Mi Peor Pesadilla

Capítulo 36

Austin

—Lo siento hijo esta vez sí sobrepasaste el límite. Es el colmo que hayas preferido ir con esa tal Julia que acudir a la consulta con Mel— dijo mi madre.

Cuando leí la carta de Amelia en donde me decía que se iba para siempre no supe qué hacer y terminé aquí en casa de mis padres.

—Ahora ve a solucionar tú mismo todo este problema. Te lo dije Austin que la debías respetar desde el primer momento, también te preguntamos si estabas seguro de formar una familia con ella y que nos dijiste, SÍ, SÍ Y NO SE METAN, pues ahora no vengas a llorar con tu madre y conmigo— mi padre estaba cabreado así que decidí irme.

Me dirigí a casa de Jessica sabía muy bien que con ella había llegado al apartamento, solo espero tenga una muy buena explicación porque estoy seguro que sabía perfectamente que Amelia me iba a dejar.

Estaba desesperado, Mel no contestaba mis llamadas y mis mensajes los dejaba en visto. ¿Cómo rayos fui tan idiota? Debí de haberla acompañado después de dejar a Julia y no irme con Stacy, sí, sé que no merezco que me perdone por engañarla con dos chicas, no merece que le falle de esta manera.

Aparqué fuera de la casa de Jess al parecer no estaban sus padres. Toqué el timbre y enseguida me abrió la puerta Josefina, me indicó que estaba en su habitación así que subí.

—Me vas a decir ahora mismo en donde está mi mujer y mi hija— entré sin tocar la puerta y cerrándola de un portazo.

Brinco en la silla donde se encontraba sentada, al mismo tiempo que me veía fijamente como si quisiera asesinarme con la mirada.

—En primer lugar, se toca la puerta, en segundo lugar, esperas que te aut…. — no la dejé terminar porque la tomé de los brazos y la hice levantada.

—ME VALE TRES HECTÁREAS SI DEBÍA TOCAR O NO, DEJA DE HACERTE LA IDIOTA— la solté empujándola cayendo en su cama —NO JUEGUES CON MI PACIENCIA JESSICA PORQUE SABES QUE PACIENCIA ES MI NOMBRE Y NO TENGO ES MI APELLIDO. —

La vi temblando, esta vez dejé a un lado mis sentimientos y no me importó, en el momento en que se sentó la volví a sujetar de los hombros poniéndola de pie, no decía nada tal parecía que estaba pensando en lo que diría.

—Suéltame imbécil a mi casa no me vas a venir a gritar, mucho menos a tratar mal y no tengo la mínima idea en donde esté "tu mujer"— hizo comillas con sus dedos —porque si no estoy mal debiste de estar hoy con ella y no estuviste, valiente marido el que se fue a conseguir. —

No pude controlarme cuando me di cuenta ya le había dado una bofetada y la tenía agarrada del cabello.

—Escúchame bien Jessica porque no voy a repetirlo dos veces ¿En dónde está mi mujer? —

—Yo que mierdas sé, no se supone que le tenías seguridad, ve y pregúntales a ellos no a mí— soltó una carcajada —¿Acaso se te perdió amiguito? —

La solté del cabello, le volví a dar otra bofetada con el impacto se tambaleó la empujé ahora contra su armario el golpe fue más fuerte su mejilla impactó contra la puerta de este cayendo al suelo, inmediatamente la tomé del cabello de nuevo.

—Me vas a decir sí o no— vi que su labio estaba partido y sangraba.

—QUE NO SÉ NADA— si pues y yo soy Batman. Empecé a tirar todo, estaba por darle vuelta a su escritorio —¡BASTA! SI ELLA TE DEJÓ ES PORQUE ERES UN MALDITO POCO HOMBRE, PERO NO SÉ A DÓNDE FUE. —

El portero me dijo que las amigas habían salido normales y hasta dijeron regresamos mañana, posiblemente me esté diciendo la verdad, aunque algo me dice que no le crea.

—Mas te vale que me estés diciendo la verdad y no estés jugando con fuego porque te vas a quemar— salí de su habitación.

Bajando las escaleras iba cuando mi corazón de abuelito se activó, así que subí corriendo de nuevo.

—Perdóname por lastimarte otra vez— la abracé por detrás —no sé cómo controlar mi ira, vamos te llevaré a un hospital y daré la cara frente a tus padres.

—No Austin, no puedes ir por la vida golpeando a todo mundo, te he dejado pasar muchísimas cosas no te delate con mi padre, pero ahora esto— se señaló los golpes —piensas que me van a creer si les digo que tropecé y caí, es obvio que fui golpeada.

—No sé porque termino lastimando a las personas que quiero y amo, tienes razón no puedo ir repartiendo golpes como si fuera saber qué. —

—Vete por favor, ya veré qué inventar que sea creíble y no tenga que decir la verdad, deja tranquila a Mel sigue con tu vida de mujeriego, déjala ser feliz o se me olvidará que somos mejores amigos, ahora sal de mi habitación y no vuelvas. —

¿Me dolieron sus palabras? Como no tiene idea, más no demostré que me lastimó. Sin decir una palabra salí de ahí, traté de que nadie me viera no quería que me preguntarán qué había sucedido.

Al llegar al apartamento me puse a tomar para ahogar mis penas, no aceptaba que me haya dejado a pesar que toda la culpa es mía por no valorarla.

No me di cuenta en qué momento me quedé dormido abrazando las fotos del ultrasonido de mi hija.

***

Me levanté con un terrible dolor de cuello y de cabeza toda la noche la pasé en el sofá.




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