Mi Peor Pesadilla

Capítulo 34

Austin

Después de ver cómo Amelia se fue con su amiga decidí ir por unos tragos con Julia la chica con la que estoy saliendo. Quería despejar la mente me estaba comportando como un verdadero patán, no sé cómo demonios se me salió decirle que tengo otra relación se suponía que nunca debía de haberse enterado, llegué al extremo de empujarla y maltratarla psicológicamente, en definitiva, no tengo ganado el cielo si no el infierno.

— ¿Por qué andas tan sacado de onda baby? — preguntó Julia.

Ella es una mujer hermosa de pies a cabeza, me trata muy bien y es atenta, el detalle es que no la amo solo estoy con ella por estar.

—Problemas con la mujer, lo de siempre— moví con el dedo el hielo de mi whisky.

—Debes tenerle paciencia, ser muy sincero con ella sin insultarla y tratarla mal, cariño— lo que no sabía que anoche la trate pésimo.

—Ya sabe de tu existencia y no se lo tomó nada bien, sé que le dolió. —

Frunció el ceño y negó en repetidas ocasiones con la cabeza, estaba claro que no era en lo que habíamos quedado, vamos todo mundo sabe que uno borracho afloja la lengua más de lo debido.

—Era de esperarse, no tenía que saberlo. ¿Por qué lo hiciste? — que se supone que debía decirle.

—La verdad estaba borracho, hablé de más. —

Decidí cambiar tema y cuando vi eran las seis de la tarde le dije a Julia que la llevaría a su casa porque tenía cosas que resolver, menos mal no preguntó nada. Quería llegar temprano para poder hablar con ella pedirle disculpas y decirle que no era necesario dormir en habitaciones separadas.

En todo el camino iba repitiendo lo que debía decirle, no quería quedar como un idiota de nuevo frente a ella, no quería llegar sin nada entonces me desvíe para ir por comida y su pastel favorito de caramelo.

El apartamento estaba en completo silencio dejé la comida y el pastel sobre la isla, subí despacio vi en nuestra habitación la cual estaba vacía, me dirigí a la de invitados la encontré dormida, se veía tan linda que me entraron ganas de acostarme a su lado y abrazarla fuerte.

—Princesa— la moví despacio —despierta dormilona— poco a poco fue abriendo sus ojos —traje comida y tu postre favorito. —

Me vio con cara de asombro era lógico después de todo lo que le dije y más porque tengo aliento a alcohol solo que esta vez no estoy borracho apenas me tomé tres wiskis.

— ¿Qué hora es? — preguntó mientras se sentaba.

—Las ocho, preciosa. Levántate y vamos a cenar— se frotó sus ojos.

— ¿Y a ti qué bicho te picó o es que eres bipolar? — preguntó con cierto temor.

Su reacción era de lo más normal hasta yo me preguntaba si era bipolar o qué.

Eres bipolar idiota. ¿Será que me estoy volviendo esquizofrénico?

Claro que no inútil, es normal que hables con tu conciencia. ¿Será eso cierto?

Deja de pelear conmigo rata inmunda y ve a pedirle perdón a la madre de tu hijo por ser un completo mi...serable con ella. Deja de hablarme que me vuelves loco.

Amiguito, loco ya estás, así que no me eches la culpa a mí. Sí, sí como sea, adiós.

—Me despertaste para quedarte ahí como estatua— salí de mi trance.

Caminamos hacia la cocina, le pedí que se sentará que hoy era mi turno de atenderla, así como muchas veces lo hizo conmigo.

Comimos en absoluto silencio solo se escuchaba el ruido de los cubiertos, hubo un momento en que la observé cómo si fuese la primera vez que la estuviera viendo, me sentía un desgraciado por hacerle tanto daño y no valorarla.

Al terminar recogí los platos ya después los lavaría, era momento de hablar con Amelia, estaba nervioso esperaba que todo saliera bien, al final la quiero me encariñe, aunque no estoy ni cerca de amarla.

Nos dirigimos al living, sentándonos en el sofá grande, me puse de lado para verla a la cara, ella hizo lo mismo.

—Primero que nada, sé que ayer te hice daño, te pido perdón por mis faltas, no tengo justificación para mí comportamiento y en verdad estoy arrepentido— ella me observó sin parpadear.

«Lo que te dije ayer es cierto, no te lo voy a negar estoy saliendo con alguien más, de verdad perdóname por no ser el chico modelo para ti, no tengo la menor idea en qué momento todo esto se fue por el caño según mis cálculos esperaba que nuestra relación siempre fuera sólida como al principio. No sé si fuiste tú, si fui yo o si fuimos ambos los que fallamos, no me gustaría que esto se terminara y que mi hijo o hija crezca en un hogar desintegrado. Tengo miles de defectos y errores, también estoy consciente de que cada vez que intento arreglar las cosas termino arruinando todo. A veces pienso que hubiera sido mejor haberte dejado ser feliz con Nick, pero no podía verte en brazos de otro, y a pesar de todo sigues a mi lado mientras lo único que hago es tratarte mal, tampoco es necesario que durmamos en habitaciones separadas, prometo enmendar todo ¿Podrías darme otra oportunidad, por favor?

Parecía como si estuviera procesando toda la información, abrió la boca y la volvió a cerrar tal parecía que no le salía lo que quería decir.




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