Capítulo 1
Mi padre solía contarme historias maravillosas sobre un bosque. Me hablaba de un libro donde se revela el paradero de esos seres extraordinarios que allí moran. Yo crecí escuchando aquellos relatos, y con el tiempo, nació en mí el deseo incontenible de ir a ver, con mis propios ojos, cómo era realmente ese lugar.
Se cuenta que existían montañas que desafiaban la razón, seres de un poder que hoy desconocemos, un reino donde todo lo que un ser se imaginaba se hacía realidad.
Pero la gente murmura en voz baja, con miedo a ser escuchada, que tales horrores aún existen. El pueblo les teme únicamente por no ser como ellos, a pesar de que nadie ignora su existencia.
Nos adentramos cada vez más en el bosque más temible del reino, donde casi nadie se atrevía a entrar. Aquel del que los ancianos advierten que no se debe cruzar de noche. Porque en la oscuridad no solo hay sonidos extraños, hay cosas que respiran detrás de ti.
Me separé del grupo junto a un compañero cuando vimos algo imposible: un sendero de luciérnagas flotando en el aire, guiándonos hacia el corazón del bosque. Siempre he sido un cobarde, lo admito, pero en ese instante no sentí escalofríos. Como si el bosque mismo me hubiera arrebatado el miedo.
El aire se volvió helado.
— Creo que me estoy volviendo loco — confesó—. Desde que entré a este bosque, sentí algo detrás de mí. Algo que me observa. Miré al instante y no había nada. Pero lo sigo sintiendo.
— No digas eso — dijo, retrocediendo—. Me estás aterrorizando.
No le respondí. Solo sonreí .