Roberto, impactado por el parecido de la joven con su amada Mía, no pudo contenerse y entró a la heladería.
—Hola, disculpa... ¿trabajas aquí? —preguntó Roberto tartamudeando.
—Sí, ¿en qué lo puedo ayudar? ¿Quiere un helado? —respondió ella con una sonrisa amable, sin imaginar que acababa de cambiarle la vida al hombre frente a ella.
—En nada... o mejor dicho, ¿cómo te llamas?
—Victoria... Victoria Ortega.
—Mucho gusto, Roberto Piepoli.
Victoria, entre risas, pensó que él le mentía con un nombre tan elegante. Roberto, para demostrar su sinceridad, le mostró su documento de identidad. Sorprendida y apenada, ella le pidió mil disculpas. Él, con el corazón acelerado, le dijo que solo la disculparía si aceptaba comer un helado con él. Victoria aceptó encantada, volando a pedirle permiso a su jefe, el señor Juan.
Mientras charlaban y reían, el teléfono de Roberto interrumpió el momento: era un aviso de que su avión hacia Europa salía en 30 minutos.
—Perdóname, Victoria, pero si no llego en media hora pierdo el vuelo —dijo él desesperado, entregándole su número de teléfono—. Llámame, por favor.
—¿Te vas? ¿A dónde? —preguntó ella con tristeza.
—A Europa por negocios... pero vuelvo pronto. Eres maravillosa.
Roberto le tomó las manos, se las besó y salió corriendo. Pero al llegar al aeropuerto, se detuvo en seco. "¿Qué estoy haciendo? Acabo de encontrar a Mía otra vez y me voy... No, esta vez no te voy a perder". Canceló el viaje de inmediato, dándole gracias en silencio al espíritu de Mía por cumplir su promesa de estar siempre con él.
El Secreto de la Mansión
Mientras Roberto intentaba localizar a Victoria —quien lamentablemente había perdido el papel con su número—, el destino movía otras piezas. Roberto contactó a Estefanía y le pidió un favor desesperado: encontrar a la chica de la heladería "XXX".
Estefanía y Karen llegaron al lugar, pero el dueño se negó a dar información personal de su empleada. Sin embargo, logaron conseguir su dirección y llegaron hasta una casa humilde en un barrio cercano. Al entrar, el tiempo se detuvo: Victoria era la viva imagen de Mía. Karen casi se desmaya del impacto.
La abuela de la joven, Bernardaelena, sospechaba lo que ocurría. Al verse acorralada por las preguntas de las amigas, Victoria les pidió que se retiraran. Pero la verdad no tardó en salir a la luz: Victoria era la hermana gemela de Mía.
Años atrás, Evangelina había mandado a construir esa casa en secreto para regalar a la niña y deshacerse de ella, manteniéndola oculta en la pobreza mientras le enviaba una mensualidad al banco para "lavar su culpa". Cuando las jóvenes descubrieron la verdad, planearon decírselo a Mauricio, pero Evangelina las amenazó de muerte si mencionaban una sola palabra de que la hermana de Mía estaba viva.
Sombras y Caídas (30 de junio de 2010)
Mientras el misterio de las gemelas hervía en silencio, otros personajes enfrentaban su propio destino:
Denis: Sintiéndose dueña de la mansión, derrochaba dinero y andaba en un convertible nuevo. Sin embargo, volvió a caer en las drogas y trataba a la Nona de la peor manera. Planeó un auto-secuestro para sacarle dinero a sus tíos, pero su amante la traicionó al enterarse de que ella estaba con otro hombre. Mauricio, al descubrir la verdad, la echó de la casa sin nada.
Nicky: El hermano de Adán terminó en prisión. Fue a bailar a una "taguara" sin saber que el dueño era un traficante apodado "Bal". Durante una redada policial, lo encontraron hablando con Osbaldo. Aunque Osbaldo salió libre por sus contactos con agentes del gobierno a quienes también les vendía mercancía, Nicky quedó atrapado en un juicio porque le encontraron una pequeña cantidad de droga en el bolsillo.