Mi Peor Pesadilla

Capítulo Final

Austin

El remordimiento cada día se hacía presente ya no podía seguir con Lina ella era mi compañera de salón y antes de que mi hija naciera habíamos empezado a tener una relación a escondidas, aunque ni tan a escondidas.

Pero al nacer mi hija me di cuenta que realmente quería a Mel y ya no veía mi futuro sin ella, así que decidí terminarla siempre pasaba algo que lo impedía, a los dos meses mi Mel decidió volver al instituto y ahí fue cuando mi lamparita se activó que tenía que hablar con Lina y terminar definitivamente.

El día que se marchó le dije a Mel que tenía algo que hacer y no iba a poder acompañarla, pero no me puse a pensar que ella podía verme, para mí maldita suerte fue en el momento en que Lina me tomó por sorpresa besándome, ¡Maldición! Por querer hacer las cosas bien lo hice todo mal y perdí a la mujer que empezó a meterse a mi corazón de a poco, a la mujer que me dio a una hermosa hija. Cuando recibí la llamada de mi madre diciéndome lo extraña que estaba Amelia cuando fue a traer a la bebé nunca imaginé que era porque me había visto con Lina, ella tenía que saber la verdad era hora de empezar hacer las cosas bien.

En el instante llamé a mis amigos para que me ayudaran con ideas y así poder adelantar el momento de pedirle matrimonio a Mel. Antes de llegar con ella pasé comprando girasoles eran sus flores favoritas y emprendí el viaje a nuestra casa solo esperaba que realmente me creyera, también le pediría perdón por lo desgraciado que he sido y la forma tan inhumana en que la he tratado.

Deben de saber que el amor que le tengo a mi amiga Jessica jamás cambiará con ella nunca podré tener más que una amistad y prefiero dejar ese tema por la paz ya que es feliz con mi amigo Scott y yo soy feliz con mi hija y mi mujer.

Estaba dispuesto a confesarle que me he empezado a enamorar de ella, por mi mente nunca pasó encontrar su armario vació toda la felicidad se derrumbó en un segundo. Al subir a la habitación encontré la puerta abierta y en la cama se encontraba nuestra hija, llamé muchas veces su nombre pensando que podía estar en cualquier parte de la casa, pero no, jamás hubo respuesta. Entonces solo entonces comprendí que nos había abandonado, que se había ido para no volver.

Me encontraba deshecho todo era mi culpa, no tenía cabeza para pensar y me odiaba como jamás pude haber odiado a alguien, ojalá en ese momento me hubiera caído un rayo por haber sido un maldito animal con la mujer que me amó por sobre todas las cosas y que terminó huyendo de mí al pensar que seguía engañándola las cosas no fueron así, si tan solo hubiera esperado mi explicación.

Me armé de valor para llamar a mis suegros para preguntar si estaba con ellos, me dijeron que no que tampoco las puertas de su casa estaban abiertas para ella.

Con qué cara iba a ver a mi hija cuando creciera y preguntara por su madre es más no tendré la menor idea de que responderle cuando pregunte con los años. Esto ha sido un golpe duro para mí, no sé si pueda vivir sabiendo que se fue por mi culpa.

Como era de esperarse sus amigos y ahí incluyo a Jess se pusieron como locas culpándome, no era para menos. Mis amigos se solidarizaron con mi dolor no me dejaron solo en ningún momento y mi familia a duras penas asimilaba que se hubiera ido sin nuestra hija.

Me sentía el ser más miserable, si no hubiese tenido que criar a mi hija solo tal vez ya estuviera con un balazo en la cabeza porque es lo que merezco, bien ganado tenía si a partir de ahora mi vida se convertía en una desgracia no tendría derecho a reprochar.

Entonces vi unas cartas las encontré en la mesita de noche una tenía mi nombre y la otra decía para mis padres, así que mi deber era entregársela a los señores Ripoll ya no quedaría en mi si la leían o no.

Estaba yendo rumbo a la casa de mis suegros a entregar lo que su hija mayor había dejado para ellos, pensé encontrar reproches por parte de ambos pero para mí sorpresa fui recibido por un fuerte abrazo por parte de mi suegra, estaban arrepentidos de su comportamiento, minutos más tarde de que habían leído la carta se culpaban por haberla abandonado cuando ella más los necesitaba, y ojala los hubiera buscado en este tiempo que se fue de mi lado, me pidieron que les permitiera convivir con su nieta ¿Y quién era yo para impedirles verla crecer? Nadie. Fue una lástima que tuvo que huir de mis malos tratos para que ellos entendieran cuanto ella los necesitaba.

Al volver a mi casa fue mi turno de leer la carta, conforme leía lágrimas se me escapaban y maldiciones salían de mi boca como pude haber sido tan animal y no darme cuenta del daño que le causaba con mis idioteces, tenía que haberla respetado desde el primer momento muy tarde lo comprendí. Lo que más me dolió fue la parte que decía.

SI HUBIESE SABIDO QUE ENAMORARME DE TI ME IBA A LLEVAR A DEJAR A MI HIJA CONTIGO POR NO PODER MANTENERLA E IRME SIN ELLA, TE JURO QUE NUNCA ME HUBIERA ENAMORADO. TE DEJO LO MAS PRECIADO QUE LA VIDA ME DIO, ESPERO SEPAS CUIDARLA, VALORARLA Y EDUCARLA. TARDE ME DI CUENTA QUE NUNCA SIGNIFIQUE NADA EN TU VIDA POR ESO ME VOY Y TE DEJO LIBRE PARA SIEMPRE, QUE SEAS COMPLETAMENTE FELIZ. JAMÁS ME BUSQUES POR FAVOR. ASÍ COMO TE AMÉ TAMBIÉN TE ODIE PARKER. JAMÁS OLVIDES QUE FUISTE MI PEOR PESADILLA.




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