mesa libre. No me gusta como le sonríe a él, sin darme cuenta mis puños están cerrados quiero golpearlo dejarle bien claro que ella solo a mí me puede sonreír, que el único dueño de su corazón soy yo.
—No nos vamos a ir hasta que ellos no se vayan, no creo que tarden, además mesa disponible no hay— ellos asienten.
—Deberías trabajar prediciendo el futuro— enarco una ceja —ve, ya se va Soph y el flacucho— me sorprendo al ver a Matt sentado junto a nosotros.
—¿Y tú en qué momento llegaste?— le pregunto.
—Llevo aquí lo suficiente como para darme cuenta las miradas de desprecio que te daba la rubia esa— sube los hombros como restándole importancia.
Agarro una servilleta no sin antes prestar un lapicero y empiezo a escribir.
¿A poco si es enserio que te vas? ¿A poco ya olvidaste que me quieres? No creo la verdad que seas capaz y no estoy subestimando tu capacidad de odiar, es cierto que te saco canas verdes que conmigo siempre pierdes pero que le vas a hacer. Te quiero princesa♡. Austin.
Levantó la mano y enseguida camina hasta nuestra mesa.
—Podrías traernos dos cafés lattes y dos mocca para llevar y la cuenta por favor, hermosa— mientras le entregó la servilleta doblada.
Ella asiente anotando nuestro pedido y se retira por donde vino, deja la hoja donde se ponen los pedidos y desdobla lo que le entregué, veo como se le llenan sus ojos de lágrimas la dobla de nuevo y sigue atendiendo, pero su sonrisa ahora lleva una pizca de tristeza.
—Sea lo que sea que le hayas escrito se ve que le afectó mucho— habla Scott de nuevo.
Me quedo en silencio, una parte de mí me dice que la deje ser feliz y la otra me pide a gritos que luche con todo para recuperarla. Me quedo sumergido en mis pensamientos tengo una batalla interna en sí dejarla ir o no. Cometí muchos errores, la hice llorar muchas veces y hasta le fallé, es muy noble de su parte todavía hablarme.
Nos entrega nuestros cafés más la cantidad a cancelar, le doy el dinero y le digo que el cambio es propina para ella.
Me despido de mis amigos no sin antes agradecerles por haber venido conmigo y no dejarme solo en mis locuras por recuperarla.
**
Conduje hacía un parque cercano, necesito despejar la mente y pensar con claridad porque no estoy dispuesto a verla en brazos de otro, voy a enloquecer si no es que ya lo estoy.
Veo la hora en mi móvil faltan veinte minutos para que termine su turno, no sé si ir a esperarla e invitarla a cenar o solo ir a dejarla a su casa. Opto por lo primero espero que acepte y no este ese oportunista por su bien porque yeso en los dientes no ponen.
De brazos cruzados recostado en mi auto pienso en la primera vez que la vi, en todas las veces que intentó hablarme y yo simplemente la ignoraba, luchó sin darse por vencida, sin proponérselo se robó mi corazón.
La veo que viene saliendo de la cafetería junto con otra compañera, al verme sonríe se despide de la chica y camina hacia mí.
—H-hola, ¿Qué haces a-aquí? — tartamudea y por ende sé que está nerviosa.
—Vine por ti, muñeca. Te parece si vamos a cenar.
—Si, vamos, pero quiero comer pizza— hace voz de niña.
—Si la princesa pizza quiere, pizza será— la abrazó de manera que no pueda huir de mí. — sonríe y su sonrisa es música para mis oídos.
Abro la puerta de copiloto ayudándola a subir, rodeo el auto para entrar. Estoy feliz, el que haya aceptado en venir quiere decir que aún tengo esperanzas y dicen que la esperanza es lo último que muere. No voy arruinar esta oportunidad que la vida, el destino o el cielo me ha dado para poder expresarle a ella todo lo que siento.