Mi piedra preciosa

Capitulo 6 FIN: El Legado de la piedra preciosa

Pasaron dos años desde que la verdad salió a la luz. La vida de los Serrano Vílchez cambió drásticamente, pero por fin, la paz reinaba en sus corazones. Victoria no solo se adaptó a su nueva familia, sino que demostró tener el mismo talento brillante de su hermana. Se convirtió en la pieza fundamental de la empresa, trabajando codo a codo con su padre, Mauricio, y su hermano, Alejandro.
​Roberto, fiel a su palabra y a su amor, nunca se separó de ella. Juntos lograron que la empresa "Vílchez & Piepoli" fuera reconocida en toda Europa y Venezuela.
​Un domingo por la tarde, Roberto y Victoria decidieron visitar el cementerio. Llevaban un ramo de rosas blancas, las favoritas de Mía. Al llegar frente a la lápida de mármol que decía "Mía Alejandra: Nuestra Piedra Preciosa Eterna", se quedaron en silencio por un largo rato.
​—¿Sabes? —dijo Victoria, rompiendo el silencio— A veces siento que ella me guía. Siento que cuando diseño una joya, es su mano la que dibuja conmigo.
—No tengo duda de eso —respondió Roberto, rodeándola con su brazo—. Ella prometió estar siempre con nosotros, y cumplió su promesa de la manera más hermosa: dejándote a ti en mi camino.
​Dejaron las flores y, antes de irse, Roberto se agachó y besó la fotografía de Mía en la lápida. Luego, tomó la mano de Victoria y caminaron juntos hacia la salida, bajo un sol radiante que parecía bendecirlos desde lo alto.
Meses después, se celebró la gala de joyería más grande del país. Victoria subió al escenario para recibir el premio a la "Mejor Diseñadora del Año". Llevaba puesto el vestido rojo que Mía le regaló a Karen, ajustado a su medida, y un collar de diamantes que ella misma había terminado de pulir.
Frente a todos los empresarios que alguna vez la ignoraron por ser "la chica de la heladería", Victoria levantó el trofeo y dijo:
—Este premio no es mío. Es de la mujer que me enseñó que el valor de una joya no está en su precio, sino en la fuerza del alma que la porta. ¡Por ti, hermana!
Desde la primera fila, Mauricio lloraba de orgullo y Roberto la miraba como quien mira un milagro. Evangelina, sola en su miseria, veía la escena por televisión, sabiendo que la hija que despreció era ahora la joya más brillante del mundo.



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En el texto hay: drama, piedras magicas, drama amor

Editado: 08.04.2026

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