Mi Perdida De Tiempo

POR MIA:

Salí de lo de Jeremy sumida en mis pensamientos, caminando lentamente. No quería que la magia del día se acabara al llegar a casa, así que me tomé mi tiempo recorriendo las calles, mirando las hermosas estrellas que iluminaban el cielo nocturno.

—¡Princesa!

Lo sentí detrás. Sabía perfectamente de quién se trataba, aunque su voz sonara más ronca y agitada.

Todo fue muy extraño. Cuando vi tan hermoso obsequio y me mostró el grabado que tenía detrás del dije, me emocioné demasiado, pero no estaba preparada para el roce tan sutil de la piel de Jeremy en mi rostro.

Sus palabras, roncas y suaves como un susurro, removieron algo en mí.

—Tú eres MIA.

Pude comprender en aquel preciso instante el significado de aquel hermoso obsequio.

Mi piel se erizó y mi cuerpo traicionó a mi mente. Mi corazón, desbocado, amenazaba con salirse de mi pecho con aquel beso.

Esto no podía ser real. Su contacto fue como un interruptor que desbordó una represa de sentimientos en mi interior.

Sin poder controlarlo, me abandoné a la suerte y me entregué a ese beso tan apasionado y exigente.

Sé que él buscaba una respuesta en mí, y aunque mi mente se opusiera a lo que fuera que estaba sucediendo, mi cuerpo me jugó una mala pasada: lo atraje, pegándolo más a mí. Y que me castiguen los dioses si miento al decir que su tacto era extremadamente exquisito; su lengua danzaba junto a la mía como si se pertenecieran.

Sentí un gran vacío cuando se apartó. Mil dudas asaltaron mi mente. No podía perder a una de las personas más importantes de mi vida por el deseo carnal que sentimos en ese instante, pero si de algo estaba segura era de que necesitaba más… mucho más de él.

—MIA.

Dijo, cerrando las distancias y besándome nuevamente, pero esta vez respondí de inmediato. Luego se marchó sin mirar atrás, dejándome con más dudas que certezas.

Me dirigí a casa. Gracias al cielo me encontraba a unos pocos metros de distancia, porque mis piernas estaban como gelatina, amenazando con perder la estabilidad en cualquier momento.

Al entrar, me encontré con Ben dormido en el sillón de la sala. Se lo veía relajado, con una expresión feliz. Sin querer despertarlo, le coloqué una manta encima y luego me dirigí a mi habitación.

Pero para completar mi día, las cosas no podían complicarse más.

Antes de poder entrar a mi cuarto, Maik salió del suyo como si me hubiese estado esperando.

—Mia, al fin has vuelto.

Dijo con alivio en su voz.

Me giré para mirarlo a los ojos. Era consciente de que mi apariencia dejaba mucho que hablar: tenía las mejillas claramente sonrojadas, los labios hinchados y la mente hecha un caos total. Estaba segura de que mis ojos reflejaban todos mis sentimientos.

Maik me observó con asombro. Su ceño fruncido era una clara señal de la incómoda situación. Me miró pensativo hasta que reuní el valor y rompí el silencio.

—¿Qué sucede, Maik? Estoy algo cansada, necesito irme a dormir.

—Solo estaba preocupado. No te había visto en todo el día. Ben me dijo que estabas con Jeremy.

Fui consciente de cómo mi rostro se contrajo al escuchar su nombre. Los sentimientos que me había provocado estaban a flor de piel en mi ser. Mis ojos se cristalizaron. Me sentía fatal; no podía entender cómo todo se había salido de control.

—¿Sucedió algo?

Me preguntó preocupado. Sabía que se refería a si había sucedido algo entre Jeremy y yo, pero no estaba preparada para explicar algo que ni yo misma comprendía.

—Si él fue capaz de lastimarte, juro que le romperé la cara sin pensarlo.

Dijo con el rostro serio.

—Él nunca sería capaz de hacer algo con esa intención. Solo yo tengo el poder de hacerme sentir mal, y mis sentimientos en este momento son un gran caos. No entiendo tu actitud absurda. No intentes aparentar que de verdad te importa, cuando los dos sabemos que nunca ha sido así.

—No puedo creer que pienses eso. Siempre me has importado, solo que la distancia entre nosotros no creció únicamente en kilómetros.

Dijo, con una honestidad que se reflejaba en sus ojos.

Pude comprender que muchas veces la atracción física que uno siente por alguien puede confundirse con algo más cuando el cariño es profundo. Como en este momento, donde tenía frente a mí al hombre por el que creí sentir algo especial durante mucho tiempo. Quizás esa distancia que nos separaba me hacía sentir segura, mientras intentaba ocultar mis verdaderos sentimientos hacia la persona que más cerca se encontraba de mí, no solo física sino emocionalmente.

Jeremy me importaba más que nadie en este mundo. No podía dejarme llevar por mis tontos impulsos. Había idealizado lo que sentía por Maik, enredando aún más mis emociones.

Tenía que aclararlo todo, empezando por Maik, que me miraba expectante.

—Agradecería que te sigas manteniendo alejado de mí.

Sin darle tiempo a responder, me encerré en mi habitación y corrí hacia mi cama, buscando sentirme segura, levantando un muro entre el resto del mundo y yo.




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