Mi primer amor

Capítulo 29. Lo se

No, no, no, no. Lo que me faltaba, puse la alarma equivocada y ya voy tarde, perderé el autobús. 
Ahg lo que me faltaba, mitad de la semana y ni si quiera puedo levantarme temprano un miércoles. 
Todo sería más sencillo si tuviera un carro, sin duda necesito ahorrar por lo menos otro año para poder conseguir la mitad de dinero para un carro decente.

—Vas tarde —La realidad de mi mamá no me agrada mucho.

Me encuentro cepillándome los dientes mientras trato de abrocharme las agujetas de los tenis, gracias a eso casi consigo caer. Me sostengo de la pared y si está no hubiera estado lo más probable es que una buena caída al suelo hubiera estado fatal.

En eso el timbre suena y tanto como mi mamá y yo nos observábamos. ¿Quien podrá ser a esta hora? Mi mamá se levanta mientras yo termino de cepillarme los dientes. Y tomo mi mochila con una mano.

—Buenos días señora McNath, espero no estar molestando —Apenas puedo escuchar la voz de la persona que llego.

Pero sin duda es más el tonto de Matías.

—No pasa nada Matías —Y de nuevo aquella voz risueña de mi madre, diosito ya llévame—, ¿En que puedo ayudarte?

Me pongo mi mochila al hombro, y empiezo a caminar por la sala.

—Venía a recoger a Alison para llevarla a la escuela y no haga mucho esfuerzo —Me congeló un poco.

¿Viene por mi? ¿De nuevo?

Sin más lo veo parado en la puerta principal con sus manos en los bolsillos.

—Oh eso será Perfecto, ya que la chica acaba de perder el autobús —La sonrisa de mi madre no me agrada en lo más mínimo—, que oportuno Matías. Espero que no haya sido mucha molestia venir hasta acá.

—Mamá, Matías es el vecino de dos casas hacia abajo —Los ojos de mi mamá se baten mucho como si hubiera recordado algo—. Así que no creo que haya sido mucha molestia venir hasta aquí.

—¿Y por qué no te ha llevado antes al instituto?

—¡Mamá, esas cosas no se dicen! —Me sorprendió mucho su descaro.

—Lo lamentó mucho señora McNath —Ambas volteamos hacia con él—. Ha sido muy descortés no haber llevado a su hija antes al instituto, pero no se preocupe. A partir de ahora en adelante me encargaré de eso.

—Eres un gran chico Matías —Y con ello se da la vuelta de nuevo a la cocina—. Cuida bien de mi hija.

¿Que Se supone que significa eso? ¿Por que ella soltó algo como esa bomba y después de va tranquila? Sin duda mi madre está loca. 
Matías toma mi mochila y empieza a caminar.

—¡Oye, regrésamela! —¿A que está jugando?

Ahora resulta que se puede comportar encantador. 
Pero no tiene sentido que le grite, ya que su carro está estacionado enfrente de mi casa y este sube la mochila a la cajuela.

Me detengo, esta seria una escena que toda chica de mi instituto estaría rogando por, y yo lo único que quiero es que me deje hacer mis cosas. Después lo veo dirigirse a la puerta del copiloto, y abre la puerta. Abro mi boca, ¿En serio ha hecho eso por mi?

—¿Te vas a quedar todo el día mirando con cara de sorprendida? —Su pregunta me saca de mi mundo—, o ¿Vas a subirte por las buenas Alison?

—No consideró aquello una opción —Sonrió de una forma distorsionada ya que no se como sería una forma mala.

Pero a pesar de aquello no me muevo de donde estoy. 
Él pone una sonrisa un tanto arrogante y frunzo el ceño, antes de decir algo es demasiado tarde porque se mueve muy rápido y me termina cargando como si fuera un costal de papas.

—¡Bájame Matías! —Empiezo a patear y golpearlo; pero para ser flaco parece fuerte.

De hecho es bastante fuerte como para tenerme en su hombro y sostenerme de las piernas con un brazo. 
Solo siento su risa recorrer por todo mi cuerpo, ¿Acaso soy una broma para él? 
Sin más veo cómo todo mi cuerpo empieza a bajar de nuevo, pero me sorprende que ahora esté sentada. Observó a Matías a los ojos; y lo que más sorprende es ver que me está poniendo el cinturón de seguridad.

—¿Por qué haces todo tan complicado, lindura? —Es difícil pelear con él, así que solo le saco la lengua mientras me cruzo de brazos—, quita esa expresión, no se te da estar enojada.

Y con ello ya no veo a Matías en mi vista y escucho el ruido de mi puerta cerrarse y unos segundos después abrirse de nuevo otra puerta. La de Matías, como no quiero verlo ni hablar con él me dedico a observar primero su carro. 
Para mi sorpresa hay alguien en el asiento de atrás. Doy un brinco en el asiento, si que me asuste.

—Vaya escena que has hecho —Sus ojos de cruzan con los míos tras el retrovisor—. No cualquiera le hace una escena a Matías cuando esté da viajes gratis a chica.

Gruño ante su comentario. Es el hermano menor de Matías, tal vez tenga quince por ahí.

—No soy cualquiera —Le reclamo.

Ni si quiera sé porque se lo dije, no me importa que piense él de mi respecto a Matías.

—Si, de eso ya lo he notado... Alison —Su tono de burla sigue sin agradarme.

Volteo mi cuerpo para poder verlo cara a cara a "Tommy", este sonríe como si hermano y por alguna extraña razón eso provoca que me ponga un poco nerviosa.

—¿Como sabes su nombre? —Matías si que sonó muy sorprendido.

Y no entiendo porque, me imaginé que su hermano le habría contado sobre nuestra pequeña aventura con Frederic. O tal vez no le pareció importante o raro mencionar.

—La otra vez la salude porque estaba con Frederic —En su jardín...

Lo bueno es que no agrego eso, ya que en esa semana lo hice por Aranza, y ahora quería causarle celos, y por muy raro que pareciera lo estaba consiguiendo porque no me costó nada en hacerlo, en que el se me acercara. Y eso también parece muy raro y fácil.

—Oh... —Fue lo único que soltó Matías.

¿Un simple "oh"? 
¿Que debería de significar aquello? 
Pero lo que si puedo observar es que aprieta de más el volante.

Por el retrovisor veo como Thomas nos observa a ambos con una sonrisa divertida, después este regresa su mirada a su celular. 
Y yo hacía la ventada que tengo en mi lado derecho.




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