Mi Peor Pesadilla

Capítulo 35

Amelia

Ayer dejé que la novia de Austin se quedara a pasar la noche, fui una completa tonta al permitirlo, lo sé. Yo misma le pedí respeto e hice lo contrario.

— ¡Buenos días, Mel! — saluda Soph mientras subo a su auto. — ¿Qué cara amiga? —

—Lastimosamente es la única que tengo, por cierto, buenos días querida Sophie. —

No iba a contarle lo sucedió anoche seguro me decía de todo menos bonita, así que preferí callar.

— ¿A qué hora tienes la consulta para saber el sexo de mi sobrina o sobrino? ¿Le dijiste al cavernícola de tu novio? —

—A las cuatro después de clases, si por supuesto que le dije, es el padre tiene derecho a estar presente— después de eso ninguna dijo nada.

A pesar que le dejé un recordatorio pegado en la puerta estoy casi segura que no me acompañará, a veces quisiera que todo fuera distinto a la cruda realidad.

Entrando Soph al aparcamiento del instituto y también Austin aparece en esa su cosa ruidosa a la que le llaman motocicleta, al parecer salió unos minutos después de mí. Bajé del auto con mucho cuidado no quería tropezarme.

Para mí sorpresa Jessica se encontraba en la entrada saludando a sus amigos a su lado estaba Scott, Alfred y Matt al cabo de unos segundos se les unió Austin.

— ¡Mel, amiga! — Jess me grita. Intento sonreír, lo que me sale es una mueca.

— ¡Hey! Que bueno ver que ya estás de regreso, eso quiere decir que estás mucho mejor— le doy un fuerte abrazo.

Conversamos unos minutos para luego despedirme debía ir a mi casillero por los libros que utilizaría en mis clases.

— ¿Por qué dejaste que Julia pasará la noche en tu apartamento y en tu cama con tu marido? Disculpa que te lo diga eso no es de alguien normal.

Cuando volteé a ver era Aus quien me había hablado y se notaba que estaba cabreado, cosa que no me preocupó en absoluto.

—Déjame decirte que no pareció que te molestara mi idea, porque en todo caso no hubieras permitido que ella durmiera contigo ¿O me equivoco? De seguro esperabas que la insultara y corriera, no soy así, además no toda la culpa es de ella.

Se quedó callado no dijo nada, cerré mi casillero para seguir caminando hacia mi salón.

—Intento hacer las cosas bien y tú me complicas todo mujer— lo escuché decir.

—Él único que sé complica eres tú. Por cierto, que no se te olvide que a las cuatro es la cita para saber el sexo de nuestro bebé. —

Llegué justo a tiempo a Literatura, la profesora nos dio unas preguntas que debíamos responder en base al tema del libro y después de terminarlo nos dio libre.

Pasé aburrida las siguientes clases, mi cabeza era una telaraña no podía seguir así no podía darme el lujo de estar triste por una persona que ya era feliz con alguien más. En eso se escuchó el timbre que indicaba la hora del receso.

Salí junto con mis amigas las acompañaría a la cafetería se me había antojado una porción de pizza y un jugo de manzana, al entrar veo a Austin con sus amigos quien enseguida se pone de pie al verme porque es muy extraño que venga aquí.

— ¿Sucede algo? — preguntó un tanto alarmado.

—Solo he venido por una porción de pizza al parecer mi bebé la está antojando— sobé mi vientre.

En ese momento le sonó su móvil por su cara deduje que era Julia su novia, sacó dinero y me lo dio, sin decirme nada salió corriendo.

Fui a comprar para después irme a sentar a la mesa junto a mis amigas. Encontraba tan rica la pizza que podría comerme otra porción. Al terminar de comer nos dirigimos al salón que nos tocaba, con la mirada busqué a Aus por los pasillos no lo encontré, solo espero que esté aquí para cuando salga.

Las siguientes dos clases restantes pase bostezando ya quería que fuera la hora de irme para ver a mi bebé.

—Amiga, no te duermas, deja de cabecear— dijo divertida Skyler, le enseñé la lengua como una cría.

—No molestes a la gorda— respondió Tom mi compañero, a lo cual le di una mala mirada —gorda no, gordita sí— corrigió.

Me limité a rodar los ojos era divertido escucharlos decirme gorda, gordita, floja o barril sin fondo.

Se me estaba haciendo eterno el tiempo hasta que sonó el timbre de salida. Tomé mi bolso y empecé a caminar hacía el aparcamiento se supone que ahí me debe estar esperando Parker. Vi a sus amigos saliendo de un salón e imaginé que también estaría por salir me quedé cinco minutos esperando y nada, entonces seguí mi camino hacía donde había dejado en la mañana aparcada su motocicleta, tampoco estaba. Le llamé y de las diez veces ninguna respondió, le envié dos mensajes que tampoco tuvieron respuesta.

Estaba a punto de irme caminando cuando veo salir del instituto a Jess y a mis amigas, ellas me ven con pena porque se suponía que debía estar camino al hospital no aquí parada como idiota.

— ¿Qué pasa bolita de amor? — A Sky le encantaba decirme así.

—Austin no regreso, se olvidó de la cita con el ginecólogo— empecé a sollozar —está bien que ya no tenga interés en mí, pero llegar al extremo de olvidarse de la cita con su bebé, es el colmo. —




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