Mi Perdida De Tiempo

POR MIA:

Hoy es el último día de esta estresante semana. Para mi pesar, la rutina de nuestros viernes se ha venido posponiendo en el correr de estos días. No he podido salir con Jef y Amalia, pero lo que más me duele es no saber nada de Jeremy. Dejé su buzón de voz lleno de mensajes, fui hasta su casa un par de veces y nunca lo encontré. Incluso me llegaron comentarios de que el muy imbécil estaba saliendo con una rubia muy bella.

Juraba amarme como nadie, pero a las dos horas de rechazarlo ya estaba con alguien más, en una relación formal. Por Dios… ni yo misma entiendo por qué me enfurece tanto su actitud, pero ese grandísimo idiota, cuando lo vea, me va a escuchar.

Salgo del trabajo y me voy a casa. Necesito un baño y poder relajarme un poco. Me coloco algo cómodo y me dispongo a hacer una maratón de mi serie favorita. Ben ha estado algo ocupado últimamente; cuando le pregunto por Jeremy se pone muy nervioso y cambia el tema drásticamente. Sé que debe resultarle difícil estar en el medio de esta situación absurda, así que decidí no presionarlo y no hablarle más del tema.

Suena el timbre y voy hacia la puerta para ver quién es. Para mi sorpresa, me encuentro con Adrien, llevando a Bili con su correa. Me regala una hermosa sonrisa y mi bebé se lanza sobre mí, muy alegre.

—Oh, pequeño, despacio que vas a lastimar a mami —dice Adrien riendo.

—Tranquilo, ya me he acostumbrado a su efusividad… y lo he extrañado tanto —digo al borde del llanto, pero sigo hablando sin derramar lágrimas.

—Qué alegría verte por aquí, Adrien. ¿Sacaste a Bili a pasear?

Mirándolo con una sonrisa, lo invito a entrar.

—Sí, quería verte. Hace tiempo que no sé nada de ti. Volví hace una semana de España; a pesar de que todos regresaron antes, necesitaba tomarme un tiempo más para espabilarme un poco.

—Oh, ya veo… ¿estuviste con Jeremy? ¿Sabes cómo está? —pregunto esperanzada, ya que si venía con Bili era porque había estado en su casa.

Necesitaba saber cómo se encontraba; la incertidumbre me estaba matando.

—Precisamente de eso venía a hablar contigo. Necesitaba saber si querías ser mi acompañante en la fiesta de mañana. Sabes que será algo hecho a lo grande; con lo emocionados que están nuestros padres por festejar el tan deseado compromiso de su hijo mayor, va a ser todo un espectáculo. No tenía pareja para asistir. Me preguntaba si irías con Ben, pero al parecer él ya tiene acompañante para la fiesta, así que quise arriesgarme y venir a preguntártelo.

Dijo aquello con alegría.

Quedé paralizada frente a él, sin poder pronunciar palabra alguna. Lo que Adrien había dicho resonaba en mi mente como un disco rayado. No entendía absolutamente nada.

—¿Fiesta de compromiso de su hijo mayor? ¿Acaso tienen un hermano más del cual yo no conozco su existencia?

Traté de sonar graciosa, pero el dolor de la situación quebraba mi voz. Pude ver cómo la comprensión se instaló en sus ojos cuando su rostro se contrajo en una mueca de seriedad.

—No lo puedo creer… siempre supe que mi hermano era el idiota más importante de este mundo, pero esta vez sobrepasó mis expectativas —dijo en un susurro, mirando a la nada.

Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas sin previo aviso. En algún momento, Adrien me abrazó con fuerza, tratando de consolar mi repentino ataque de histeria.

—Shhh, pequeña, no llores. No merece que derrames tus lágrimas por él. Está siendo el mayor cobarde de la historia, y los dos sabemos que Jeremy solo hace estupideces; es un experto en el tema. Así que no te pongas mal, debes hablar con él antes de que sea tarde.

—Él no quiere hablar conmigo, Adrien. Lo lastimé muchísimo… él solo se alejó de mí. La cobarde aquí fui yo, pero nunca pensé que esto pasaría. Soy una tonta —dije entre sollozos, cubriéndome el rostro por la vergüenza.

—Es imposible que Jeremy no quiera saber de ti. Él te ama como nadie. Cambió su teléfono celular; el anterior quedó destrozado contra algo, por lo que tengo entendido. No sé qué sucedió, pero claramente todo es un malentendido. Trata de serenarte y, cuando estés más calmada, ve y habla con él. En este momento no se encuentra en su casa, pero sé que por la noche va a estar ahí. Así que vamos a tomar algo y me cuentas todo lo que sucedió en mi ausencia, para entender mejor la situación.

Le conté todo lo que había pasado en este tiempo, mientras él me consolaba con palabras de aliento. Me sentía una gran imbécil. Hablar de todo esto con él me resultaba incómodo, ya que tiempo atrás Adrien me había confesado sus sentimientos y yo lo rechacé, quedando en buenos términos porque lo apreciaba, pero nunca lo vi como algo más que una amistad. En aquel entonces no creía que el romance estuviera hecho para mí… pero hoy Jeremy me hacía dudar de todas mis certezas.

Adrien se encargó de hacerme saber que siempre supo que no era correspondido, que Jeremy era el único que ocupaba un lugar tan importante en mi vida. Me dejó consternada descubrir que, al parecer, todos creían que yo lo veía como algo más todo este tiempo y que todos sabían que él me amaba. Al parecer, la única ciega con sus sentimientos había sido yo.

Quizás no quise verlo… para prolongar lo inevitable. Esta situación en la que ahora nos encontrábamos.

Al cabo de unas horas, Adrien se retiró con Bili y me dio ánimos para que fuera a buscar a su hermano y hablara con él. Así que, armándome de valor, salí de mi casa en dirección a la suya.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.