Mi Recorrido: Un Viaje de Emociones en Versos.

ETERNOS

​Y ahí estás, mirando hacia atrás y recordando que no dejaste que las cosas se salieran de control, sino que simplemente preferiste ignorarlas. De pronto vuelve el deseo de verlo como antes, de escuchar al menos una vez más lo que siempre decía; no me he olvidado ni de su respiración ni de su forma de caminar...

​Es difícil dejarte ir así, tan de repente, y me cuesta no llorar cada vez que te recuerdo. No sé bien qué es, pero me llena de tristeza pensar que, cuando supiste que ya no podías más, te fuiste sin despedirte. Bien dicen que las ausencias sin despedida son las que más duelen.

​Te fuiste y te acompañó alguien más, otra presencia con la que me quedó pendiente una última y mejor conversación. Tal vez falló el tiempo, tal vez pesó mi miedo a ser rechazada, o tal vez elegí la distancia para protegerme de la tristeza. Aún así, aprendí tanto. Sus sonrisas, sus bromas, su manera de hablar y sus anécdotas se quedaron conmigo. Son recuerdos que me llenan el alma, aunque de la nada me dejen un nudo en la garganta.

​No sé cuándo llegará el día en que comprenda que la vida funciona así, pero la verdad es que los extraño... y me habría encantado que fueran eternos.




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