Austin
La culpa no me dejaba dormir en paz, no había noche que no soñara con el momento cuando disparé y la bala hirió a Jéssica. Por más que busqué por todos los medios posibles a Nick no lo encontré. Dejaré que las cosas medio se calmen y él se confíe para poder atraparlo.
Desde hacía dos meses Amelia se había ido a vivir conmigo, a pesar que mis suegros se opusieron ella no desistió de la idea de venirse y unir su vida a la mía. Había cambiado mi carácter completamente no quería alejar a la única mujer que seguía conmigo a pesar de haber conocido mis demonios y literal haber sido una porquería con ella.
Últimamente me sentía entre la espada y la pared cada vez que Mel me decía te amo, porque como un idiota solo le respondía un simple te quiero, pero, ¿A quién engaño? Si ni yo mismo sé si la amo o solo la quiero. Despertar a su lado es lo mejor que me puede pasar en la vida sin embargo eso no define mis sentimientos.
Hoy me dieron la mejor noticia de toda mi vida seré padre en unos meses, mi vida cambiará drásticamente ya que no es lo mismo vivir sin hijos, a vivir con hijos. No me importará dormir solo unas horas, ni aprender a cambiar pañales, todo sea por mi hijo o hija. ¿Había pensado en formar una familia con ella? Si, en algún momento lo pensé, pero ahora ese pensamiento se hará realidad.
Después que Amelia salió de la habitación 213 la cual visitamos cada mañana, fue mi turno de entrar, como todos los días llevaba el traje especial que nos daban, teníamos permiso de estar media hora, los demás que venían sólo podían observar desde el cristal de la ventana, excepto mis amigos, mis padres y sus padres. Solo cuando había una persona adentro las cortinas eran bajadas para privacidad de la persona por órdenes del doctor.
— ¡Buenos días Jess! — saludé como siempre, aunque ella no me pudiera escuchar o al menos eso pensaba —desde hace dos meses estás en esta maldita cama en coma, no tienes idea de cuánto te necesito sobre todo necesito tu perdón— presioné mis labios sobre su frente —si tan solo no te hubieras atravesado aquel día nada de esto estuviera pasando pero es mi culpa por la bendita venganza— tomé su mano.
» No tienes idea de lo que sentí cuando el doctor nos dijo que habías entrado en coma, me maldije tantas veces nena ¿Sabes? Me has hecho mucha falta, extraño que me digas puto o que me llames para ir a comer, no hay día que no lea nuestras conversaciones eso es lo que hasta el día de hoy me ha mantenido de pie. No quiero perderte y lo que más deseo es que abras tus ojitos, no soporto verte conectada a tantos aparatos ¿Por qué Jess, porque lo hiciste? El pobre Scott sufre en silencio si lo vieras le dirías vagabundo, les arruiné la vida a mis amigos en especial a ti.
» ¿Recuerdas que te conté hace unos días que Amelia estaba un poco enferma?, pues hoy la traje con el doctor y me dio la sorpresa que espera un hijo mío, imagino que te lo contó Mel, así que apúrate a despertar ¡Serás tía en unos meses! Me siento un tanto egoísta por estar feliz por mi hijo, me hubiese encantado que vieras las fotografías del ultrasonido y compartir con nosotros esta alegría.
» Ahora que no me escuchas voy a sacar esto que llevo atorado en el pecho y que nunca me atreveré a decirte de frente. Todos creen que me hice novio de Irina porque la amaba demasiado, pero las cosas no son así, la hice mi novia por despecho al ver que tú y Scott eran novios, ¿Llegué a enamorarme de ella? Sí, pero no como lo estoy de ti, tampoco tengo muy bien definido que siento por Amelia. Te amo como loco Jessica Ray y también sé que nunca seré correspondido, solo me has visto todo este tiempo como tú mejor amigo. Eras tan ciega que nunca te pusiste a pensar porque siempre era débil ante ti, tampoco te diste cuenta lo ridículo que me ponía cada vez que me abrazabas, parecía un tomate todo sonrojado, no te dabas cuenta que disfrutaba pasar tiempo contigo y siempre había una excusa para pasar todo el tiempo posible en tu casa. Ya es hora de irme vengo mañana mi princesa y créeme me hubiera encantado formar una familia contigo, podré enamorarme de Mel, pero lo que siento por ti nunca morirá. No olvides despertar pronto que te necesito tanto pequeña.
Besé su frente y como siempre antes de irme le di un beso en los labios. Me costaba mucho dejarla, cada día le contaba lo que hacía y lo arrepentido que estaba de todo. Si por mí fuera pasaría día y noche aquí a su lado.
— ¿Iremos por mi pastel, precioso? — Amelia me saltó en cuanto abandoné la habitación.
—Si, vamos por tu pastel de chocolate— le sonreí.
Ahora más que nunca voy a complacer a mi novia en todo, cada antojo que tenga será como una orden que habrá que cumplirla.
Tendré que poner en orden mis sentimientos y aclarar bien qué es lo que siento por Amelia, hay un hijo de por medio el cual no quiero que crezca con sus padres separados sino al contrario que estemos juntos, es ella quién está conmigo y debo ser completamente sincero.
—Te prometo que siempre estaré a tu lado, Amelia. —
La abracé lo más fuerte que pude y al verla a los ojos no soporte las ganas de besarla, debo descubrir lo que verdaderamente siento por esta mujer.