Mi primer amor

Capítulo 55. FINAL

Es cierto que llegas a un punto en la vida donde muchas cosas te aburren, donde no eres alguien interesante en la vida y mucho menos aportas algo bueno a esta. Esta soy yo una chica que no destaca en la vida.

Voy a la mitad de mi penúltimo año de preparatoria, y debo de aceptar que han pasado bastantes cosas en los últimos meses desde que inició este semestre. Un resumen de ellas empieza desde que pensé que me gustaba un chico llamado Alexander, un chico llamado Matías empezó a incomodar con su presencia, Amber la chica popular de nuestra generación me atacó varias veces, recibí una apuñalada por la espalda de una ex amiga Aranza que tuve que lidiar mucho con ella, me enamoré y no del chico que me gustaba en un inicio si no del chico que no dejaba de tratar de ayudarme. Y si me enamoré por primera vez. Y aquí estamos.

La preparatoria no es nada fácil y más si se habla de las clasificaciones que se tienen.

Donde las populares molestan a los frikis, donde los jugadores de fútbol y basquetbol tratan de ligar con las chicas guapas, donde es mejor pasar desapercibido para que no llegues a ser molestada. Cosa que yo no pude lograr en esos meses, pero creo que ya estoy en algo de paz.

Hay veces en las que llegas a ese punto que cuando estás en clase, hasta llegas a ponerle atención al profesor ya que no hay nada más entretenido que eso, salirte de clase o dormir, pero como yo duermo mucho simplemente no puedo dormir en clase.

También llegas al punto de que estás harta de muchas cosas, pero sabes qué hay cosas buenas por la que te motivan a despertarte de una manera no tan negativa.

Recuerdo haber dicho que los últimos años de preparatoria podría llegar a suceder cualquier cosa para cualquiera pero jamás imagine que para mi, eso siempre lo decía mi mamá siempre pensé que el optimismo de mi madre se debía a que no quería que me sintiera mal por lo que ella estaba viviendo y podría vivir en un mundo de falsas ilusiones, pero lo cierto es qué hay cosas buenas que realmente si llegan a suceder, hay cosas positivas que si aparecen aunque el mundo no sea siempre color de rosas. Todo es cuestión de perspectiva sobre cómo ves el mundo.

Al inicio de este semestre me motivaba una cosa y esa era que pronto saldría de este infierno cada vez más cerca del final, donde pronto podría ir a la Universidad y no volvería a ver caras que me fastidian la vida, donde me imaginaba nunca ser la chica que diría la típica frase de "Los extrañare a todos, espero que estemos en contacto", porque no en efecto sigo diciendo que jamás seré esa chica. Y sigo insistiendo que si gritaría algo como "Váyanse al infierno, los odio a todos", no es que los odie porque me hayan hecho algo, si no por el contrario, no han hecho nada, pero simplemente hay personas que con verlas las odio. O eso pensaba hace unos meses atrás porque lo cierto es que ahora me dan igual si están o no, ellos sabrán que hacer con su vida al igual que yo.

Así que no, no los odio simplemente no me importa realmente lo que vayan a hacer.

Suspiro fuertemente, es la semana de exámenes donde todo mundo empieza a preocuparse realmente por la escuela y no en que comerá mañana. Son semanas difíciles por lo que uno debe de prestar demasiada atención a los repasos que estemos haciendo en clases. Una semana donde debo de poner de mi parte.

A pesar de que es pesado hago mi mayor esfuerzo para prestar atención en clases cosa que no suele suceder, al igual que trato de no dormirme en clases.

—¡Alison! —Escucho decir al profesor llamar mi nombre—, ¿Sabes la respuesta?

—¿Dos equis al cuadrado? —Lo cierto es que también estaba la opción de perderte en tus propios pensamientos e ignorar todo tu alrededor. Como usualmente suelo hacer.

Y donde al parecer no estoy cien por ciento al pendiente de la clase y con ello hago una mueca, se va a enojar un poco.

—Estoy seguro que es la respuesta de algo que tenga que ver con Matemáticas —Empieza a negar la cabeza el profesor mientras suspira, se nota su decepción—, pero estamos tratando de recordar la fecha de la colonización de America. Por favor presta atención.

En eso toda la clase se ríe, y es cierto que me gustaría pasar por desapercibida, que la vida es más fácil así en la preparatoria, pero ese no es mi caso. Porque en efecto todo este semestre ha sido un caos y si de por si no pasaba desapercibida antes, ahora mucho menos.

Me detengo a analizar todo esto un segundo... esto parece un dejavú, como si ya lo hubiera vivido hace mucho. Demasiado diría yo.

Suspiro de nuevos, mientras grito internamente.

Estoy marcada de por vida, siempre seré la chica que más se distrae en clase, cuando le hablas o hasta cuando intento leer o para cualquier caso. Esa soy yo, la chica más distraída del mundo.

—Alison... —Escucho la tenue voz de Adam tratando de captar mi atención, suspiro, ya se lo que viene a continuación, empezará con un sermón de porque no pongo atención.

Estoy apunto de decir lo mismo de siempre que no me de un sermón. Pero en eso lo interrumpe otra voz.

—Deberías de prestar más atención, digo no entiendo como confundes historia con Matemáticas realmente no tienen nada de parecido.

—Deberías haberla visto en la primera clase de Matemáticas confundió Matemáticas con historia, se rieron exactamente igual que hoy —sale confiesa mi mejor amigo a Matías.

¡Ahhh! Eso era, me pasó exactamente lo mismo la primera semana de clases en la clase de matemáticas.

—Chicos no empiecen a sermonearme por favor, lo cierto es que historia me da mucho sueño y empiezo a pensar en otras cosas que no tienen nada que ver con la clase pero MÍNIMO no me duermo ya —Adam nomas me ve y empieza a reír.

Suspiro, ambos son chicos que estudian demasiado y prestan mucha atención a clases mientras que yo soy la chica más dormilona y distraída de la clase. A veces me pregunto en serio como alguien como Matías puede salir con alguien como yo. A veces somos tan diferentes pero por alguna extraña razón nos entendemos a la perfección.




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