Capítulo 21.
Abrazo con fuerza las mantas que cubren mi cuerpo, un frío horrible me inunda el cuerpo y me obliga a abrir los ojos. Ya es de día y Jared no está al lado mio.
Frunzo el ceño, ¿Dónde está?
Salgo de la cama y me visto lo más rápido que puede. Al ver mi cuerpo desnudo una sonrisa se instala en mi rostro. Sin duda alguna tuve la mejor de mi vida con Jared ayer, lejos la mejor.
La cabaña se encuentra templada, lo que me indica que alguien ha prendido la calefacción.
Al llegar al final de la escalera puedo ver la espalda de Jared en la cocina, este se encuentra sacando cosas de unas bolsas.
—¿Qué hora es? —Pregunto entrando a la cocina con una sonrisa.
Jared me mira de reojo y sonríe. Sin dudarlo lo abrazo de la cintura y apoyó mi cabeza en su espalda. Es muy agradable escuchar los latidos de su corazón, me tranquilizan.
—Cerca de medio día —Murmura comenzando a guardar las cosas en las cajoneras sobre el lavaplatos.
Miro la cocina y debo admitir que me agrada mucho, no es grande, pero tampoco es demasiado pequeña, considero que tiene el espacio suficiente para poder caminar sin tropezar con las cosas.
Por mi mente pasa la transformación de Jacob, a media noche será su transformación, a medio noche cumplirá los dieciséis años y no puedo faltar.
—Debo ir a mi casa, mi hermano tiene su primera transformación hoy y no puedo faltar.
—¿Jacob? —pregunta. Jared termina de ordenar las cosas; que aparentemente compró, en la despensa. Voltea y trata de besarme, pero recuerdo que no me he lavado los dientes—. ¿Qué ocurre?
—No me lave los dientes.
Susurro y me alejo, retrocedo y subo corriendo las escaleras.
—¡Ten cuidado! —sonrió ante el grito de Jared.
Tomo mi cepillo de dientes, pero antes de comenzar a lavarlos veo a Jared por el espejo, este se encuentro apoyado en el marco de la puerta mirándome fijamente. Mojo el cepillo antes de aplicarle la pasta dental.
—¿Qué? —preguntó llevándose el cepillo a la boca y comenzando a lavarme los dientes.
—No me importa tu aliento mañanero, ni siquiera se nota. No tienes mal aliento.
Ruedo los ojos y continuó lavándome los dientes. Un escalofrío recorre mi espalda al darme cuenta que Jared tiene su mirada sobre mi trasero.
Termino de lavarme los dientes y volteo a ver a Jared, pero este ahora mira mis pecho, niego y tomo su rostro con mis manos.
—Acá —murmuró besando sus apetitosos labios. Me encantan.—Tengo hambre.
Jared ríe y niega.
—Que bueno que me he despertado temprano y hecho un par de compras.
Me toma de la mano llevándome hasta la cocina. Lo primero que hago es abrir la nevera y mis ojos se iluminan al ver hamburguesas. Sin pensarlo las saco y dejo sobre el mesón.
—Preciosas.
Murmuró.
—¿Hamburguesas?
—Deliciosas, hermosas y perfectas hamburguesas.—Las tomo en mis manos y las beso—. Quiero hamburguesas.
Jared busca entre los cajones y saca una sartén. Alzó una ceja cuando me quita las hamburguesas de las manos y comienza a freírlas.
Comienzo a buscar entre los estantes hasta que encuentro el pan. Busco lechuga y tomate y comienzo a prepararlo.
—¿Jared? —llamó su atención y este voltea a mirarme—. ¿Quieres acompañarme a la transformación de Jacob?
—Claro, me encantaría.
Sonrió y le robo un beso.
—¿Jade? —Es ahora Jared quien llama mi atención—. ¿Sabes que no puedo estar todo el tiempo estando en mi manada y viniendo a la tuya, verdad?
Muerdo mi labio inferior nerviosa, se que este tema tenía que hablarlo con Jared tarde o temprano, incluso muchas veces me hice nota mental para que sea el primer tema de conversación cuando lo vea, pero ahora que ha llegado el momento tengo miedo de lo que pueda suceder.
—Lo sé —susurro—. Y eso me aterra, ¿Que va a pasar con nosotros?
—Nada... no va pasar absolutamente nada, seguiremos bien, seremos muy felices, solo que habrá un par de cambios, si tu quieres claro.
Me siento en una silla frente al mesón y lo miró fijamente.
—¿Qué clase de cambios?
—Cuando llegue a la manada Jackson quiso hablar conmigo de inmediato, no se porque te tiene tanto odio. Cada vez que me habla de tí lo desconozco, es como si no fuera mi padre. —Suspira, toma mis manos y comienza a jugar con ellas, creo que esta nervioso. —Le dije que no iba a renunciar a tí y que mucho menos lo haría ahora que me aceptaste. Fue raro ¿Sabes? me dijo que la única que el te dejara entrar a la manada sería cuando yo fuera el Alfa.
Ahogó un grito, no quiero que Jared rete a Jackson a un duelo, no por mi. Jackson no es santo de mi devoción, pero también debo admitir que es el padre de Jared, es la única familia que le queda además de Summer.
—¿Vas a retarlo a un duelo? —niega.
—Dijo que si veía cambios en mi, si maduraba y dejaba de ser un crío, él me cederá su puesto. Aunque creo que quiera que madure, yo creo que solo se siente viejo y listo. Después de todo ya anda viajando por el mundo como si estuviera jubilado o algo por el estilo, prácticamente yo me he encargado de la manada este último año.
Asiento. Siento un peso menos sobre mí, realmente no quería que Jared retara a un duelo a Jackson, no podría perdonármelo.
—No se, yo creo que Jackson si quiere que madures. Digo, si al final solo quisiera que madures simplemente te diría que en un año te dejaría el puesto y listo. Tal vez, él quiere que le demuestres algo.
—Si, quizás tengas razón...
Jared deja de hablar de golpe, comienza a olfatear en el aire. Alzó una ceja y también comienzo a olfatear. Abro los ojos asustada, me pongo de pie lo rápido que puedo. Llegó al lado de Jared y con mi cadera lo empujo. Saco la tapa del sartén y hago una mueca.
—Mis hamburguesas. Jared, quemaste mis hamburguesas.
Lo miro con una ceja alzada, el maldito quemo mis hamburguesas.
—¡Oye! no me mires mal, tu también estabas acá conmigo, no soy el único que cocina.