Mi Pequeño Ángel

8. ¿Quién es ella?

—Eso a sonado demasiado bien—Mencionó él mirándome embobado, rodé los ojos y lo tomé de la mano para llevarlo conmigo. Sonreí orgullosa de que todas se quedaban viéndome indignadas y recelosas, llegamos a la pista de baile entre la gente y cuando cierta canción, mejor dicho, Horns de Bryce Fox comenzó a sonar todos soltaron un gran alarido eufórico. Yo sonreí emocionada y me tocó sacar mi lado sensual que se merecía dicha canción

La pista de baile prácticamente se despejó ante nuestro paso, el choque entre pieles, el ritmo de la canción, los gritos eufóricos de emoción y ánimo... Una jodida locura

Teníamos alcohol hasta en los cabellos, la camisa de Víctor estaba mojada de alcohol porque a cierta chica "accidentalmente" se le cayó media botella sobre él, se le trasparentó, y bueno, eso sí que era un espectáculo que todas queríamos ver

Dinero derochandose a montones por más alcohol, cuerpos atléticos bailando para nosotras y al revés, joder, creo que jamás en la vida me había divertido tanto

Hasta que amaneció, Víctor me cargó en su hombro y me sacó a rastras. Pediría un taxi porque obvio también tenía mucho alcohol en sus venas, pero estaba más consciente que yo, claro está

—Nooo, eres un aguafiestas —Balbuceaba estirándome para sostenerme del marco de
las puertas, logré hacerlo de una reja, él se detuvo confundido

—Mujer, suelta eso ya—Pidió cansado halándole, yo reía por sus vagos inentos

—Yo quiero bailar! Wuuu—Mencionaba haciendo leves movimientos de cabeza y manos simulando un baile de manera torpe

—Estas jodida mujer—Escuché que susurró retrocediendo un poco, quitó mi mano de la reja con cierta brusquedad—Ya vámonos—Pidió esta vez cargándome por completo en sus brazos, yo gruñí, pero después me acostumbré a su calor y me acomode en su pecho

—¿Y tú camisa?—Cuestioné confundida al sentir el contacto de mi mejilla con su abdomen

—La vendiste por diez dólares —Mencionó en un tono irónico, pude ver como retuvo una risa—Estas loca...

—Soy una loca con diez dólares—Recalqué divertida, ambos reímos, después de eso nuestro taxi se detuvo frente al club y entramos para por fin irnos de ese lugar catastrófico

—Me duelen los pies...—Reí de manera tonta mientras seguía a Víctor entre la oscuridad—También tengo hambre, quiero así como una pizza con mucho peperoni—Murmuraba divagando entre mis pensamientos mientras él me callaba—¿Por qué me callas? No me calles, eres un estúpido

—Shh, Amelie son las dos de la madrugada —Regañó haciendo que me encogiera en mi lugar, me ayudó a subir las escaleras de manera algo complicada, pero pudimos llegar a una habitación sin salir rodando por las escaleras—Quédate y duerme aquí, sí?—Pidió dejándome sentada en una cama

La habitación era algo pequeña, aunque apenas podía verla entre mi ebriedad y la poca luz de la luna que entraba por la ventana

—Espera, espera, esto esta muy oscuro—Jadeé levantándome y abrazándolo —Quédate, sí?

—Oh, eso nunca, mañana me castrarás si me quedo aquí —Dijo él con inseguridad

—No, no, hablo enserio—Rogué haciendo un puchero, después lo jale y me puse de puntillas para susurrarle algo al oído —Confía en mí —Pedí sin soltarlo. Suspiró viéndome por unos segundos y vencido se tiró a la cama junto a mí —Gracias!

—Espero no arrepentirme de esto... Buenas madrugadas, bonita

—Buenas madrugadas...

(...)

"—¡Mamá!"

Chillé despertando y dando un salto, mierda, que había pasado, que hora era, ¿dónde...?

Volteé a ver a mi lado y solté otro gritito más, retrocedí lentamente en la cama hasta terminar cayendo de esta y lastimarme un poco, pero me mantuve alerta

—¿Eh..?—Escuché que balbuceó él aún claramente adormilado

—¿¡Por qué estás aquí!? —Exigí saber hecha una furia

—¿Cómo era...?—Se cuestionó a sí mismo sentándose en la cama y rascando su nuca, yo de manera ágil me moví y tomé un tacón, cuando estaba a punto de lanzárselo el entró en pánico —¡No, no, no! Eh... Ocurrió un código morado—Habló con inseguridad y miedo aún cubriendo su rostro con sus manos, yo me quedé pensativa

Código morado: Borracha molesta te convenció de hacer algo estúpido

—Oh—Susurré bajando el tacón—Lo siento—Susurré con vergüenza y me levanté, miré como él suspiró claramente aliviado

—¿Qué significa ese código?

—Eh, larga historia—Me encogí de hombros levantándome del suelo, él seguía sin camisa, con zapatos y jeans, sonreí al recordar porque estaba así, cuando quise decir algo más se escuchó una carcajada seguido de aplausos

—¡Mamá!—Gritaba el pequeño, parecía que nos buscaba por la casa, sonreí con ternura y me acerqué a la puerta para asomarme por el pasillo, noté como buscó el sonido y como su sonrisa se ensanchó y casi quiso correr hasta mí —¡Mamá, mamá!—Gritaba emocionado, pero yo todavía estaba en un pequeño shock al verlo muy difierente

Traía un trajecito muy formal gris, con chaleco, corbata y zapatos pequeños y negros de vestir. Su cabello rubio y lacio peinado hacia un lado de manera perfecta lo dejaba muy tierno y abrazable, amaba esa linda imagen

Otra cosa que me sorprendía era que estaba de pie. La chica que le cuidaba lo tenía tomado de los dos brazos, le daba soporte mientras el daba pequeños pasos algo torpes

—Mi bebé grande ya quiere caminar—Chillé emocionada poniéndome de rodillas y extendiendo mis brazos para él. Sonrió y "aceleró" el pasó para venir hasta mí. Lo atrape y lo abracé, él como siempre me dio unas palmaditas en la espalda—Ay, nunca crezcas...

(...)

—¿Ya todo esta listo?

—Sip, vamos

Eran la una de la tarde, habíamos pasado la tarde juntos en casa de Víctor, desayunamos y almorzamos allá mientras Oliver disfrutaba de todo lo que él le podía ofrecer, osea, todo lo que quisiera. Después de eso me ofreció enseñarme la firma en la que trabajaba y de hecho, era dueño. Yo pues, sin nada mejor que hacer, exceptuando ir al trabajo y estudiar, acepté para pasar la resaca en paz



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En el texto hay: misterio, romance, bebes celos ex engaño peleas

Editado: 07.06.2025

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