Mi primer amor

Capítulo 26. Detención

—¿Que color te gusta más? —Irritante voz a mi lado Hace tronar mis tímpanos—. ¿Rosa o morado?

—Lo que sea, se te da bien Amber —Lo cierto es que la voz de Matías no sonaba tan convencido—. Aparte falta un mes para el baile de otoño Amber, deberías preocuparte por cosas importantes como las calificaciones, los exámenes se aproximan.

Río mentalmente, Amber no es una chica con buenas calificaciones... Yo tampoco lo soy pero yo suelo pasar más desapercibida que Amber.

La maestra de teatro se había retirado a contestar una llamada que al parecer era "importante" por lo que nos pidió que nos quedáramos sentados en un círculo en el escenario, claro está que con nuestras parejas, por eso me he aventado toda la plática entre Matías y Amber. Mi amigo Adam está del otro extremo del círculo por lo que realmente no me quedo de otra más que escucharlos hablar.

—Hablando de calificaciones —Habla Matías; pero su cara se dirige a mi y me observa fijamente—. ¿Te parecería bien estudiar el viernes Alison?

¿De donde salió todo esto tan repentinamente?, trato de buscar con la mirada a mi amigo para que me saque de esta situación un tanto incómoda. Pero el está platicando con su pareja por lo que no me presta ni la más mínima atención. Mi mirada regresa a Matías, en el se ven unos ojos tan soñadores, que debo de aceptar que me dan ternura.

—Planeaba hacer con mi amigo Adam —Mentira, estudiar no es lo mío. Pero eso no lo tenía que saber mi vecino.

—Soy mejor que el en matemáticas —Su tomo de voz no suena de alguien que quiere parecer superior, si no más bien un hecho.

Y tiene razón, ya que en el examen de Matemáticas de ensayo que se llevo a cabo hace dos Semanas Matías obtuvo uno de los porcentajes más altos por arriba de Adam.

Trago saliva. Amber nos observa, si esto fuera una caricatura apostaría que por su orejas estaría saliendo humo y sus ojos estarían rojos yen lugar de pupilas tendrían dibujos de bombas a punto de estallar. Lastima que esto no es una caricatura, aunque su cara esta roja. Le sonrió de lado a Matías.

—Está bien, el viernes —Le apuntó con el dedo a su pecho—. Solo porque te fue mejor que a Adam, y vives más cerca de mi casa.

Él levanta sus manos en forma de rendición, pero en su sonrisa hay satisfacción. Estupido Matias, ya no se muy bien a que estamos jugando.

—Está bien, no tengo ningún problema cuáles sean tus razones —Me guiña un ojo—. Lindura.

Y lo último lo Susurra, no se si es porque nadie más quiere que lo escuche o se dio cuenta que escucharlo me pone incomoda, y más porque todo mundo lo puede escuchar.

—No lo digas —No ruego por que no lo diga, le ataco para que no lo haga—. Aquella palabra que no tiene ningún significado para ti.

—¿Y quien dice que no la tiene? —Enarca una de sus cejas—. ¿Realmente crees que soy la clase de chicos que dicen cosas por que si?

Trago saliva. Si soy honesta, no se que clase de chico es. 
En un inicio me imaginé que era un tanto reservado y por eso me agradaba, ya que no trataba de llamar la atención y si lo conseguía era por el simple hecho de que era porque las chicas del instituto siempre lo rodeaban. Pero por eso logro popularidad o bueno se empezó a escuchar más y más en los corredores, porque no le prestaba atención a ninguna chica. 
Me imaginé que era amable, ya que siempre andaba sonriendo de lado y sin ninguna preocupación... Y era sólo amigo de Amber, a pesar de todo la aguantaba y se notaba que no tenía ningún interés particular en ella, solo se comportaba amable. 
Y misterioso, ya que no se el motivo por el que realiza ciertas acciones. 
Y ahora un descarado conmigo, y eso me hace enojar.

—¿O que clase de chico crees que soy, Alison? —¿Acaso leyó mis pensamientos?—. Porque te lo dije, me interesas. No voy diciéndole lindura a nadie más que a ti.

Me rehuso a creerlo. O bueno ya no tanto, sueña muy seguro de si. Y lo dice enfrente de varias personas.

En eso Amber trata de llamar su atención, y lo logra por un par de minutos y simplemente lo consigue porque abraza a Matías, eso provoca que este retroceda un poco y me empuje a mi, trato de no inclinarme ya que si no empujaría a mis compañeros y así sucesivamente.

—Amber deja de comportarte como niña pequeña —Lo más sorprendente es que soy yo quien pronuncia aquella oración. 

Me tapo mi boca con ambas manos mientras enarco una ceja. De-mo-ni-os. Si Amber ya me odiaba acaba de firmar mi sentencia de muerte. Amber podía ser muy dulce y comportarse como una niña infantil. Pero cuando se enojaba y más con chicas... Podía decir que no me gustaba meterme del todo con ella.

Un gruñido con ojos de odio me traspasan, trago saliva, esto no es bueno.

Y sin más, de un segundo a otro Amber ya no estaba encima de Matías. Se encontraba encima de mi, todo mi cuerpo cayó por completo en el piso frío del escenario, mientras las manos de Amber me sostenían las mías. Mis manos se encontraban inmovilizadas a lado de mi cabeza, todo su cuerpo cubría el mío. Una desventaja, mediamos casi lo mismo por lo que teníamos un peso similar por lo que podía conmigo. Trate de moverme mientras gruñía.

—¿Que es lo que sucede bella durmiente? —¿Que demonios Amber?—. ¿Que acaso no te puedes mover debido a la flojera que te cargas?

—¿Estas demente? —Pero no se lo digo reclamando si no en broma, se que esto le molestará.

Y es lo que haré hecharle más leña al fuego.

—¿De que te ríes? —Sin duda se volvió loca por atacarme.

¿Pero en serio crees que te dejare que te burles de mi? ¿Y sobre todo lanzarte contra mi? Estás muy equivocada Amber. 
Así que en un movimiento rápido tomó sus manos y me impuso para regresar arriba y ahora estar encima de ella. La única diferencia es que con una sola mano tomo ambas de sus manos colocándolas por encima de su cabeza.

—De lo loca que puedes ser al crear un espectáculo como este Amber —Y es cierto, ¿Que demonios le pasa por su cabeza?.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.