Mi promesa

36 | Víctor

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Emily no hablo desde que llegamos de la casa de su amiga, no quería presionarla a nada por lo que solo me mantuve a su lado para que sepa que no esta sola. Su padre nos dejo fuera de la casa de la tía de Em y nos quedamos sentados en la vereda un rato en silencio, las farolas apenas iluminaban donde estábamos sentados y el vecindario estaba tranquilo.

– Víctor existe una razón por la que uso converse rosas desde hace dos años, una noche tranquila como esta hizo que toda mi vida en esta ciudad cambiara. Te había dicho antes que fui un monstruo y era así para llamar la atención del mejor amigo de mi hermano. Zac era el chico que me gusto mucho hace dos años, ser su novia fue lo mejor que me pudo pasar en ese momento. Me aleje de mi hermano porque Zac era su mejor amigo y que saliera conmigo fue como una traición a su amistad. Mi madre no estaba de acuerdo y comencé a portarme muy mal con ella y mi padre – Emily escondió su cabeza en sus rodillas y dejando escapar el aire de sus pulmones, rompió el agarre de sus manos alrededor de sus piernas y alzo su cabeza al cielo – Una noche me escape para ir a una fiesta con Zac, Natacha y Cerbero, mi madre me prohibió ir a esa fiesta porque era muy lejos de mi casa. En ese momento no me importo y me fui con mi novio, me emborrache y deje que Zac me llevara a su casa. No le dije nada a Nat porque en ese momento no pensaba con claridad, luego de beber un café recibo una llamada del celular de mi amiga – ella detuvo su historia y la mire viendo las estrellas mientras una lagrima se resbalaba por su mejilla. Sin saber muy bien que hacer me acerco a ella abrazándola intentando contenerla de alguna manera porque se que ella necesita ser escuchada – Cuando atendí el llamado del otro lado no estaba Nat sino que una mujer alterada me dijo que había visto un accidente terrible en la carretera. El alma se me fue al piso cuando dijo que una mujer y una adolescente estaban en el auto inconscientes. Luego de darme la dirección del lugar me dijo que la ayuda ya estaba en camino pero que no había podido llamar a mas nadie que a mi. Recuerdo que me fui de casa de Zac llorando y tome su bicicleta yendo hasta el hospital donde me dijeron que las estaban trayendo. En el momento que vi la ambulancia llegar fui hasta donde estaban los paramédicos y vi a Natacha y a mi madre bajar con respiradores y los médicos pidiendo atención urgente. Esa noche ambas murieron por la gravedad de sus heridas. Lo ultimo que le dije a mi madre fue que la odiaba y a Nat que no prometía beber demasiado. – ahora con la voz totalmente rota Emily rompió en llanto ocultando su rostro contra mi pecho. Apreté el agarre de mis brazos y bese su frente frotando con mis brazos su espalda, no dije nada y la deje llorar. Necesitaba sacar todos esos sentimientos hacia afuera.

– Nada de lo que paso fue tu culpa Emily, existen situaciones que se escapan de nuestro control y por mas que deseemos con todas nuestras fuerzas no podemos cambiar algo que ya paso. Se que es duro perder a dos personas que amas mucho pero tampoco es sano que te eches la culpa de algo que no estaba en tu control, tu no sabias que pasaría eso bonita – cerrando mis ojos la abrazo con mayor fuerza y ella parece calmarse entre mis brazos y los espasmos del llanto llegan en forma de hipos.

– Luego de que las enterraran me encerré en mi casa y termine mis clases de manera on-line no tenia ánimos de salir de mi hogar. Termine con Zac porque el no comprendía como me estaba sintiendo y me recriminaba por no salir con él y abandonarlo. Una noche en la que estaba llorando vi el ultimo regalo que me dejo mi madre, unas converse rosas, y desde ese momento prometí usar ese calzado hasta que supere el luto por su muerte. Por la muerte de ambas, los converse por mi mamá y el color rosa por Nat, ese era su favorito – separándose de mis brazos Emily desata sus zapatos y se los quita quedando descalza en el pavimento de la casa. – Gracias por acompañarme en esto, sin ti no se si lo habría podido hacer esto – sus ojos azules rojos por el llanto me miraron y acercando mis manos a su rostro acaricio sus mejillas despacio.

– Se que ambas están muy orgullosas de la chica que eres ahora Em, tu no tienes ni jamas has tenido la culpa de nada bonita – susurro cerca de su rostro casi rozando sus labios y sin esperarme nada ella me besa con pasión. Al separarnos nos miramos a los ojos, ya no había secretos entre ambos y algo diferente se veía en el azul de su mirada. Era como si se hubiera liberado de una pesada carga.

– ¿Te han dicho antes que eres el mejor novio del mundo? – pregunta ella con sus manos alrededor de mi cuello pego su frente a la mía y rio como pocas beses la había visto hacerlo.

– No pero suena bien no crees, puedes repetirlo de nuevo. Creo que no escuche bien – comento haciéndola reír de nuevo y la abrazo escuchando su respiración contra mi cuello. Si fuera por mi nos podríamos quedar por siempre en esta posición que no me molestaría. Pero el señor Burton pensó que ya era momento de que regresemos a la casa porque ya era algo tarde.

Dentro de la casa escuchamos a los chicos susurrar desde la sala que habían visto a Emily llorar y que seguramente fue mi culpa. Por lo que esta noche debería dormir con un ojo abierto y el otro cerrado o estos dos niños me harán alguna jugarreta cruel. Por mas que Em les explicara que yo no la hice llorar los gemelos seguían pensando que fue mi culpa que ella llorara.




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