TANIA.
Verlo ahí, de pie frente a mí hizo que la sangre que corría por mi cuerpo se calentara de rabia. Tengo rabia, ese maldito infeliz nos estuvo engañando todo este tiempo.
Yo lo mato.
Sin pensarlo corro hacia él, hacia Derek y no dudo en saltar y comenzar a golpearlo.
—Maldito infeliz, yo te mato. Eres una basura —Comienzo a arañarlo, pero al ver su rostro asustado me detengo.
Derek susurra un par de palabras las cuales son incomprensibles para mi oídos de licántropo, más no es que no pueda escucharlas, si no que no las entiendo, como si se tratara de otro idioma.
Los vampiros que lo acompañaban se van, nos dejan solos como si nunca me hubiesen visto y de un segundo a otro Derek me está abrazando.
Me quedo estática del asombro, hasta que entro en razón y lo alejo, pero sin poder evitarlo lo golpeó. El sonido de la palma de mi mano contra su mejilla fue un sonido completamente placentero.
—Eso me dolió
Estoy por darle otra cachetada pero es más rápido y toma mi mano antes de que impacte nuevamente contra su mejilla.
—Suéltame —Murmuró con los dientes apretados.
—¿Cómo llegaste acá? ¿Ian lo sabe? —Pregunta Derek ignorando lo que le pedí.
—Eso a ti que te importa —Río—. Eres un mierda Derek, estás con los vampiros. Cuando ayudaste a Jade a volver a Moon pensé que estabas con nosotros, pero veo que me equivoque.
Derek frunce el ceño y negó frenéticamente.
—Estoy con ustedes. Fue Jared quien me mandó acá de encubierto, Clan Este está metido en algo muy turbio y me mandó a investigar.
Abro la boca asombrada, ¿Que?
—Espera, ¿Estamos en Clan Este? —Pregunto y Derek asiente. Mierda, eso quiere decir que en estos momentos estamos en Canadá y no es Estados Unidos. Será más difícil aún que nos encuentre.
—¿Tania, estás bien? —Escucho el grito de mi hermano mayor.
Miró a Derek y miró la celda de mis hermanos. Quiero estar con ellos.
—Necesito que me pongas en la celda de mis hermanos, y también que busques a alguien.
Derek me mira y asiente. Aun no estoy completamente segura de su confianza, pero es la única opción que tengo en estos momentos, nadie más es tan confiable como Derek en este lugar, teniendo en cuenta que aun no le creo mucho su historia de que Jared lo mandó a investigar.
Derek me lleva hasta la celda de mis hermanos y la abre, en cuanto tengo un pie dentro corro a los brazos de Tita. Realmente lo extrañe mucho.
—¿Quién es él? —Pregunta Tita aun en el suelo, su estado comienza a preocuparme al igual que el de Teudis.
Camino hacia Teudis y lo veo tendido en el suelo, si su cuerpo no se moviera debido a su respiración, mis pensamientos respecto a su estado serian muy diferentes.
—¿Están haciendo pruebas con ustedes? —Le pregunta Derek a Tita y este lo fulmina con la mirada.
—Es de confianza, o por lo menos eso creo.
Tita me mira a mi y mira a Derek.
—¿Lo conoces? —Pregunta.
—Algo así, por lo menos se que es de confianza de mi mate. O eso creo.
Derek se aclara la garganta y llama nuestra atención.
—Les traeré algo para que se recuperen —Murmura Derek saliendo de la celda.
—¿Encontraste a tú mate? —Chilla Tita y tengo ganas de reír, pero Jade pasa por mi mente.
—DEREK —Lo llamó antes de que se vaya. Derek me mira con las cejas alzadas—. Me trajeron junto con Jade y Brad se la llevo. Por favor, debes encontrarla antes de que le suceda algo.
Escucho como el corazón de Derek se acelera y al mismo tiempo palidece. Se que se volvieron buenos amigos.
—Mierda. — Derek frota su cara con desesperación.—Buscaré a Jade, tú llama a Jared.
Un móvil es lanzado hasta la celda, es el móvil de Derek. Este nos encierra con llave y comienza a correr rumbo hacia algún sitio, solo espero que encuentre a Jade sana.
JARED:
Miro la cara de mi padre serio.
Jade me llamó anoche, pero no me dijo nada y ahora no contesta mis llamadas. Por alguna razón tengo un mal presentimiento y quiero ir rápido con ella, pero hay alguien que lo impide, y esa persona está justo frente a mí.
—No es no, Jared. Acabas de llegar ayer y ya quieres irte, debes aprender a estar lejos de ella por un tiempo. —Gruñe mi padre.—Entiendo perfectamente que ahora quieras estar con esa mocosa, después de todo solo vino a arruinar nuestra manada mientras tu no estabas.
Él que gruñe ahora soy yo, no me gusta como mi padre habla sobre Jade, es mi compañera y él debe respetarlo.
—No me mires con esa cara— Jackson bebe de su taza de café, la saborea y continua observando fijamente mi rostro—. ¿Quieres estar con ella? perfecto, cuando seas el alfa haz lo que quieras y deja entrar a quien se te dé la gana a esta manada, pero por el momento yo soy el alfa y no pienso ceder mi puesto hasta que veas que estás capacitado.
Golpeó con fuerza la mesa de la cocina, ¿Cuando cambió tanto? o quizás es que siempre Jackson ha sido así. En momentos como estos quisiera tratarlo como el anciano que es, como mi abuelo. Pero el recuerdo de que él fue la persona que me crió a mi y a Summer siempre impiden que le diga abuelo. Puedo decirle padre o Jackson, pero nunca abuelo, simplemente las palabras no salen.
—¿Por qué tanto resentimiento hacia Jade? —Preguntó con los dientes apretados, debo ir a verla. No tengo ningún contacto de su manada como para saber como se encuentra.
—Ya he dicho esto antes. Ella solo llegó a arruinar nuestra manada, desde que puso un pie en este lugar descuidaste todo, incluso desapareciste. Antes, hijo antes tú salías a conquistar territorios, eras imparable. Todo el mundo nos conocía y nos temía, éramos los pícaros que destruyen manadas. —Jackson termina su café, se pone de pie y comienza a lavar lo que ensucio—. Desde que la conociste cambiaste, te fuistes y ahora solo quieres estar con ella.
—Es que tu no entiendes, papá.
Jackson ríe.
—Hay otra razón por la cual Jade no me agrada, pero una de ellas es esa. Quieres ser un alfa y no sabes distinguir entre tus obligaciones como futuro alfa y tus obligaciones como compañero. Cuando puedas hacer ambas cosas sin importar la distancia, me hablas y considere ceder mi puesto —Veo como se limpia las manos—. Por el momento no tengo más que decir.