Amelia
Dos meses después.
Me mudé completamente con Austin cuatro días después de lo ocurrido. Mis padres me dijeron que en el momento que pusiera un pie fuera de casa estaría muerta para los dos, desde entonces no sé nada de ellos, a los gemelos los veo cuando ponen excusa de ir a la plaza con sus amigos y vienen al apartamento, a mi hermanita Coraline no la he podido ver. A veces me da miedo de que los descubran, que los castiguen y no vuelva a verlos jamás.
—Amiga, pareces un muerto andando— me abrazó Skyler.
— ¿Por qué no nos quieres contar qué fue lo que realmente sucedió hace dos meses atrás? Para ser exacta desde el día que culparon a Nick de disparar contra Austin y Jessica. Tú has estado muy rara— Sophie se cruzó de brazos.
Había prometido a mí misma no decir nada, igual hice prometer a Nick que nunca diría nada. Hasta el día de hoy mi chico no había descubierto que fui yo quien lo sacó de las bodegas y lo ayudó a huir, espero no lo sepa en lo que resta de vida no quiero que mi cabeza termine en algún basurero.
—No pasó nada, tampoco tengo idea porque ustedes insisten en que algo sucedió. Sky estás exagerando y no me veo así, solo que estos últimos días no me he sentido muy bien de salud. — sonreí.
Eso de mentir no se me daba muy bien y lo de qué me sentía mal era cierto llevaba dos semanas con muchas náuseas, quizá me hizo mal algo que comí, estos días he pasado con más sueño de lo normal y eso me empezaba a preocupar tal vez debería ir con el médico y que me haga un chequeo, estoy segura que es algo viral, lo único que no sé es que si por las náuseas paso con demasiado sueño.
—Hoy me encontré a Tamara— hizo una mueca Sophie —quiso hablarme, no la dejé, no hablo con traidoras. ¿Mel, mi hermano es culpable de lo que lo que lo acusan? Mis padres no entienden porque huyó sin decir nada. —
Esto era más difícil de lo que llegué a pensar, porqué tenía que preguntarme precisamente a mí.
—No sé nada, no estuve presente— me encogí de hombros.
— ¿A qué hora viene tu hombre? No quiero estar aquí cuando llegue y verle su horrible cara— Sky no aceptaba que me haya mudado con Austin.
A ninguna de mis amigas les cae bien por cómo fue conmigo en el pasado pero estos meses ha sido distinto, no peleamos, no me grita y siempre está al pendiente de mí.
—Mmm— vi el reloj que tenía en mi muñeca —en media hora lo verás entrar por esa puerta.
—No entiendo cómo te pudiste venir a vivir con ese troglodita— apoyó su mentón en la mano —aparte te tiene dos orangutanes ahí afuera, es como estar prisionera en tu propia casa.
—No seas tonta Skyler— negué con la cabeza —puedo ir a donde yo quiera y a la hora que quiera, ellos están para cuidarme. Si realmente se dieran una oportunidad para conocerlo mejor se darían cuenta que en verdad ha cambiado.
—Yo paso— dijo Sophie —no tengo el mínimo interés en perder mi tiempo con el idiota de tu marido.
En eso se escuchó ruido de la puerta y seguido de unos pasos.
—Ya vine, amor ¿En dónde estás? — gritó Austin.
—Aquí en el living, cielo— grité de vuelta.
Mis amigas estaban pálidas y solo porque estábamos en el décimo piso no saltaron por la ventana, reprimí una carcajada solo de ver sus rostros.
—Princ...— se quedó callado cuando las vio sentadas en el sofá — ¡Buenas tardes! No sabía que tenías visita, princesa. Las dejo para que platiquen, estaré en la habitación— se inclinó para dejar un corto beso en mis labios.
Lo vi subir hacia nuestra habitación y sonreí como boba, estaba completamente enamorada de ese hombre. No importa lo que haya hecho, lo amo demasiado y sé que si no le hubiera dado motivos no habría planeado lo de Nick.
Al cabo de unos minutos mis amigas se fueron y subí para ver si mi hermoso marido iba a cenar.
Entre a la habitación lo vi acostado boca arriba viendo el techo, sé que se siente culpable y que en estos dos meses no lo ha podido superar por más que lo ha intentado sigue sumergido en ese abismo, iba hablar cuando me dio un mareo y caí sentada en la cama.
— ¿Mi amor estás bien? — se sentó rápidamente —mañana que vayamos al hospital aprovecharemos para que te chequee el doctor. Recuerda en unas semanas regresamos al instituto y quiero que estés bien— me abrazó.
No tenía ganas ni fuerzas de contradecir, me sentía demasiado mal.
—Si eso te hace quedarte tranquilo, está bien que mañana me vea el doctor, estaré bien cariño— cerré los ojos y recosté mi cabeza en su hombro.
Sentí mi estómago revuelto así que me tocó correr hacia el baño, no tenía ya nada que vomitar, si comía lo vomitaba así que prefería comer muy poco de igual forma seguía con náuseas.
**
Toda la noche pase vomitando, me daba náusea todo y no tenía la mínima idea de lo que me pasaba.
—Amelia apúrate necesito que te revisen lo más rápido posible— estaba parado en el umbral de la puerta.
—Ya vámonos señor desesperación. —
Salimos del apartamento como cada mañana, al salir del ascensor me dio otro pequeño mareo.