Mi querido Halloween

La desaparción de Lian Cox

2015
Días antes de Halloween, en las calles del pueblo Government Camp, en el condado de Clackamas en Oregón.
Faltaban 3 días para Halloween, todas las casas estaban decoradas con increíbles adornos y diseños, Henry Thompson, viaja en su bicicleta de camino al colegio, iba hablando por el manos libres con su mejor y único amigo Daniel, pensaban disfrazarse de soldados para la fiesta de Halloween.
- ¿Crees que sea buena idea llevar las capas? ¿Los soldados no llevan capas o sí? ¿Y si las cambiamos por algo diferente? -le sugirió Henry a Daniel.
- ¡Y si en vez de la capa, nos conseguimos espadas de verdad! -agrego Daniel con mucho entusiasmo. 
-Daniel por favor, no. Es muy peligroso, nos podrían regañar por eso-agrego Henry con un tono sarcástico.
- ¡No nos regañaran si no decimos que son de verdad! 
-Ah claro, solo partes a alguien por la mitad y en vez de castigo vamos a la cárcel.
-Bla, bla, bla que aburrido que eres. Bueno, en fin. Veré con que hago los escudos, puedo conseguir cartón donde la profe de plásticas ¿te parece bien? ... ¿Henry? ¿Hola?
-Si hola, lo siento estaba pensado, ya sabes todo lo que paso antes...
-Hey, eso paso hace un año, ya todos se olvidaron de eso.
-Bien, estoy a punto de llegar, nos vemos en clase. 
Henry corto la llamada y se dirigió rápidamente al instituto. Dejo su bicicleta en aquel aparcamiento donde estaban estacionados varios Mercedes (de los niños ricos del colegio) y una que otra moto, llegando a las grandes puertas de madera del colegio se reunió con Daniel y se fueron juntos a el aula de ciencias, mientras iban caminando por los pasillos largos llenos de casilleros, Henry observaba atentamente su móvil, estaba leyendo una noticia, ignorando completamente a Daniel, quien habla y habla sobre videojuegos. El titular de la noticia nombraba un hecho ocurrido el año pasado en un pueblo de Oregón un joven llamado Lian, había desaparecido en Halloween del año anterior, y el caso nunca fue ni archivado ni investigado. Henry alzo la vista de su móvil un segundo, miro a su alrededor, muchas miradas se posaban en el como si hubiera cometido un delito; ignorando por completo a las personas volvió a bajar la vista a su celular, había algo muy sospechoso en todo esto, Henry lo sabía y quería respuestas.
Los chicos entraron a el aula de ciencias, fueron a los típicos dos asientos de atrás en el salón y sacaron sus cuadernos. El aula era pequeña y hacía mucho calor, la única fuente de ventilación era una pequeña ventana con vistas a la soda del colegio, Henry odiaba ciencias, pero casi siempre era su escapada perfecta de la fea realidad que vivía. El profesor, hablaba sobre átomos, estrellas y muchas cosas raras de su respectiva clase, pero la vista y la concentración de Henry estaba en el reloj café que se posaba encima de la pizarra, lo miraba cada 5 minutos, metido en sus propios pensamientos. (Todos conocían a Henry, era un chico muy único y gentil, cabellos castaños, altura de 1,70 m y ojos color miel, era inteligente y aplicado. No era el chico más valiente del colegio, pero le encantaba los misterios, deseaba ser criminólogo, todos los jóvenes del colegio lo trataban de loco, desde los hechos ocurridos el año pasado, todos miraban con temor y curiosidad al chico de tan solo 16 años, lo que había pasado no era la culpa de Henry, pero él estuvo ahí ese día). La campana aturdidora del colegio logro sacar a Henry de su mente, miro con atención a los estudiantes quienes apurados guardaban todos sus utensilios e iban al cambio de clase correspondiente. 
Más tarde en camino a casa, Henry tomo un atajo por medio del campo de juego, era el camino usual que tomaba cuando no quería socializar. Iba caminado lentamente con sus auriculares, llevaba la bicicleta a su lado e iba en dirección a casa. Iba solo, ya que su amigo Daniel tenía una cita en el dentista. Estaba a punto de llegar al extremo de la calle cuando escucho algo moverse entre los arbustos. Henry hizo una pausa y se quitó los auriculares, y escucho con calma. Una brisa de viento empezó a mover las pequeñas hojas de los arbustos, los ojos color miel de Henry pasaban de un arbusto a otro, no sabía que había pasado, pero estaba listo para partir y comenzó nuevamente su ruta y volvió a escuchar el ruido, Henry miro más de cerca el arbusto que tenía en frente, había muchas moscas a su alrededor se acercó a ver qué era lo que había, quito lentamente el arbusto con sus manos. Un olor muy desagradable llego a su nariz, hizo una pausa dramática y muy asqueado de lo que había visto se puso en pie y camino hacia atrás. La cara de asco y temor de Henry era notable, no sabía que hacer o al menos no en ese momento. Había un gato muerto entre la maleza, estaba cubierto de algo que parecía ser baba color gris, y tenía un aspecto muy desagradable.
- Esto es una completa tontería Henry, concéntrate. Mira bien y fíjate si es verdad lo que viste y si es así, toma una foto de evidencia- se dijo así mismo.
Henry volvió a acercarse al arbusto saco su teléfono móvil y lo desbloqueo, quería tomar una fotografía para enseñársela a Daniel, pero cuando Henry puso la cámara y apunto directo al mismo lugar de antes, el animal ya no estaba, miro por todas partes y no había nada. Henry juraba y esperaba que fuera una mala broma de Halloween, así que decidió dejarlo pasar, estaba montándose en su bicicleta cuando volvió a mirar aquel lugar lleno de árboles y arbustos, una figura alta y delgada estaba entre los árboles y le miraba con mucha atención, Henry espero un momento a que sus ojos pudieran procesar lo que estaban viendo, pasaron unos segundos y aquella criatura comenzó a avanzar hacia Henry con una sonrisa muy espantosa. En ese mismo instante Henry pedaleo lo más rápido que le permitieron sus pies, llego a casa agotado y de la adrenalina ni se había percatado de que estaba sudando frio y estaba rojo como un tomate. Saco sus llaves y abrió la puerta de la casa, hogar dulce hogar, puso su sudadera en el perchero se volvió y vio a su madre venir furiosa de la cocina.
- ¿Qué pasa? - le pregunto Henry fingiendo toda la normalidad posible, a pesar de que tenía el corazón en la mano.
- ¿Dónde te habías metido? -la cara de enojo de su madre se lo dijo todo, Henry miro su reloj, sabía que había llegado tarde- ¿¡Si sabes lo que paso hace años con las 3 muertes de esos jóvenes!? ¿¡Recuerdas a Lian!? ¿Lo recuerdas Henry? Estaba muy preocupada-La mamá de Henry son el tipo de madre protectora que nunca quieren soltar a sus hijos, pero hablando de las fechas que eran y el historial de muertes y desapariciones que habían pasado, hay que tomarle la palabra.
-Si mamá eso ya paso, fueron solo 10 minutos de atraso estaba, estudiando en el colegio. Por eso llegue tarde.
-Dime la verdad Henry.
-Me tengo que ir a mi cuarto mamá, te prometo que te contare todo más tarde.
Henry ignoro por completo los gritos de su madre y subió rápidamente las escaleras y entro en su habitación. Tal vez no fue la mejor decisión que pudo a ver tomado el ocultarle algo tan insignificante a su madre, pero tenía sus razones. Tiro su mochila en su cama y empezó a caminar de un lado a otro, miraba su escritorio, su closet, su cama y su biblioteca. Se sentó en la silla del escritorio y escribió varias notas de lo que había pasado, las leyó y releyó, no lo entendía. Comenzó a hacer conexiones, las cosas seguían sin ser claras. Todas las notas fueron al basurero. "Esa cosa del bosque" se repetía una y otra vez tratando de entender que mierda era lo que habían visto sus ojos entre los árboles.
Cayo la noche, la luna iluminaba el pueblo de Oregón. Henry no había dormido nada en toda la noche, sufría insomnio y era algo terrible, en especial dos días antes de Halloween, en donde los grandes espíritus de las personas más locas se volvían a reanimar con la esperanza de volver a cazar. Eran casi las 2:30 de la madrugada, y Henry recibió un mensaje de texto, la pantalla del móvil se encendió, abrió el mensaje, el cual decía: "Si supieras con quien esta Lian dejarías de buscarlo" Henry se sobre salto, predio la luz de su lampara y leyó de nuevo el mensaje, repetía una y otra vez en su mente que estaba loco y que era una pesadilla. Se limpio las gotas de sudor con la manga de su pijama, miraba atontado todo su cuarto, hasta que recibió una llamada, el teléfono que estaba en sus manos sudorosas comenzó a vibrar, y vibrar. El numero desconocido marco dos veces seguidas hasta que a la tercera vez Henry contesto. Puso el teléfono cerca de su oído y hablo.
- ¿Ho-hola? -tartamudeo Henry haciendo un gran esfuerzo para que las palabras salieran de su boca.
-Hola Henry un gusto- Henry se quitó el celular del oído y estaba dispuesto a colgar cuando escucho que la persona del otro lado del celular le estaba hablando.
- ¿Henry escuchas eso? - le dijo la otra persona del otro lado del teléfono.
Otra vez, ese silencio. El silencio perturbador que acompañaba a todos los jóvenes en Halloween, en esas tontas noches de Halloween. Todos hablaban de eso, Halloween, como si fuera la mejor época del año, cuando en realidad todos ignoraban el hecho de que, a cada minuto, alguien salía brutalmente lastimado. Dentro de aquella habitación, oscura, sola, y silenciosa. La ligera voz de Lian salió a la luz, podían escucharse a lo lejos los susurros de ayuda, los gritos desgarradores de Lian, pidiendo ser salvado y encontrado.
Henry sin pensarlo dos veces, colgó el celular, miro atentamente la ventana de su habitación, se quitó la cobija, puso sus pies en el frio piso de su habitación, y comenzó a caminar hacia la puerta, sus pies hacían un ligero sonido mientras caminaba por el piso de cerámica. Puso su mano en el cerrojo de la habitación y comenzó a girarlo, todo estaba ocurriendo tan lento que ni él podía creerlo, era como una cámara lenta. Sintió la respiración de alguien en su nuca, un aire frio y de mal olor, simplemente se mantuvo ahí, de pie detrás de Henry esperando poder hacer su próximo movimiento, Henry giro lentamente su cabeza hacia un lado, trataba de encontrar el espejo que estaba pegado en la pared, pudo ver algo era como una mancha negra con brazos largos, era la fea cosa del bosque de una altura de casi dos metros, la criatura también miro hacia el espejo y le dedico una larga y espantosa sonrisa a Henry. Un escalofrío recorrió su espalda, tenía dos opciones, huir o quedarse. Era demasiado obvio que iba a irse, giro rápidamente la manilla de la puerta y la cerro rápidamente detrás de él. Observo con cuidado debajo de la puerta, el pasillo, miro la ventana, las puertas de las otras habitaciones y las escaleras. Empezó a avanzar con la espalda pegada a la pared y los ojos abiertos como platos para no llevarse ninguna sorpresa. Llego al último peldaño y vio algo pasara entre las sombras, la figura estaba de pie en la cocina, la espantosa sonrisa no se había ido de su cara en ningún momento, hacia ruidos espeluznantes y con cada paso que daba dejaba un rastro de baba negra. Por suerte el chico logro llegar sano y salvo a la puerta principal, Henry no sabía que estaba haciendo, el solo quería salir de ahí lo más pronto posible. Una vez fuera, los pies descalzos de Henry tocaron el azulejo de la entrada, era una noche con neblina, el viento movía de un lado a otro las hojas de los árboles, era como un juego de escondite, Henry se escondía y la misteriosa criatura lo buscaba, salió a la calle y se quedó quieto, esperando que alguien o algo se hiciera presente en señal de su final. Todas las luces estaban apagadas, los pequeños faros que se extendían al alrededor de toda la calle iluminaban tenuemente el rostro de Henry, derrotado, cansado y adolorido. El chico cayo desvanecido al pie del árbol que estaba en frente de su casa; sus ojos no se quitaron de la puerta principal, la cual había comenzado a abrirse lentamente. Las gotas de sudor empapaban la camisa de Henry, el viento frío de invierno lo envolvió haciéndolo temblar.
Aquella cosa, salió agachada de la puerta y luego se puso de pie. Henry intentaba gritar, moverse, pero su cuerpo no reaccionaba y lo único que podía hacer era ver como esa espeluznante criatura caminaba a pasos cortos hacia él. Giraba su cabeza de lado a lado de forma brusca, sin dejar de hacer esos ruidos que penetraban los oídos de Henry.
2014
La casa de los sustos, día de Halloween.
-Oigan, oigan, shh hagan silencio o sabrán que estamos aquí-un chico de 15 años les hablaba a sus amigos aventureros.
-Jajaja, vamos chicos corran-dijo uno de los jóvenes entre susurros.
4 valientes muchachos, pensaba cumplir un reto que les había puesto el chico más popular del colegio, era el quedarse en la casa de los sustos por una noche, era el día de Halloween la casa de los sustos abría a las 6 p.m. y cerraba a las 11 p.m. todos pensaban que era pan comido ir y venir de la casa de los sustos, pero como dicen "El día de Halloween es escogido especialmente para que los muertos se levanten". Eran las 12 de la noche Marcus, Lian, Daniel y Henry estaban dentro de la casa de los sustos para buscar un lugar cómodo para pasar la noche, las increíbles decoraciones de Halloween estaban por todos lados, telarañas, sangre falsa, animatrónicos y los trajes de los personajes de sustos, las personas portadoras de los trajes ya se habían marchado para sus hogares, a esa hora ya deberían de estar todos durmiendo o tomando una pequeña merienda nocturna. Los 4 chicos, abrieron las pesadas puertas que daban la entrada al Teatro fantástico,
Era un lugar grande, había muchas sillas y reflectores. El polvo abundaba, dándole al lugar un aire lúgubre. Daniel y Henry se quedaron en la parte baja del teatro fantástico el cual había sido clausurado por problemas técnicos y Marcus y Lian se quedaron arriba del escenario. El teatro fantástico fue uno de los muchos éxitos de la casa de terror, pero debido a deudas, problemas con los participantes y la ley, dejaron de abrir el teatro. Los chicos extendieron sus sacos de dormir y pusieron sus linternas a su lado en caso de tener que salir corriendo, es extraño imaginarse como es que algo que parece tan simple termina siendo la peor pesadilla de muchas personas. Nunca escucharon nada, no se dieron cuenta de nada, pero a la mañana siguiente eran solo 3. ¡Claro que la policía busco! Busco por todas partes, pero no había señales de Lian, y simplemente lo dieron como un caso perdido, nadie nunca más volvió a preguntarse en donde estaba y lo olvidaron como si fuera basura. 
2015
El día de Halloween, en la cuidad.
En el centro del pueblo las ferias, los bailes y los juegos estaban por todas partes, se sentía el Halloween. Henry estaba en casa durmiendo, su madre lo había encontrado afuera cuando se levantó para ir al trabajo y no quería imaginarse lo que paso, eran las 12 del mediodía y Henry ya se había levantado de la cama, estaba metiendo un par de cosas a una mochila y estaba listo para ir a ver a Daniel y contarle lo que había sucedido. Estaba saliendo de casa y le sorprendió ver que su madre no le dijo nada, solo lo estuvo mirando mientras tomaba su chaleco y se marchaba. Henry se encontró con Daniel en frente de la máquina de churros, siempre se reunían ahí para Halloween (no me imagino que pasaría el día que esa máquina de churros no funcionara o dejaran de ponerla en ese mismo lugar). Henry llego en su bicicleta.
- ¿Que hay? ¿cómo te fue en el dentista?
-Nah, regular, y ¿a ti que te pasa por que traes esa cara larga?
-Pasaron muchas cosas, amigo, ¡PASARON MUCHAS COSAS!
-Okey ya, cálmate cuéntame, que fue lo que sucedió. Te estaba llamado no contestabas tu celular.
- Es una larga historia.
-Pues que bien que tengo toda el día para escucharte.
-Amigo, no sé qué paso, pero ayer te juro que vi a la muerte.
Henry le conto lo sucedido a Daniel, quien le miro de forma extraña durante todo el relato. Para cuando Henry puedo terminar de contarle todo la historia a su amigo, se había llegado la tarde, y era hora de ir al colegio a ayudar con los preparativos de la super fiesta de Halloween.
-Tengo un mal presentimiento Dan- Mientras Henry colgaba varias telarañas en el techo conversaba con su amigo sobre lo que había sucedido y sobre la desaparición de Lian.
-Deja de preocuparte, juntos veremos cómo encontrar a Lian, si es cierto que lo escuchaste significa que aún debe estar con vida ¿no crees?
-Pues sí, pero ¿cómo sabremos donde esta? Si la policía no lo encontró nosotros menos Dan.
-Debería de dejar de hablar y concentrarse en ayudar ¿no creen? -La presidenta de la junta, vaya estorbo.
-Encontraremos un manera-Dijo Daniel entre susurros. -Confió en que no estas perdiendo la cabeza, solo ¡por favor apúrate se me cansan los brazos de estar aquí abajo sosteniendo la escalera!
-Okey, ya voy.
Henry y Daniel terminaron de colocar todas las decoraciones que les tocaban a ellos, tener 16 y estar en un comité era difícil. Cayo la noche, por las calles muchos niños y jóvenes caminaban tocando las puertas y pidiendo el clásico Dulce o truco, los dos soldados Daniel y Henry con sus increíbles trajes estaban sentados en una banca fuera del colegio, con un montón de papeles y expedientes de los casos pasados ocurridos en Halloween, robar los archivos había sido más fácil de lo que se imaginaban y ellos ni siquiera movieron un dedo, Marcus quien se había dado a la fuga después de lo que paso con Lian, volvió para Halloween dispuesto a hacer cualquier cosa para recuperar a su amigo, y era todo un potencial delincuente. Resumiendo, la gran hazaña de Marcus, él tenía amigos policías en la estación del norte del pueblo la cual fue la que se encargó de el caso de Lian, así que le entregaron varios expedientes sin ningún problema, o eso fue lo que les dijo Marcus a los chicos.
-Okey, dime ¿por dónde comenzamos? -El entusiasmo de Daniel por hacer esa investigación era increíblemente notable.
-Tenemos que buscar el caso de Lian o alguno similar, no lo sé.
- ¿Que tal este dice, tres muertes, misma edad, mismo día a la misma hora? Espera, nop este informe es desde hace 3 o 4 años atrás, el caso ya se cerró.
-Cierto entonces tal vez este ¿Búsqueda por todo un pueblo en busca de un joven?
-Ese caso fue de un niño de 13 años y además si lo encontraron, estaba en el centro comercial.
-Vaya, y si buscamos mejor por fechas, será más fácil.
-Ok déjame ver ¡Espera! Ya lo encontré.
-A ver
Henry agarro el documento y comenzó a leerlo, un pequeño rayo de esperanza creció en su interior, era hora de saber la verdad.
-Dan, creo que ya se dónde podría estar.
- ¿A qué te refieres?
-Tenemos que volver a la casa de los sustos.
-Oye, no si quieres entra tú, pero yo ni loco vuelvo a ese lugar ¿ok?
-No pues, quien era el valiente de nosotros dos.
Daniel y Henry se dirigieron rápidamente a la casa de los sustos, aún estaba donde la habían dejado la última vez, pero peor. Obviamente la casa estaba cerrada, abría apenas a las 6 y eran las 5:30 p.m. desde el año pasado, un guardia de seguridad hace turnos cada 5 minutos dentro y fuera del lugar para evitar "accidentes" o al menos así era como les gustaba llamar a un chico desaparecido. Al principio Daniel y Henry pensaban entrar junto con los demás visitantes, pero, no sabían si el teatro fantástico estaba o no abierto al público, decidieron volver a entrar a escondidas como antes, bueno o al menos no los dos si no solo Henry, pero esta vez iba preparado para lo que sea que sea que estuviera ahí adentro.
Pasaron horas de horas, eran las 11:23p.m. los jóvenes y adultos aun andaban en fiestas de Halloween y eventos especiales, y los peques de la casa tenían dulces sueños al lado de sus peores pesadillas. Daniel y Henry estaban en la actividad del colegio juntos con los demás chicos y chicas de su grupo, la increíble decoración que los chicos del comité habían hecho era increíble, todos los jóvenes del colegio estaban disfrazados y muy entusiasmados, era la hora perfecta para irse Henry necesitaba salir del colegio inmediatamente, pero salir de la fiesta iba ser más difícil que salir de la cárcel, gente por aquí gente por allá, hasta que al fin estaban afuera. Corrieron por las calles del pueblo, eran casi las 12 y la neblina comenzaba a brotar, muchas casas a lo lejos estaba cubiertas por completo por el manto blanco de la neblina, la casa de sustos era una gran mansión, llena de ventanas, telarañas y techo de tejas.
Dos guardias, patrullaban las afueras de la mansión, Henry se fue por la parte trasera de la mansión mientras Daniel fingía entrar por adelante para llamar la atención de los guardias. Henry logro entrar, a Daniel en cambio se lo llevaron a la estación de policías, así que ahora era Henry contra el mundo. La casa de sustos es un clásico de Halloween, en todos los pueblos hay una de esas, pero no tan especial como la que Henry tenía en frente. Ese lugar lleno de pasillos y puertas que llevan a otros pasillos y puertas era como un laberinto viéndolo del lado de los trabajadores, quienes eran los que se movilizaban de un lado a otro por esos lugares de la mansión.
El aire era muy frio dentro de la casa, había muchos lugares con diferentes nombres, sin la música de terror de la mansión todo parecía ser aún más terrorífico. Con cada paso que Henry daba un chirrido salía del piso de madera, era antiguo y estaba en muy mal estado. Sin darle importancia al ruido del piso y al hecho de que varios trabajadores aún se encontraban en la casa de terror, corrió y corrió, buscando por todas partes el teatro fantástico, se había olvidado donde estaba así que tuvo que recurrir a la exploración de la mansión. Para cuando lo encontró, muchos de los trabajadores ya lo andaban buscando ya que se habían percatado de que él no debía estar ahí. Henry entro y cerró la puerta, puso varias sillas para evitar que pudieran abrirla. Por fin, estaba ahí, estaba en el mismo lugar donde comenzó todo.
No había nada, era un lugar desierto lleno de polvo y telarañas reales, el escenario estaba muy descuidado, los pisos estaban llenos de bichos al igual que las sillas. Henry avanzo lentamente al escenario, las escaleras para subir estaban rotas así que tomo una silla y subió, estaba arriba, observo con mucho cuidado el telón que divide el escenario con el lugar tras bambalinas, tiro levemente de la cortina y la soltó, no había nada. Henry soltó un suspiro, creía que tal vez podía encontrar algo que le diera algún indicio sobre Lian, pero no había nada. Henry apunto con su linterna a varios lugares, viendo con atención cada detalle, recordando aquella noche de Halloween, fue la última vez que vio a Lian. Tiro su mochila al piso y se sentó en el escenario, sentía como si le hubiera fallado a su amigo, las pequeñas lagrimas cristalinas caían por las mejilla rosadas de Henry, estaba derrotado. Puso sus manos en su rostro y se mantuvo quieto en el escenario esperando a Lian. Henry alzo levemente su linterna a la puerta del teatro fantástico, y en ese preciso instante escucho el telón del teatro abrirse.
Se deslizo rápidamente hacia el borde del escenario, bajo e ilumino a aquello que se encontraba a sus espaldas. Otra vez, esa cosa tan grande y espantosa caminaba hacia Henry con toda la calma del mundo, mientras con uno de sus largos brazos señalaba a la esquina del teatro fantástico, Henry miro rápidamente a donde señalaba la figura y vio a Lian, se puso de pie y rápidamente corrió hacia su amigo.
- ¿Co-cómo?- Henry estresado miraba a su amigo Lian, tenía rasguños y golpes en todo el cuerpo.
- ¡Mjmm! -Lian tenía una mordaza en su boca, no podía decir nada, pero trataba de advertir a Henry de algo.
- ¿Estas bien? ¿Como llegaste aquí? -Henry le quito la mordaza de la boca.
- ¡Tienes que irte Henry! ¡Ahora!, por favor vete te lo suplico.
- ¿Por qué?
El chico miro hacia atrás nunca había estado tan cerca de esa cosa, ahora no tenía escapatoria, miro atentamente a la criatura que tenía casi más de dos metros de altura, caminaba de forma inclinada y tenía unos brazos muy largos, una sonrisa tenebrosa y en vez de ojos solo había unas cuencas vacías. Miraba a Henry con mucha atención mientras el chico intentaba quitar las sillas que había puesto en la entrada del teatro. La cosa caminaba hacia él, quien gritaba y suplicaba que alguien llegara a salvarlos.
2014
- ¿Crees que lo encontremos? -Dos policías hablaban en sus oficinas sobre el caso de Lian.
-No lo sé, era un chico problemático, seguro es solo una broma, ya aparecerá.
-Si, pero no creo que sea una buena idea cerrar el caso. Sabes ese lugar, ya han pasado cosas así antes.
-Nadie lo sabe, no es necesario hablar sobre eso, o al menos no este año.
-Pero señor
-Nada, ¿está claro? ¡nadie hablara sobre esto jamás!
2015
- ¿Escuchaste eso?
- ¿Que?
-Son gritos, vienen de adentro
-Ahí alguien adentro de la mansión ¡vamos!
Los guardias de seguridad entraron rápidamente a la casa de terror, escucharon gritos y rápidamente los siguieron para encontrar cual era el asunto. Llegaron a las puertas de madera del teatro, de ahí venían los gritos, empujaron las puertas y lograron abrirlas. No sabían que hacer, solo veían a un chico que estaba sentado con las manos sobre su rostro, tenia sus manos cubiertas de sangre y ahora también la cara.
Llego la policía, los doctores y la madre de Henry, le dieron tranquilizantes y le hicieron varias preguntas.
- ¿Qué fue lo que viste?
-Es Lian, yo lo vi.
- ¿Viste a Lian ahí adentro?
-Si el, él está ahí yo lo sé.
- ¿Por qué gritabas?
-Un-una co-cosa la cosa que se lle-llevo a Lian.
-Bien, quédate aquí te haremos un par de pruebas.
Los doctores se llevaron a Henry al hospital, y los policías entraron a buscar a Lian, investigaron todo el teatro olía muy mal, y tuvieron que llevarse mascaras. Uno de los policías forenses encontró sangre, siguieron el rastro y encontraron el cuerpo de Lian detrás del escenario. Se iniciaron nuevas investigaciones, había más preguntas que antes y también había a un chico al que había que hacerle un interrogatorio.
- ¿Que haremos con el chico? -Uno de los doctores estaba hablando con un forense.
- ¿Y si él le hizo eso a Lian, que tal que el haya sido él que genero todo esto?
- No creo, míralo. Con costos podría matar una abeja.
-Tenía sangre cuando lo encontramos, analizamos un poco de la misma y era de Lian ¿Y si lo enviamos unos años a observación? ¿Tal vez a un psicólogo, nos garantizaría mantenerlo lejos de todo?
- Bien, lo enviaremos al psiquiátrico San Marco, está cerca del centro del pueblo, pero a la vez está lejos de la civilización. Son unas horas en auto.
- Así será.
2018
En el psiquiátrico San Marco de Oregón Cerca del pueblo, pero lejos de la civilización.
Ha pasado mucho tiempo, al fin otro Halloween lleno de emoción y aventuras. Los doctores del psiquiátrico dejaban que, en Halloween, los chicos subieran a la colina para ver todo el pueblo y sus decoraciones, de vez en cuando, niños curiosos iban ahí con ellos para escuchar historias de Halloween.
Un joven de 19 años miraba el pueblo, el colegio, las casas decoradas y la casa de sustos, estaba sentado en el césped con unos amigos del psiquiátrico y observo, sus ojos color miel pasaban de una casa a otra.
Un chico pequeño se acercó al grupo de chicos y les pregunto
- ¿Por qué están aquí y no haya? Halloween es divertido deberían de ir a ver.
-No podemos hacerlo niño-le contesto uno de los jóvenes que estaban en el grupo
-No lo sabía
- ¿Te voy a contar una historia, te prometes no asustarte? - el chico de ojos color miel le dirigió la palabra al pequeño
-Sip, ¿de qué trata?
-Es sobre 4 jóvenes y un monstruo, la historia comienza cuando ellos decidieron irse a quedarse a dormir a la casa de los sustos, ya sabes esa gran Mansión llena de telarañas y feas decoraciones
El chico termino de contar la historia al pequeño quien se fue bastante asustado a la feria de Halloween.
-Oye jajaja, no le dijiste que paso con el monstruo- le pregunto uno de sus amigos al chico de ojos color miel.
-No, no se lo dije, no quiero que tenga miedo este Halloween.
- ¿Por qué? No creo que el niño sea tan ingenuo.
-Claro que no, no se lo dije porque el aún está ahí, en la casa, esta esperando a otro grupo de valientes.
-Que paso con los otros 3 chicos de la historia, ¿dónde están ahora?
-Creo que dos de ellos están en este momento en la universidad, bueno solo uno de ellos el otro ha de estar en la cárcel por rebelde.
- ¿Y el otro?
-Esta aquí, hablando contigo.
Termino la hora de Halloween, llegaron las 11 de la noche y ya no tenían permitido estar afuera, Henry se puso en pie y miro una última vez la casa de los susto, miro la ventana de el Teatro fantástico y lo vio, estaba ahí con sus cuencas vacías y sus dos metros de altura. Bajo un poco su vista y vio a 4 chicos, de 15 años entrar discretamente en la casa de sustos. El chico le dedico una sonrisa a la criatura y la misma alzo uno de sus largos brazos y se despidió de Henry sin quitar aquella espeluznante sonrisa de su rostro.
Al siguiente día en la mañana
Los jóvenes del psiquiátrico estaban mirando la TV, cuando pasaron las noticias de última hora, una linda y joven reportera anuncio a todos el trágico hecho ocurrido la anterior noche de Halloween.
-Hoy en las noticias de la ultima hora, se reporta que ayer a las 11 de la noche un joven fue visto por última vez con sus amigos, llevaba vaqueros color café y una camiseta negra, si lo ve por favor comuníquese con la línea confidencial de la policía
- ¿Wow escucharon eso chicos? -pregunto un joven de 14 años.
-Si, que lastima, esperemos que lo encuentren -le respondió otro.
-No lo harán-respondió Henry con mucho enojo.
- ¿Por qué lo dices? -le pregunto un médico a Henry.
-Porque es la maldita verdad, la que nadie quiere escuchar.
Henry se puso en pie y se fue de la sala, dejando a todos los presentes atontados con esa repuesta. Cuando llegó a su habitación, vio una carta sobre su catre. La tomo y la abrió con mucho cuidado, el papel que envolvía la carta se rompió. 
Querido Henry
No te imaginas la falta que me haces amigo, tengo noticias. Ayer en la noche vi a unos chicos entrar a la casa de los sustos, los seguí y amigo lo vi todo, fue aterrador se quedaron dormidos y algo, era como una figura muy alta y horrible. Te creo, ahora más que nunca que en esa casa ocurren cosas malas, te prometo que esto no se quedara así, por el poder que me concede ser tu mejor y único amigo hare todo lo que esté al alcance de mis manos para capturar lo que sea que sea esa cosa. Te lo prometo.
PD: Sabes que te adoro y todo, pero si se te ocurre que yo voy a ir a sacarte de ese psiquiátrico estas muy loco, no quiero ir a la cárcel.
Te quiere Daniel.
Henry termino de leer la carta, una lagrima se deslizo de su mejilla y callo en su mano, estaba feliz de saber que no había perdido por completo la cabeza.
-Gracias, amigo mío.
2020
En un laboratorio en Alemania.
-Esto es increíble jefe, es una criatura muy misteriosa.
-Claro que lo es, quien diría que los investigadores tendrían razón. Oregón es el país más raro de todo el mundo.
-Que haremos con ¿estos?
-No lo sé, me preocupa su rápida reproducción, lleva días aquí y ya son más de 1000, y me preocupa que él no sea el único que andaba por Oregón ¿sabes?
-Si jefe, ¿así que los mataremos no?
-Por el momento solo exámenes, cuando sepamos que es, lo exterminaremos de inmediato.
-Si señor, permiso.
En aquel frio laboratorio, amarradas con cadenas, candados y en una habitación especial las criaturas luchaban contra las fuerzas de las duras cadenas, abrían su boca y sus grandes dientes salían a la luz. Al parecer, Daniel lo consiguió, logro capturar a esa cosa, no sé cómo lo hizo, pero lo hizo. Esperemos que este Halloween a ninguno de nosotros nos toque encontrarnos con "Una criatura alta, con brazos enormes y una sonrisa espeluznante" 



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En el texto hay: suspense, desaparición

Editado: 02.04.2021

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