Mi Peor Pesadilla

Capítulo 38

Austin

Las cosas no han sido fáciles desde que intentaron matar a Mel, prácticamente he dormido con un ojo abierto y el otro cerrado, con un pie en la cama y el otro en el suelo. Tuve que hablar con el viejo Dawson para que permitiría que dentro del instituto pudiera movilizarse sin problema mi seguridad, también contraté tres mujeres que fueron entrenadas para ir a la guerra necesitaba que fueran con Amelia hasta al baño si era posible, ya no confiaba ni en mi sombra y todo el tiempo estaba a la defensiva.

No me quedó otra opción más que hablar con mi padre para pedirle ayuda, el agua ya la tenía hasta el cuello y en cualquier momento terminaría ahogándome sin tener culpa alguna.

Empecé a tomar todos los días sin control, había ocasiones en las que me enrollaba con cualquier mujer que se me pusiera enfrente, ya no tenía vergüenza ni dignidad, todo el problema del cargamento desaparecido me tenía mal y aun sabiendo que me pisaban los talones no hacía más que hundirme en el alcohol.

A las semanas empecé a tratar mal a Mel realmente me descontrolé, ya no tenía control con mi ira y me volví más impulsivo. En varias ocasiones la golpeé cuando ella solo pedía a gritos que la respetará, fui un patán al llevar a las chicas al apartamento y pasarlas por su cara.

¡Ay San Diego porque tendré que ser tan mujeriego!

Mi vida y nuestra relación cada vez estaba al borde del colapso; mi vida porque de cierta forma pasaba el tiempo y no encontraba al responsable de hacer perdedizo el paquete de las armas, el traidor estaba entre mi gente y por más que investigara no dejaba señal el muy puñetas y mi relación con Mel porque cada vez era más violento con ella de mi parte solo recibía insultos y humillaciones, la trataba como si fuera una basura.

Mi hermana Hanna me decía que Amelia estaba en estado depresivo por todo lo que le hacía, pero a mí, me daba igual estaba enfocado en otras cosas menos en mi familia. En pocas palabras me volví una mierda de hombre.

Compré una casa en una de las mejores zonas residenciales, de este apartamento no me llevaría nada había equipado la casa con todo lo que la mujer pudiera necesitar, también mandé a decorar la habitación de mi hija Monse, no tomé en cuenta la opinión de la madre de todas formas el del dinero era yo.

Por más que mi madre hablara conmigo sus consejos me entraban por un oído y me salían por el otro. Sí, así era de necio, lo único que hacía era perder su tiempo.

Hasta que conocí a Camille, se convirtió en mi amante pasaba el mayor tiempo con ella, toda mi atención estaba en Cami, la pobre Amelia pasó a segundo plano la verdad me tenía harto con su maldita depresión y solo porque espera una hija mía, no porque ya la hubiese corrido de mi vida, no la soporto.

De Jessica ni hablar cada vez nuestra amistad se va deteriorando, decidió estar del lado de Mel y para Jess soy el malo de la historia sumándole que ambos nos hemos agredido física y verbalmente en las últimas semanas. Si hablamos de mis sentimientos hacia ella en mi defensa diré que he intentado olvidarla, pero no he logrado nada.

Se preguntarán que, si quiero a Mel, descubrí que sí, si la quiero el problema es que no estoy ni cerca de amarla. Sé que le estoy causando mucho daño al tratarla tan mal, pero todo se me salió de las manos cuando conocí a Cami, no estoy pidiendo que me justifiquen porque nada justifica mi comportamiento, si tan solo me dedicara ayudar a Mel a salir de su depresión en vez de eso lo único que hago es humillarla, ojalá pudiéramos irnos de viaje, pero con este problema ni al aeropuerto llegamos quizá.

¡Santa Eulalia que por arte de magia aparezcamos en Italia!

Lo único bueno que hice fue llevarla al doctor cuando cumplió siete meses quería asegurarme que mi hija estuviera en perfectas condiciones pues Amelia estaba fatal, apenas y probaba comida, en el instituto había bajado su rendimiento académico hasta que el viejo del director se compadeció de ella dándole oportunidad los últimos tres meses de quedarse en casa y poder enviar sus trabajos conmigo.

Las amenazas por parte de la mafia a la que no le llegó su cargamento seguían presentes, no sé cómo no me han mandado al otro mundo todavía, debo tener vigente mi pacto con el señor de abajo para que no me hayan tocado aún.

¡San Antonio líbrame de Apolonio!

Al sentirme en un callejón sin salida empecé a descargar mi ira con Amelia, es que quien la manda a ponerse de pechito, si sabía cómo era para que me decía cosas. Mi relación con Camille iba bien, ella me comprendía cosa que la madre de mi hija no hacía, ahora entienden que el hombre busca en la calle lo que no le dan en casa, así que no es culpa mía.

Mis pobres amigos estaban con el agua hasta el cuello igual que yo, hasta que un día llegaron a tirar a la puerta de mi casa a Alfred bien golpeado y con una nota que decía "SI EN QUINCE DÍAS NO TENGO EN MI PODER EL CARGAMENTO FALTANTE VETE DESPIDIENDO DE ESTE MUNDO, DE TUS AMIGOS Y DE TU FAMILIA, LA PRIMERA CABEZA QUE COLGARÉ COMO TROFEO SERÁ TU MUJER Y POR ENDE TAMBIÉN TU HIJA, RECUERDA PARKER, SOLDADO ADVERTIDO NO MUERE EN GUERRA". Ahora sí hasta el chiquito se me encogió, valió el con Austin Parker con el que nadie se mete, que siempre digo porque ahora si hay alguien que se va a meter conmigo.

¡Ay San Andrés que estrés!




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