Mi pícaro Mate.

Capítulo 27.

Mi cabeza duele, mis ojos pesan.

El sonido de una gotera es lo único que logró captar, junto a una respiración, ¿Respiración?

Logro abrir los ojos y lo primero que veo es un techo de cemento, con la algo borrosa miro a mi alrededor, todo parece de cemento, pero hay algo que me llama la atención, hay una reja, y una luz, na luz que logra iluminar la reja y un poco de lo que supongo corresponde a un pasillo.

Todo lo siento demasiado familiar.

—Jade —Escucho un susurro.

La veo, veo a Tania sentada al borde de la reja. Mi corazón se acelera, ¿porque todo se me hace tan familiar? ¿Donde mierda estoy? ¿Qué fue lo que sucedió?

—Tania —Susurro igual que ella, tengo la garganta seca, como si no hubiese consumido agua en días.— ¿Dónde estamos?

Con esfuerzo logro sentarme en el lugar donde estaba recostada. Realmente fue un esfuerzo poder sentarme, mi cabeza me esta matando.

Siento un punzada en la parte trasera de mi cabeza. Rápidamente llevo mi mano a esa zona, pero siento mi cabello seco, como si algo lo cubriera.

—No, Jade. —Tania se me acerca, aun veo borroso ¿Que me sucedió? —. Sangraste mucho, no te toques, puedes volver a abrir la herida.

—¿Sangrar? ¿Por qué?

Mi vista comienza a ser más clara, puedo observar con mayor detalle mi alrededor. Estamos en una celda, de eso no cabe duda, ¿Pero por qué? ¿Cómo llegamos acá?

—¿Que paso?

Tania me mira fijamente y se muerde el labio inferior nerviosa, sus ojos se llenan de agua pero aun asi trata de sonreirme.

—Escuchamos unos ruidos, salí a ver que era y alguien trató de atacarme, por suerte había un palo con el cual puede golpearlo pero en eso tú saliste y... Jade, alguien te golpeó, no alcancé a ver su rostro pero después de eso alguien me golpeó a mí —Tania solloza y con cuidado la abrazo, siento como si un camión hubiese pasado por encima mio—. Se que estuve algo consciente en el trayecto, lose y lo que escuche me aterra.

Siento un nudo en mi garganta. Los recuerdos de mi sueño y lo que sucedió después de eso llegan a mi mente, como también que llame a Jared.

—¿Que escuchaste?

—Escuche...Escuche la voz de Jake, estoy segura que escuche la voz de Jake.

Mi respiración se corta, ¿Mi hermano? el nudo en mi garganta desapareció y en su lugar quedó en una especie de trance. No puedo moverme, no puedo hablar, solo siento como respiro y parpadeo. Por mi mente pasan miles de cosas.

Si llama a Jared, no logro recordar si contesto mi llamada, pero por lo menos la va a ver y me llamara, si no le contesto su llamada va a preocuparse y tratará de contactar con mi familia, mi familia le dirá que no saben donde estamos, entonces nos buscará. Pero si Tania está segura de que escucho la voz de Jake, mierda. Este lugar en serio se me hace muy conocido, ¿Si Jake nos trajo a su celda? ¿Si estamos en las celdas de mi manada? nunca van a buscarnos acá.

Siento un golpe en mi mejilla, es sutil pero lo suficiente fuerte como para volver a la realidad.

Me siento mejor a como estaba antes.

Logro ponerme de pie y caminó hacia las rejas, miro por el pasillo de esta y hay un par más de celdas. Muchos cuestionamientos pasan por mi mente, nunca pensé que estar en este lugar, estar encerrada en una celda como tienen a los demás lobos, vampiros y/o otros seres sobrenaturales que llegan a sitios causando destrozos, literal esto se siente como la cárcel. Los humanos tienen carceles, y nosotros también. Y ahora estoy en una cárcel, en la cárcel de mi familia.

—¡AYUDA! —Comienzo a gritar con desesperación. El recuerdo de que hay guardias en los alrededores, arriba llega a mi mente. —¡AYUDA! ¡ESTAMOS AQUÍ!

—¿Qué haces?

Pregunta Tania llegando a mi lado, aún tiene los ojos llorosos.

—Seamos honestas, Tania. Si escuchaste la voz de Jake, ¿Qué probabilidad hay de que estemos encerradas en las celdas de Moon?

Los ojos de Tania se abren asombrados y veo como una luz de esperanza pasa por ellos.

Con una sonrisa en el rostro Tania comienza a gritar incluso con más fuerza que yo, comienza a patear la reja y a sacudirse como loca.

La gotera que me despertó ahora cae sobre mi. Miro el techo y cierro los ojos con dolor, la maldita gotera cayó en mi ojo derecho, mierda.

Me froto los ojos desesperada, pero quedó estática con un pensamiento. Una lágrima rueda por mi mejilla. No estamos en Moon.

—Tania —Sollozo—. No estamos en Moon.

Mi prima deja de gritar y golpear la reja. Voltea a verme seria.

—¿Qué estás diciendo?

Yo solo asiento y me muerdo el labio inferior.

—En Moon... Las celdas de Moon están bajo tierra y acá —Señaló la gotera—. Acá cae agua, Tania. No estamos bajo tierra.

—Se pueden callar —Una tercera voz se escucha y nuestro silencio se hace presente.

Tania me mira aterrada y yo le devuelvo la mirada, no se si igual o incluso más aterrada que ella, no estamos solas.

—¿Quién eres? —Pregunto. Por un instante temí que mi voz sonara temblorosa, pero no fue así.

—Esa pregunta la debería hacer yo. —Era un hombre, de eso no cabía duda, solo que su voz. Su voz sonaba cansada y áspera, como si no hubiese comido o bebido líquidos hace un tiempo.

Unos pasos se escuchan, suenan con fuerza contra el suelo, como si quisiera llamar la atención.

—Veo que ya despertaron.

Miro a la persona que tengo frente a mí. Quiero vomitar, quiero llorar, ¿Por qué?

—Yo te mato, hijo de puta. —Gruñe Tania y se acerca a la reja, pero los barrotes impiden que logre dañar a Brad.

—Yo también te extrañe, amiga mía.

Tania y Brad, ambos fueron amigos de niños, por lo menos hasta que comenzaron a tener más cosas en común conmigo.

—¿Ahora que quieres? No te basto todo lo que me hiciste en la manada de los pícaros, ¿Verdad? —Rio y comienzo a aplaudir, Brad definitivamente saca lo peor de mi—. Pues vete a la mierda, lo que sea que quieras de mí no lo vas a obtener, primero muerta.




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