Mi Perdida De Tiempo

POR JEREMY:

Decir que me encontraba nervioso en esos momentos era poco. Estaba junto a Ben en una reunión organizada para ponernos al día sobre todo lo que había pasado durante este tiempo. Yo había estado un mes fuera, delegando mis obligaciones en él, y Ben, en los últimos días, también se había ausentado por todo lo concerniente a Maik. Había mucho trabajo pendiente; el bufete no funcionaba por arte de magia. Por más abogados que tuviéramos, no era lo mismo si ninguno de los dos estaba presente para supervisar las cosas.

Traté de centrar toda mi atención en lo que estábamos haciendo, aunque lo único que ocupaba mi mente desde la noche anterior era el recuerdo de los deliciosos labios de mi princesa, su cuerpo amoldándose al mío, el calor de su piel y la forma en que reaccionaba ante mi tacto. Estaba a punto de volverme loco por la necesidad que despertaba en mí esa pequeña. Si antes ya se me hacía difícil contenerme, ahora que había probado un poco de ella sabía que no iba a poder controlarme estando cerca. Necesitaba más, mucho más, y le rogaba a los dioses que Mia se sintiera igual; de lo contrario, estaba completamente perdido.

—Ehhhh, hermano… ¿qué te ocurre?

Me preguntó Ben mientras me lanzaba un papel a la cara usándolo como proyectil.

No podía mantenerme concentrado, menos después de lo que había sucedido con la pequeña hermana del hombre que había estado conmigo en los peores momentos de mi vida, apoyándome incondicionalmente. No podía ocultarle algo de tal magnitud; necesitaba serle sincero. Antes de actuar y dar el siguiente paso debía informarle mis intenciones.

Si tenía que enfrentarme a él y pelear para que me viera como alguien digno de Mia, lo haría sin importar qué. Después de todo, nadie iba a amarla, respetarla y cuidarla ni cerca de como yo lo hacía.

—Deja de aprovechar mi letargo, tonto. Estaba solo pensando…

Ben comenzó a reír sin dejarme terminar.

—Claro, y yo soy Caperucita Roja… deja de decir tonterías y ser tan chistoso. Te estaba preguntando en serio… ¿tú pensando?

Dijo riendo nuevamente, ganándose una severa mirada de mi parte. Al notar mi enfado, se puso serio.

—Bueno, ya… ¿y en qué se supone que pensabas? Estoy seguro de que no era en el caso de Claudia Musseli, a quien tenemos que defender de las acusaciones del bastardo de su esposo, que intenta culparla de adulterio para no darle nada de su absurdo dinero después de quince años de matrimonio aguantando abusos e infidelidades. Esa mujer necesita tus grandiosos pensamientos, Jeremy… y tu concentración.

—Oye, no seas tan borde. No me puedo concentrar hasta que no libere la culpa y me desahogue contigo. Hay algo de lo que necesito hablarte, pero desde ya te digo que no será de tu agrado. No voy a aceptar tu negativa hasta que escuches mis razones y motivos. Es concerniente a Mia, y no te estoy pidiendo permiso, solo quiero que me apoyes una vez más, como siempre lo has hecho, sin ponerte en mi contra.

Entornó los ojos, mirándome serio. Para aumentar la incomodidad y mi malestar, no dijo nada.

—Como ya te habrás dado cuenta, a pesar de que nunca tuve el valor de contártelo, estoy perdidamente enamorado de Mia. No hablo de algo superficial ni de una calentura del momento. Sabes que mi historial de mujeres de una noche es eterno, pero nunca he podido sacarla de mi mente. Lo intenté, amigo, con todas mis fuerzas lo intenté, pero no pude. Nunca dejé de pensar en ella. El amor que siento, en contra de lo que esperaba, ha aumentado con el paso del tiempo de una forma inimaginable. Siempre me mantuve a raya, pero últimamente se me ha hecho muy difícil. Los dos sabemos que Mia es una mujer libre e independiente, que huye de una relación igual que yo del matrimonio, pero después de tanto tiempo sentí que si no actuaba la iba a perder.

Seguí hablando sin poder mirarlo a los ojos. No tenía el coraje de ver la decepción en su rostro mientras le desnudaba mi alma y mis sentimientos hacia su pequeña hermana.

—Ayer tomé la decisión de dar el primer paso y la besé. Sé que te fallé como amigo; es una regla no explícita que tu pequeña hermana está prohibida para mí. Déjame decirte que intenté durante años verla como mi propia hermana, pero iré al infierno por las cosas que pasaban por mi cabeza. Tuve que dejar de tratar de verla como algo que no es, o iba a volverme completamente loco pensando que cometía un incesto. Y sabes que puedo estar desequilibrado, pero no soy un condenado psicópata.

Levanté la voz; el monólogo se me estaba yendo de las manos. Ben, sin embargo, no habló ni se movió de su silla.

—Entiendo que quieras dejarme sin descendencia en este preciso momento y que quizás esperes que te diga que me arrepiento de haber cruzado la línea con ella, pero no voy a darte ese gusto. Sé que no soy lo suficientemente bueno para merecerla, pero ella me hace querer ser mejor persona solo para ser digno de tenerla a mi lado. No me voy a dar por vencido hasta que ella me acepte. Solo quiero que entiendas que mis intenciones nunca fueron traicionar tu confianza, ni mucho menos la de Mia.

Levanté la mirada, preparado para que se lanzara encima de mí en cualquier momento y me golpeara el rostro. Casi lo esperaba.

Lo que jamás imaginé fue verlo sonreír como el maldito Cheshire, el gato de Alicia en el País de las Maravillas. Fue aterrador.

—Oh, hermano… te has ganado mi más sincero respeto. Nunca pensé que tuvieras tantas agallas como para arriesgarte así con Mia. La conoces tanto como yo y sabes que será una pérdida de tiempo intentar algo con ella. Sé que eres sincero con tus sentimientos, siempre lo supe. Solo esperaba el momento en que las cosas te sobrepasaran y vinieras a hablar conmigo. Sabes que te quiero como a un hermano. Solo espero que aún estés a tiempo de dar marcha atrás y no pongas tu corazón en juego. No quiero verte sufrir por algo que pudo haberse detenido a tiempo.

La comprensión y la calidez con la que me habló estuvieron a punto de hacerme llorar como un niño, pero tenía una reputación que mantener.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.