Mi primer amor

Capítulo 37. Ojos rojos

─¿Por qué alguien como él se fijaría en alguien como tú? ─Gruño mientras bajo mis papa a la francesa mordida a la mitad y la dejo con las demás papas.

─¿Qué acaso no hay nadie mas interesante para molestar Amber? ─Me le quedo viendo feo—. ¿En primer lugar por qué estás sentada aquí?

Ahora que lo pienso ni la menor idea de porque Amber está sentada aquí, primero llego a observarme mientras comía y pensé que si la ignoraba todo iba a estar bien. Después de eso saco aquella pregunta.

—Eres algo bonita.

—¿Gracias? —Entrecierro mis ojos ante su confesión.

—Pero... No tienes mucha gracia —Ahora ruedo los ojos—. Es en serio, ¿Por que alguien que puede tener cualquier chica que él desee, un poco más agraciada, te quiere a ti?

—No lo se, me he cuestionado aquella pregunta las últimas semanas.

—Es que... ¡No lo entiendo! —Varias personas ya nos habían observado por un buen rato, pero no creo que sepan de lo que estamos hablando.

—No tienes algo espectacular que llame la atención de un chico —Me muerdo el labio—. ¿No te lo has preguntado? ¿Cuál es el verdadero motivo por el cual se fijó en ti?

Si, cada rato me lo pregunto.

—Eres un poco víbora a veces Amber —Le Suelto sin ninguna preocupación.

Entonces empieza a reír, mientras coloca su cachete sobre su mano, su brazo está recargando casi enfrente de mi.

—Oh querida McNath, podré ser muchas cosas, pero aquí entre nos ambas sabemos quien es la verdadera víbora del lugar —Apunta con la cabeza a donde están mis amigas formadas en la espera de la comida, y tengo una pulsación fea al momento de ver de espaldas a Aranza—. Siempre lo ha sido, y vaya que lo sabe disimular muy bien. Siempre lo supe y tenía razón, pero casi nadie lo ve.

—Lo se —Ambas nos quedamos observando como si fuera un duelo de miradas.

—Escuché por ahí que está enojada contigo —Río por lo bajo—. ¿Está enojada contigo por la misma razón que yo?

—Solamente te haces la tonta Amber, te subestime a decir verdad —Continuó comiendo mis papas—. Piensa que le quite algo que es suyo.

—Que es MÍO —Recalca mucho el "Mío" y eso me da un poco de miedo.

—Estas un poco loca Amber, no puedes llamar algo tuyo cuando la otra persona no te corresponde, no es un objeto ─Cierro mis ojos ya que siento que me lanzará agua o se volverá a lanzar en mi, pero cuando pasan varios segundo y no ocurre nada los vuelvo a abrir─, ¿Por qué no te estas defendiendo?

Me observa por varios segundos con el ceño fruncido. ¿Qué es lo que le ocurre ahora?

─Imagine que defenderías a tu amiga a decir verdad ─Se acerca mas a mi, como si eso fuera posible aun más, abre muchos sus ojos sorprendida pero mostrando una gran sonrisa─. Lo sabes, pero aun así sigues aquí cone ella... ¿Por qué?, no... Pregunta incorrecta.

En ese momento entra Matias platicando con otros chicos entre ellos Frederic, no me presta atención y eso me tranquiliza mucho.

─¿Es acaso por alguien?

─No tiene sentido lo que preguntas querida Amber ─Ruedo los ojos mientras la observo fijamente, es astuta debo de aceptarlo, una cara bonita que oculta lo que es, así es la sociedad. Aunque sigue estando loca─. Sigo aquí porque...

¿Recuerdan todos los momentos embarazosos por los que pase? Mis caídas, Amber siendo lanzada hacia a mi, el agua cayendo en mi de Amber, el licuado de Matias, mis dormidas en clases, entre otras cosas, ¿Las recuerdan? Porque en efecto, yo recuerdo cada una de ellas como si hubieran sido recientes.

Pero hay limites ya que todo aquello me importaba en lo mas mínimo, la dignidad realmente cae cuando alguien a la que solías llamar amiga te tira su comida encima.

─Así que empezó el espectáculo ─Amber se levanta de la mesa mientras el espagueti con salsa cae por toda mi cabeza.

Es tanto el espectáculo que ni me molesto en gritar o sorprenderme, como si algo en mi sabia que este momento llegaría.

Claro que no esperaba que comida empezara a cae por mi cabeza, pero no me sorprende mucho la razón.

─¿Como pudiste? ─Me grita como una total loca.

Sin duda es aquí el momento en el que decido si aguantarme todo como siempre o explotar de una buena vez.

─Sabes muy bien lo que siento por él ─Obsesión se llama, cariño. No es un sentimiento puro─, te lo dije y lo deje muy en claro, y tu vas de arrastrada a tratar de llamar su atención. Me das pena.

Aprieto tanto mis dientes que estos empiezan a rechinar. Una cosa es aguantarse para evitar el conflicto, y otra es que te humille enfrente de toda la preparatoria.

Agarro el espagueti que esta cayendo por mi cabeza y se lo lanzo, ella grita como un perro indefenso.

─A mi no me llamas arrastrada, Aranza... Porque si hablamos de esa manera, esa serias tu reclamando alguien que no es tuyo ─Me observa con los ojos muy abiertos, supongo que imaginó que no le respondería y agacharía como todo el mundo lo hace─, ¿Piensas que puedes venir a reclamarme algo que yo no controlo?

Me acerco a ella, se que soy mas chaparra que Aranza pero su estatura no me intimida en lo mas mínimo, doy otro paso y la empiezo a empujar con mis manos.
Y continuó hablando.

─¿Crees que puedes hablarme de esa manera porque nadie te ha reclamado jamás? —Sus ojos dicen que estoy en lo correcto—. Estoy cansada de ti, de tus caprichos, tu necesidad de destacar entre todas nosotras y tu poca importancia por alguna de nosotras.

—¡Yo me preocupo por todos! —Tiene el descaro de decirlo en voz alta.

Me detengo y la dejo de empujar, empiezo a reír mientras trato de quitarme el espagueti que todavía tengo por mi cuerpo.

—Mentirosa —Le sonrió mientras hago una mueca—. Tú solo te preocupas por ti, y quieres las cosas para ti. Hablas de ti en todo momento, ni si quiera en los últimos años te has preocupado realmente por ninguna de nosotras, solo sigues aquí porque necesitas que alguien te preste atención.




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